Piensan incendiar la pradera, La Majo prendió una mecha

El muro que la administración Bush ha levantado en su frontera sur, no fue planificado primariamente, para frenar la inmigración ilegal que ellos mismos originan con su criminal política imperial, sin embargo, es esta la razón que han argumentado para llevar adelante tan deshumanizante empresa, que no solo somete a la humillación al corajudo pueblo Azteca, sino a toda Suramérica. Es en última instancia, el recurso final con que el capitalismo se desenmascara ante sus socios (de alguna forma tiene que defender tanta ostentación). El muro de la vergüenza es levantado para contener las desbandadas de refugiados, desplazados, o simplemente, de millones de suramericanos que buscarían auxilio desesperadamente en el norte, cuando enciendan las praderas de su patio trasero, el cual arrasaran como lo hicieron en Vietnam, producto del pánico que les genera el avance de las fuerzas progresistas. “Suramérica será para los norteamericanos, o no será para nadie” según lo sentenció Monroe. Por otro lado, habrá que ver lo contemplado por la legislación en relación con quienes pretendan cruzarlo, caerán bajo la metralla de los centinelas del mundo, con la impunidad que ampara a las acciones emprendidas en su “legítima” defensa.

En boca de Héctor Flores, presidente de La Liga Unida de Ciudadanos Latinoamericanos, quienes han levantado un frente de lucha en contra de esta infeliz iniciativa, se oye lo siguiente: “Mi opinión es que realmente hay racismo contra todos aquellos que no hablan inglés y desconfían de toda la población que proviene del sur de América. Pero se equivocan: somos el grupo más fiel de todos, sentimos lealtad por el país, tenemos hijos que han derramado su sangre a favor de EEUU. No nos pueden tratar como a comunistas”. Y es que tanto el señor Flores como la cofradía de halcones atrincherados en La Casa Blanca, ven en su ebria visión del mundo, a La América del sur, cundida de comunistas y cómo estos, rápidamente, se extienden hasta sus propias entrañas.

En consecuencia, el Senado estaría valorizando la controversial propuesta, que legalizaría a los cerca de 12 millones de indocumentados residentes en territorio estadounidense. Una medida de emergencia para minimizar la posibilidad de que estos ilegales se conviertan en combatientes, defensores de la causa bolivariana en su propio territorio.

Fox fue, como lo dijera en su oportunidad nuestro Comandante, “Un cachorro del imperio”. Felipe Calderón los es de Fox. El Estado Norteamericano debe asegurar su protectorado en esa Presidencia, así como la cabeza de playa que mantiene en Colombia. No es para menos, en territorio imperial hay actualmente, 41,3 millones de latinos y más de 30 millones son de origen Mexicano, una verdadera fuerza combativa y en condiciones de ofrecer una autentica guerra de guerrillas en la misma gringolandia, si sus parientes al otro lado del Río Grande, son masacrados, como es la intención.

Pero la guerra, los norteamericanos, no la declararán formalmente. Para ello la CIA tiene un catálogo tan extenso que va desde “el asesinato selectivo”, hasta “La responsabilidad de proteger y la necesidad de reconstruir”, pasando por “El golpe suave”, o “La filosofía de la no violencia”, convertidos en su internacionalismo o su política exterior, inconfundiblemente norteamericana, en pocas palabras, “La guerra de cuarta generación”, en donde, “…yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas partes y maneras que yo pudiere”, como antaño lo hicieran los españoles, sin que ahora, no solo, no nos demos cuenta, sino que en tal empeño, nosotros mismo ayudemos.

Lo mas cruel de esta estrategia, son las guerras fraticidas, en donde los pueblos se desangran cual animales colgados vivos, viendo el sacrificio de sus hijos, sin encontrar jamás la razón que los llevó a la sangría. Los llamados a la guerra civil, por lo general no se hacen abiertamente. En pocas oportunidades oímos algo así como: “¡Muerte a los golpistas!” hecho por Morales Bello, rompiendo el hielo que las fuerzas de derecha habían jurado sobre la paz de los sepulcros. Esos casquillos, cuyo origen yacen en territorio imperial, suelen ser subliminales, emitidos a través de las empresas privadas que manejan medios de comunicación, audiovisuales e impresos.

La semana pasada hubo un llamado de estos, velado tras la banalidad y el resentimiento de la señora de Majo, en el programa Balance, trasmitido por Televen, en el cual funge como moderadora (que de balance tiene muy poco, por no decir nada). Quizá la mencionada señora, no tuvo la intención, ni tendrá ninguna conexión con quienes quieren atizar una espiral de violencia, encendiendo tan descaradamente una de esas mechas. Pero la susodicha señora, puso todos sus buenos oficios, en tratar de enfrentar a esa minoría de descendientes directos de europeos desarraigados, en contra de la mayoría de criollos, mestizos, afrodescendientes, indígenas, tropicales, subdesarrollados e impuros, con el mismo argumento de los disociados opositores, quienes sostienen que una minoría de alta calidad tiene más derechos que una mayoría de inferiores.

