La trata de seres humanos y la exclusión de la mujer durante la Venezuela Colonial

LA FRAGUA DE LOS TIEMPOS INSURGENTES DE LA GESTA PATRIÓTICA DE SIMÓN BOLÍVAR (V)

Los orígenes de la esclavización la encontramos en la antigüedad, justificada por algunos filósofos de aquella época. Por lo que es un sistema de muy vieja data. Ya existía siglos anteriores a la era cristiana, y su génesis se encuentra en las ciudades-estado de Grecia y en el Imperio Romano. El comercio y la esclavización de los seres humanos africanos incluso de blancos pobres, fue justificada desde la antigüedad por Aristóteles quien sostenía que:

"La naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer. Ha querido que el ser dotado de razón y de previsión mande como dueño, así como también que el ser capaz por sus facultades corporales de ejecutar las órdenes, obedezca como esclavo".

De acuerdo a esta funesta apreciación aristotélica, lo que hace entender, es que la esclavización era producto de la naturaleza humana, con la insinuación de que unos seres humanos nacieron para servidumbre y explotación, como objeto de propiedad de unos crueles amos, que los someten a trabajos extremadamente forzados, para enriquecerse a costa del sudor y la sangre de otras personas, que por ser pobres los calificaban como seres inferiores que -según su naturaleza- nacieron "para obedecer" y trabajar para los amos. Y los que nacieron los "dotados" para gobernar y subyugar a la masa esclavizada que explotaba para acrecentar su riqueza, desde donde se engendra el germen del sistema capitalista, que es el sistema que representa la muerte de la humanidad y la destrucción y subyugación universal, como lo estamos viendo en los actuales momentos.

Desde entonces radica el ideal del desprecio y la desvaloración humana, como norma aplicada tanto a los africanos esclavizados, aborígenes. También blancos criollos pobres, sufrieron el rigor de la esclavización sólo por el hecho de ser pobres, en el caso de Venezuela por parte de las clases opresoras, tanto por los blancos peninsulares que ostentaban el poder político absoluto y los blancos criollos "mantuanos", aunque carecían del control del poder político, poseían a sus anchas el poder económico y social. Constituyéndose de esta manera atroz, la sociedad esclavista, como base de la economía mercantilista y los modos de vida y producción de la época colonial venezolana.

El comercio o trata, de seres humanos secuestrados en el continente africano y vendidos en varias partes del mundo, en América y muy particularmente en Venezuela, destinados a realizar trabajos forzados, representó la más aborrecible forma de explotación humana, que afianzó la acumulación del capital para el fortalecimiento del sistema capitalista, siendo los hombres y mujeres de nacionalidad africana, al igual que los nativos (as) asentados en el hoy territorio venezolano, utilizados como mercancía intercambiable por cosas, con la aplicación de un valor económico, en aquellas inhumanas relaciones sociales, de producción mercantilistas pre-capitalistas en la época.

De esta tragedia en la que vivían los pobres y desamparados, durante la Venezuela Colonial, Simón Bolívar, ya en su tiempo, tubo plena conciencia de tal situación desde la infancia siendo testigo de la miseria humana, en que vivían los esclavizados al momento en que se formaba entre los esclavos de las haciendas de la familia Bolívar, una de las familias con grandes privilegios económicos y sociales de la Caracas mantuana, siendo alimentado desde su edad lactante de la leche de los pechos de la esclavizada Hipólita , a quien reconoció como madre y padre, tiempo después en carta a su hermana, lo que podemos considerar su razonable propuesta de libertad, ya que desde los inicios de la resistencia aborigen y de los esclavizados africanos y sus descendientes, ya se hacía presente la lucha por la libertad. Porque las luchas que los esclavizados realizaron junto a los aborígenes, pardos y blancos de orilla, durante trescientos años de explotación colonial también era por la libertad y la independencia. Era el inicio de la Guerra Popular Revolucionaria, que dirigió el Libertador Simón Bolívar en su tiempo, frente al Ejército Libertador integrado por las diferentes castas presentes en la Venezuela colonial, cuando en 1816, decretó la libertad absoluta a todos los esclavos que se alistaron en las filas del Ejército Patriota, cumpliendo con lo acordado con el presidente de Haití, Alexadre Petión, cuando este le presta auxilios para que realice la expedición para la liberación de Venezuela en 1816, cuyo Decreto contemplaba que,

"…la justicia, la política, y la Patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados…"

Lamentablemente este decreto no se cumplió como tal, la única familia que liberó a sus esclavizados fue la familia Bolívar. Luego de la Guerra por la Independencia, muchos soldados y hasta oficiales, fueron nuevamente requeridos y perseguidos por los antiguos amos, lo que generó gran número de rebeliones que desembocaron en otra guerra. Una guerra fratricida, cuando se desarrolla la lucha de clases, mejor conocida como La Guerra Federal. Pero nos es hasta el año 1854, cuando el presidente Monagas decreta la abolición de la esclavitud, pero no lo hizo por humanismo filantrópico, no, lo hizo porque la esclavización, en aquel momento, se había convertido en un lastre para los amos, y preferían liberarlos, no sin antes de que el Gobierno les rembolsara importantes sumas en dinero, como indemnización por la liberación de aquellos seres humanos, que lejos de convertirse en seres libres, eran lanzados al oprobio social, que para poder sobrevivir, ahora tenían venderles su fuerza de trabajo a sus antiguos verdugos, al más miserable precio.

