El modelo político fracasado en Venezuela: el humanismo blandengue, demagógico y clientelar

El humanismo, en sí, no es un modelo político, pero su origen como corriente de pensamiento está estrechamente relacionada a los contextos geopolíticos del inicio del modelo capitalista, el cual a su vez es la fase superior del sistema imperialista. Por lógica, si sustenta y originó el capitalismo, el humanismo (como corriente filosófica) es capitalismo. El término fue acuñado para sustentar que la economía de libre mercado es el camino único al desarrollo y la "felicidad" humana. En la actualidad el desmoronamiento mundial del capitalismo hace evidente que el mal llamado humanismo también fracasó.

Retomando la idea del artículo anterior "La Revolución Bolivariana o es socialista o es humanista" (http://www.aporrea.org/actualidad/a213563.html) vale la pena recordar que el "humanismo" como corriente de pensamiento, surge a finales de la edad media como forma teórica de enfrentar la centralidad teológica y poner al hombre como centro y medida de todo. Estas ideas estaban presentes desde los griegos con sofismo de doble moral para justificar la esclavitud como medio de desarrollo de la humanidad, luego justificó la explotación y la alienación en todos los imperios históricos posteriores, incluyendo el norteamericano, para hacerlos pasar por buenos. Este modelo humanista es también base del capitalismo incipiente en la época de la colonización Latinoamericana.

Para mayor explicación, y para los que les gustan las citas, no puedo escribir algo mejor que el texto incluido a continuación, el cual corresponde al capítulo III de "Humanismo clásico y humanismo marxista", obra de Ludovico Silva editada por Monte Ávila Editores, Caracas, en 1982: "Cuando el filósofo marxista Louis Althusser acuñó el término antihumanismo fue directamente contra los marxistas humanistas, a los cuáles consideraba revisionistas e idealistas que recurrían a discursos de la burguesía para legitimar la lucha de clases. Esto significaba una oposición radical a la filosofía del sujeto. Althusser consideró a las relaciones sociales por tener primacía sobre la conciencia individual. Para Althusser, las creencias, deseos, preferencias y juicios de la persona humana son el producto de las prácticas sociales. Es decir, la sociedad hace del individuo a su propia imagen. La creencia del individuo humano moderno cree que ser un sujeto responsable de sus propias acciones innatamente; siendo que él es constituido por la sociedad y su ideología."

Como decía la maestra en primaria, las palabras homónimas se escriben igual pero no tienen el mismo significado. Por ejemplo, en este mismo orden de argumentos, el término materialismo tiene un primer significado que es la sobre valoración de las cosas materiales, y en otro significado es lo opuesto al espiritualismo, que considera que solamente existe la materia y que reduce el espíritu a una consecuencia de ella. Similar pasa con el humanismo, en el lenguaje frecuente se entiende como sensibilidad filantrópica y bondad. Pero en un segundo significado es el sistema filosófico fundamentado en los valores del prestigio, el poder y la gloria, exaltando el individualismo y las libertades excesivas que en lo político implican la desaparición de los controles del estado o gobiernos.

Es difícil que se acepte la cara sofistica del humanismo, porque se ha creado una idea inconsciente relacionada a la filantropía. El humanismo que surge como corriente filosófica que sustenta la economía y política capitalista es realmente egoísmo disfrazado de magnanimidad y altruismo. Para entenderlo mejor, lo más didáctico posible: hay dos tipos de egoísmo, el primero es el que radica simplemente en darme gusto olvidándome de los demás. El segundo es el que consiste de darme el placer de agradar a los demás, pero igualmente sin tomar en cuenta a los demás. Éste sería el tipo de egoísmo que pregona el falso humanismo y por el cual se caracterizan muchos de los políticos venezolanos, desde la cuarta república hasta la actualidad. Cuando ese humanismo se implanta en el sistema político el pueblo recoge las migajas de los poderosos, llámense mantuanos, amos del valle, oligarcas blancos, verdes, amarillos o rojos. De tal modo, que el populismo clientelar y sobre todo electoral pasa a ser doctrina de los gobiernos humanistas. Casos como la bolsa de comida y las láminas de zinc.

En las democracias derechistas los pueblos son utilizados, en nombre del humanismo, para el beneficio de las clases gobernantes, permitiendo que sean explotados por las oligarquías.

La idea del comandante supremo Hugo Chávez era avanzar en educación, salud y vivienda como base de calidad de vida al pueblo para sustentar la construcción del socialismo. Pero en nuestra realidad actual con los vicios que retrasan el proceso de construcción del socialismo, el humanismo se asume como la forma de comprar la fidelidad del pueblo al cogollo partidista, se usa la terminología de justicia social y pago de la deuda social disfrazando el populismo clientelar con regalos. Es lo que se puede llamar humanismo clientelar.

Se sabe que el populismo es el pecado más común de las democracias, nada nuevo sería decirlo o comprobarlo. Pero la realidad venezolana tiene un antivalor más dañino, el cual es la falta de control y seguimiento. Pudiese llamarse humanismo blandengue.

La gran esperanza de los venezolanos honestos, desde los años 80 y en la actualidad, es que tengamos un gobierno de mano dura, contra la corrupción y la inseguridad como problemas principales que nos agobian. El presidente Maduro ha presentado planes para hacer un gobierno eficiente, mostrando el puño dice "con mano de hierro enfrentaremos los vicios…" sin menoscabar los logros del trabajo realizado por las Operaciones de Liberación del Pueblo y las leyes e instituciones anticorrupción, aún los problemas persisten y la población espera por una política implacable que acabe con la impunidad. Es una aclamación popular que se acabe tanta blandenguería con los bachaqueros, los corruptos, los delincuentes…

Antes de la llegada de las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP) el humanismo aplicado había sido exagerar la benevolencia con los que cometen crímenes. Qué bueno hubiera sido que todos los que se les ha dado la posibilidad de estudiar como forma de superación no continuaran delinquiendo. Qué bueno fuera que en las casas de la gran misión vivienda Venezuela no se hubiesen hecho nidos de mafias del paramilitarismo.

Ese humanismo blandengue fracasó en Venezuela porque no está en el orden de las estrategias para la construcción del socialismo.

Para los que les interesa el tema en lo educativo, contrario a la alienante psicología humanista norteamericana se tiene la opción de la psicología desarrolladora vigostkiana. La pedagogía desarrolladora y liberadora debe ser sustento del modelo educativo venezolano para que se construya el socialismo verdadero, sin humanismos falsos.

Quedan otras cosas pendientes por dilucidar sobre el fracaso del humanismo en Venezuela, pero "por ahora" sigamos construyendo el socialismo.



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José Rafael León León

Dr. en Ciencias Pedagógicas (Convenio Cuba-Venezuela). Licenciado en Educación. Licenciado en Filosofía

 jrleon30@gmail.com

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