Fidel, la historia te absolverá

Es lamentable el sabor acre que dejó la visita de Obama a Cuba. También es lamentable el escepticismo de algunos con respecto al papel revolucionario de la figura histórica de Fidel Castro. Ahora lo quieren responsabilizar de este desenlace, pero más aún, ahora pierden la fe en la revolución cubana. Y no sin razones.

La conciencia de un hombre como Fidel sigue estando a la altura de las adversidades, y en este caso, el que concierna a la vista de Obama a Cuba, otra vez quiso mostrarnos el comandante el mejor ángulo para entenderla, sin que perdamos del todo la fe en Cuba y la revolución. Dice Fidel:  

“Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano[i]. Es decir, somos, como seres biológicamente mortales, como seres histórico, breves. Que todo lo que podemos legar a la humanidad debe ser tan grande como la humanidad misma, para no extraviarnos en la selva amazónica de la historia.  “Una de las características de este (del hombre) es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados”. De esto entiendo que no debemos creernos que somos el eje de la Tierra, que debemos ser, a pesar de nuestros sacrificios y logros, humildes, cuidadosos de la inteligencia y grandeza de los seres humanos, de todos los seres humanos capaces de soñar. Más adelante Fidel nos dice: “Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí.” Esta idea diluida en el ejemplo glorioso de los mártires de la lucha independentista cubana, Macedo, Martí, Máximo Gómez, vale para explicar cómo se retomó punta de la línea que dio continuidad a esa gesta en la revolución cubana hasta ahora. Y yo diría que con el ejemplo de Fidel, del Che, de Camilo. Es decir, Fidel sigue siendo un ejemplo, ejemplo vivo, del revolucionario cubano a pesar de la fragilidad en el carácter y en la memoria en un pueblo muy joven que ha vivido bajo el fuego constante de los cañones ideológicos y económicos del imperio, o sea,  del capitalismo.

Partiendo del ejemplo, esa idea fundamental para sostener moral y combativamente a una revolución, Fidel nunca pierde la fe en el revolucionario, en la conciencia revolucionaria de su pueblo y del pueblo y nos advierte más adelante que: “Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.” Y por último concluye, con la dignidad que le corresponde como el máximo líder político y moral de la revolución, arengando a su pueblo y advirtiendo a sus enemigos: “Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.  Fidel Castro Ruz, Marzo 27 de, 10 y 25 p.m.

No pudiendo impedir Fidel que Obama visitara la isla en condiciones tan vergonzosas para Cuba, acompañándose este último de empresarios, de un equipo de beisbol con exiliados y todo, de los Rolling Stone (no faltará algún pendejo que diga que los Rolling Stone son Ingleses), y recibido como un cantante de Rock; llevando la  égida imperial en su discurso hipócrita y “melindroso” (como dice Fidel), no se hiso cómplice de tanta humillación y no permitió que el invasor lo viera, lo viera siquiera. Es un buen ejemplo revolucionario, el cual conduzco con un escrito oportuno y que faltó (que hiso falta) a en los discursos oficiales, presentaciones, palabras protocolares etc. de la desdichada visita.  

El valor del ejemplo pesa más porque lleva consigo la carga del peso moral. O dicho de otra forma, no hay discurso que se contradiga en la práctica de vida que pueda con el peso moral de los actos.

Lejos de creer que a Fidel “la historia no lo absolverá”, ahora es tiempo de recoger sus pasos, su historia para confirmar que la historia los absuelve en cada uno de sus actos. Perder la fe en la revolución es perder la fe en el hombre, y así sí que estaríamos jodidos todos. Es como decir que Bolívar fue un pusilánime porque “se dejó matar” por sus enemigos. O que Chávez no dio la talla por “dejarse envenenar y traicionar”. Como dice Fidel “nuestras vidas son una fracción histórica de segundo”, no se nos puede pedir otra cosa que sacrificio. Por eso creemos que algo importante ha logrado la humanidad desde Cristo, pasando por Fidel,  hasta Chávez. Y algo importante habrá siempre en el porvenir, si no perdemos la fe en la humanidad.         ¡Muera el Capitalismo!



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Héctor Baíz

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