Bolívar y Marx contra el imperialismo y el capitalismo europeo

En estos días aciagos, donde el imperialismo no es una fábula, es una realidad tangible que existe, nadie puede negar su presencia en Kiev, desmembrando la unidad nacional de un pueblo, en Irak saqueando el petróleo después de la guerra inventada con el pretexto de armas de destrucción masiva, e igual forma saqueando la riqueza de Libia, el petróleo ligero, con la excusa de la violación de los derechos humanos ejecutó una invasión militar, asimismo en Afganistán procurando el mercado de drogas de amapolas, a todos estos frentes  de invasión, guerra, opresión se le suma el asedio a Venezuela, con guarimbas, guerras diplomáticas, huelgas empresariales, golpe de estado petrolero y un sinfín de arsenales macabros para desestabilizar el país y hacer posesión de la riqueza petrolera, tumbar la revolución bolivariana, chavista, socialista y antimperialista. Todo ello prueba que el imperialismo existe, que debemos hacer honor a Bolívar y Marx como luchadores preclaros de la humanidad para preservar su supervivencia

S. Bolívar (1783-1830) y Carlos Marx (1818-1883) son dos personalidades revolucionarias que pese a las diferencias históricas de sus vidas compartieron el siglo XIX, cumpliendo grandes tareas históricas de liberación de la humanidad del absolutismo feudal y monárquico para construir “Repúblicas Democráticas y socialistas” bajo el liderazgo protagónico del pueblo. Bolívar y Marx son hombres excepcionales en pensamientos y acciones revolucionarias que luchan por liberar la sociedad de la opresión social. Se inspiraron en las ideas de la revolución francesa que abolierón la propiedad feudal.

El primero desde el Monte Sacro jura  “… por mi patria que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”. Las cadenas a que se refiere Bolívar son la dependencia monárquica y colonialista en tanto que Marx procuraba romper las cadenas de esclavitud capitalista en que estaba sujeta la clase trabajadora de la monarquía europea creando el partido revolucionario del proletariado a tal fin, el partido comunista. Ambos personajes evaluaron el colonialismo feudal como sistemas de explotación y opresión social que degradaban  a la humanidad e impedía su desarrollo, independencia, democracia y los derechos humanos.  

Bolívar escribe el 19 de agosto de 1814 al editor The Royal Gazette: “Cuanto sufre la humanidad al leer las ultimas relaciones de los asesinatos…esos hechos por abominables que sean, no hacen sino ligera impresión comparados con el gran número semejantes que para deshonra del género humano, con tanta frecuencia se repitieron durante la época del descubrimiento y dominación española en la América del Sur y que desde entonces, se ha continuado aun en nuestros días, con tan inconcebible crueldad”. Al respecto toma posición frente a los crímenes de la colonización al afirmar “Como hijo de la América del Sur yo no puedo ver con indiferencia los terribles acontecimientos…en aquellas comarcas que han estado y están luchando todavía por la independencia”. Tal era sensibilidad de Bolívar, un consecuente ser humano con la humanidad.

“La historia relata…apoyado en la autoridad del gran filósofo y filántropo  Las Casas, que vio con sus propios ojos, esta nueva y hermosa porción del globo poblada por sus nativos indios, regada después con la sangre de más de veinte millones de víctimas; y vio también las más opulenta ciudades y los mas fértiles campos reducidos a horribles soledades y a desiertos espantosos”.  Sin embargo; durante la guerra de independencia, y contra todo “derecho internacional de gente”, Bolívar acusa al jefe realista Antoñanza quien “hizo prisionero a 300 americanos en San Juan de los Morros y a todos los ahorcó en los árboles y las cercas…”, El comandante español Zuazola “decapitó la mayor parte de la población del pacífico pueblo de Aragua: hombres, mujeres y niños sin distinción alguna”.

Los crímenes del imperialismo español cuyo objeto era al decir de Bolívar  “…aniquilar al Nuevo Mundo y hacer desaparecer a sus habitantes para que no quede  ningún vestigio de civilización ni de las artes, y que el resto de la Europa encuentre aquí un desierto…para satisfacer  las perversas miras de una nación inhumana y decrépita….”. Tal es la ambición colonial que dejaba atónito al Libertador al ver a la Europa civilizada indiferente y sorda devorando el clamor de justicia de esta parte de la humanidad, la “más bella de nuestro globo” según Bolívar. Estas lecciones se repiten con el holocausto de Palestina, con la perversidad de Netanyahu, el asesino ministro israelí, emulando a Hitler, Zuazola y Antoñanza juntos.

Se interrogaba Bolívar en su Carta de Jamaica que estas cuestiones de injusticias, “cuanto más las medito, más me confunden”. La respuesta a esta confusión la brinda C Marx, quien comprende los procesos del “Nuevo Mundo” y explica que dicho mecanismo obedece  a la llamada acumulación primitiva y originaria del capital para la génesis del capitalismo industrial e imperialista que se produce por etapas “…en un orden cronológico más o menos preciso en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra….”. Aquí en Inglaterra es donde a fines del siglo XVII se resume y sintetizan los frutos del sistema colonial para la creación del régimen histórico del capitalismo. (C. Marx El Colonialismo, p. 140). Ahora el imperialismo no solo se apropia de petróleo, es terrófago, y para ello no escatima esfuerzo para matar gente, para aniquilar sus dueños, Israel es un colono imperialista, su fin acumular riqueza.

Se puede decir que el producto del saqueo del Nuevo Mundo sirvió al desarrollo europeo de allí la mirada indiferente y sorda del viejo continente al clamor del bello género como bien prueba “…el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, el exterminio, la esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de las conquistas y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazaderos de esclavos negros son todos hechos que señalan los albores de la era de la producción capitalista…” (Ibídem). Como se puede apreciar, el colonialismo español en el Nuevo Mundo fue parte del engranaje del modo de producción capitalista europeo que nació al mundo -al decir de Carlos Marx-“chorreando sangre por todos sus poros”, pero bien decía Galeano, las venas del mundo están abiertas, chorreando sangre aún, el imperialismo no se detiene, los pueblos árabes deben unirse, aislar Israel, el mundo todo debe condenarla.



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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