En la época colonial y hasta momentos posteriores, se hizo también se hizo presente la exclusión de la mujer, como una línea constante en el sistema de opresión y explotación. En esa época las mujeres, blancas, aborígenes, negras y mestizas, compartían una condición común de subordinación e inferioridad, con respecto a los hombres. Condición sustentada en un esencialismo biológico, que establecía la existencia de roles únicos, impuestos para cada género, avalado por el pensamiento de una filosofía opresiva, que contemplaban las normas y reglas establecidas de aquel momento, aupadas por la religión católica, en la fragua de los tiempos coloniales, que suponían una incapacidad de las mujeres para el desarrollo del pensamiento racional y la acción del intelecto, en oposición a la "racionalidad" como "virtud única" de los hombres, cuyo sofisma es desentrañado por Simón Bolívar, en su pensamiento emancipador sobre la mujer, cuando desde Tunja, escribe carta dirigida a Doña Juana Velasco, en julio de 1819. Bolívar en esta carta manifiesta lo que consideró su más alta declaración de principios sobre la naturaleza, acción y aporte de las mujeres a la causa independentista, que fueron ejemplo de valentía y patriotismo:

"A la mujer nuestros antepasados la consideraban inferior al hombre, y nosotros la consideramos nuestra igual. Unos y otros estamos grandemente equivocados, porque la mujer nos es muy superior. Dios la ha dotado de gran perspicacia y sensibilidad, y ha puesto en su corazón fibras delicadísimas, cuerdas muy sensibles a todo lo noble y elevado. El patriotismo, la admiración y el amor hacen vibrar esas cuerdas, y de ahí resultan la caridad, la abnegación y el sacrificio ante cuya caridad y abnegación me descubro con respeto, no habrían podido realizar el milagro que han hecho y que todos palpamos. Henchidas por dos sentimientos a cual más noble y elevado, la caridad y el patriotismo, han vestido al desnudo, saciado al hambriento, aliviado al adolorido y fortalecido al falleciente. Los patriotas se han comportado a maravilla, pero este era su deber. Pero sobre todo esto brilla el caluroso sentimiento patriótico de las señoras, con el cual han devuelto a un montón de hombres descorazonados y vacilantes su antiguo brío, su impetuoso valor y sus muertas energías; y todavía más: les han devuelto la fe. Sin este milagro los españoles nos habrían arreado como a un rebaño de corderos. Pero no sucederá eso: una causa que cuenta con tales sostenes, es incontrastable, y un ejército impulsado por tales estímulos, es invencible"

Pero veamos el trato que recibían la mujeres durante la época colonial y aun hasta mucho tiempo después: a la mujer blanca, en la sociedad colonial, se le identificó como reproductora y depositaria de la honra familiar, confinada al espacio doméstico, alejada de cualquier tipo de educación letrada, se le consideraba menor de edad de por vida, sujeta primero al padre, luego a la del marido y en su defecto a la autoridad religiosa competente.

A las mujeres aborígenes y negras se les despojó de la autodeterminación de sus cuerpos, en el caso de las mujeres negras esclavas y aborígenes fueron consideradas una "pieza", una mercancía. Ambas tenían un denominador común, la explotación de su fuerza de trabajo en calidad de servidumbre, que suponía no sólo la explotación como trabajadoras, sino como prestadoras de servicios sexuales, como reproductoras de hijos e hijas que servirían para perdurar la permanencia de la fuerza de trabajo esclavizado a los dueños del valle y, como nodrizas de los hijos de los amos, lo cual formaba parte de la explotación esclavista. Aquí podemos mencionar el caso de la Negra Hipólita, como nodriza del Libertador Simón Bolívar, de la que tuvo un gran aprecio, considerándola como una madre, que en carta a su hermana María Antonia le escribe el 10 de junio de 1825 desde Cuzco, Perú.: "Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida".

En el caso de las mujeres manumisas o libertas pardas, se dedicaban a la elaboración y venta de productos elaborados por ellas, que comercializaban, también realizaban múltiples oficios asociados al cuido y la nutrición; eran panaderas, costureras, areperas, lavanderas, entre otros oficios, considerados indignos, por los operantes de la alta sociedad colonial.



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Reinaldo Chirinos

Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural. Facilitador del INCES.

 reinaldoc06@gmail.com

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