En el fondo, el llamado era para que ese, mas o menos, 20% de venezolanos, suerte de mezcla entre hijos de extranjeros cuyo corazón late allende las fronteras, y que consideran este pedazo de tierra como un corredor turístico, en donde practicar los vicios que en otros lares no les son permitidos, y la clase media apatrida, cuyo máxima aspiración es convertirse en “ciudadanos universales” bajo el pabellón imperial, se lanzaran a arrebatarle lo que ellos consideran lo suyo, al, mas o menos, 80% de mestizos, flojos, rumberos, rocheleros, jodedores, ladrones, machistas, borrachos e irresponsables que hoy ostentan el poder político a través del gobierno revolucionario, en ejercicio de la Revolución Bolivariana. Arguyendo que solamente ellos saben como obtener las cosas, cuanto sacrificio cuesta el ascenso social y los bienes materiales, que solo ellos saben valorar en su justa dimensión, las riquezas del país y como administrarlas. No puede ser que todo este potencial sea despilfarrado por esta gente, en esta tierra de bárbaros, y no sea disfrutado en Europa y Norteamérica en donde la civiles, permite el verdadero placer. No puede ser que quienes generan riqueza y conocimiento, ciencia, arte y tecnología, tengan que calarse a un zambo como Presidente.

Por fortuna la mecha encendida en ese penoso programa, se extinguió rápidamente. La fuerza contestataria del pueblo apagó la candelita. Además, a quienes iba dirigido el mensaje para que, airadamente, asaltaran a sus compatriotas, en una lucha intestina, no ven ese programa, ni siquiera ven el canal por el cual se transmitió. Unos porque dejaron de creer en esos canales después del 2002, y otros porque sencillamente dirigen su alienada atención, al objeto del sus deseos, que está mas allá de una televisora aldeana. Ninguno de los grupos empujados a pugnar, estuvo motivado a irrumpir con violencia; más bien despertó el debate, agua para el maravilloso molino de la revolución, que tuvo como chispa a La Hojilla, sin cuya oportuna denuncia, no hubiese sido posible enterarse, por lo menos en mi caso.

En fin los llamados a la guerra civil señora Majo, accidentales o no, se encontrarán por lo pronto, con un pueblo profundamente enamorado de la paz, con un cada vez mayor nivel de conciencia, ubicado en su justo rol en la patria grande, e identificando a su único enemigo con absoluta determinación: el imperio norteamericano, al cual combatirá sin vacilación por principio.

Así que señora, deje de estar malponiendo a hermanos entre si, sea cual fuere su origen. Recuerde que el pueblo venezolano es uno de los más brillantes de este universo mundo. Ningún otro, tiene semejante palmarés. Ser venezolano es un honor que tenemos el placer y el orgullo de disfrutar quienes amamos esta patria, sin embargo, no anteponemos esta condición a ningún otro pueblo ni gentilicio, lo compartimos solidariamente con quien quiera, en el entendimiento que la diversidad es un valor democrático arraigado entre nosotros por naturaleza.

Señora Majo, ser venezolana es un placer y una responsabilidad que no está obligada a asumir. Está usted en libertad de salir al concierto de las naciones y adquirir la nacionalidad que bien le aparezca (en ese irrespetuoso programa dejó conocer algunas de sus preferencias al respecto). Incluso está usted en libertad de expresar a viva voz, todo cuanto, aquí en su país, el más democrático del mundo, desee. Eso si, quiéralo o no, tendrá que hacerse responsable ante las leyes, con su debido proceso por supuesto, por los llamados xenofobitos, racistas y la ofensa el gentilicio de 26 millones de hombres y mujeres de nacionalidad bolivariana.

Entendemos que la respuesta beligerante no será contra nuestros desorientados hermanos. Tenemos un solo camino alentado cada vez más por estas provocaciones: la lucha contra el imperialismo, hasta su derrota final. Esta se constituirá en el soplo vital de nuestro tiempo. Nadie escapa a ello, por una u otra razón, sea quien fuere, tenga la posición que tenga, credo o raza, sexo o edad, consciente o inconsciente; es una cuestión de supervivencia. La especie humana depende de ello. En suma la revolución es el oficio de la humanidad y el coro de los pueblos del mundo debe ahogar con valentía los alaridos del imperio que pide a gritos ser detenido incluso por su propio pueblo.

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Milton Gómez Burgos

Artista Plástico, Promotor Cultural.

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