El pueblo fue el héroe… y lo volverá a ser

Ahora todos estaban allí cuando se produjo el golpe. ¿Dónde allí? Es sus trincheras de lucha. Nadie salió corriendo. Nadie se asustó. Nadie negoció con el enemigo. Nadie pidió perdón por haber cometido la estupidez de ser chavista. Nadie traicionó al pueblo. Nadie buscó su pasaporte. Nadie buscó su guarida para esconderse hasta que pasara la vaina. Nadie recogió los reales que ya se había cogido. Nadie preparó a la familia para irse del país.

Nada de eso. Todos estaban en sus puestos de combate. Todos sabían lo que debían hacer. Todos decidieron inmolarse por la revolución. Todos estaban convencidos de que era imprescindible defender a Hugo porque la revolución era patria o muerte. Todos salieron a buscar las armas para atrincherarse en sus puestos de combate. Todos estaban convencidos de que era fundamental defender lo que ya se había conquistado y avanzar junto al pueblo en la consolidación del proceso.

Ese es el drama de las realidades, de las verdades y de las mentiras. De lo que fue posible. De lo que no ocurrió, aunque hoy digan que sí, de los que saltaron la talanquera, hicieron llamadas pidiendo perdón y hoy tienen importantes cargos, erigiéndose como los paladines. De casualidad no dicen ahora que fueron los que tripularon el helicóptero que trajo al Nieto de Maisanta de regreso. Diosdado Cabello le decía a Maricori, firmante del acta de Pedro “El Breve”, que el 4F ellos asumieron su barranco y era, fundamentalmente, la razón por la cual estaban de vuelta.

Pero como reza la canción del folclor venezolano: “la cultura popular tiene amigos a montones, pero en ella se colean los zorros y camaleones”. Es decir, y en eso soy tajante, no somos todos los que estamos. Recuerdo un libro que leí en mis tiempos de adolescentes. Ni siquiera recuerdo el título, pero se trataba de esclavos cimarrones que en las noches frías hacían fogatas en las montañas, comían y narraban historias. El más viejo le hablaba a los demás sobre la verdad y la mentira. “Abuelo cuenta que todo lo cosa tiene su enemigo. Pa´que existe lo negro, tiene que existí lo blanco. Pa´que existe lo feo tiene que existí lo bonito. Pa´que existe lo noche tiene que existí lo día. Pa´que existe lo verdad tiene que existí lo mentira. Abuelo cuenta que lo verdad y lo mentira venían por camino diferente. Abuelo cuenta que lo verdad y lo mentira se encontraron en una encrucijá. Abuelo cuenta que lo mentira cargaba un machete bien amolao. Abuelo cuenta que lo mentira, de un solo tajo, cortó cabeza de lo verda. Abuelo cuenta que a lo verdad le dio mucho miedo, y así, a tientas, tocó cuerpo de lo mentira y de un solo golpe arrancó su cabeza y se lo puso encima. Desde entonces, por ahí anda por el mundo, cuerpo de lo verdá con cabeza de lo mentira”.

Porque la heroicidad en el momento de la chiquita, no es tan fácil asumirla. Tiene la conciencia que estar bien clara para que precisamente ese que la asume, asuma incluso la posibilidad de la inmolación como lo planteó José Vicente Rangel en ese difícil trance en Miraflores.

La verdad de los hechos es que muchos traicionaron, muchos pidieron perdón antes del desenlace, muchos salieron corriendo, muchos renunciaron a sus cargos, y muchos se acobardaron de tal manera que no se les vio por ningún lado.

Y la verdad también es que los revolucionarios, los comprometidos, los que estuvieron hasta el final de los acontecimientos, no sabían qué hacer, no se acordaron del viejo Lenin, estaban tan sorprendidos como lo propios bandidos que dieron el golpe.

La verdad de los hechos y de esa terrible realidad que vivimos los revolucionarios ese 11,12 y 13 de abril, es que el único que estaba claro era el pueblo. El pueblo y esas organizaciones de base que nadie atiende pero que hacen un trabajo de hormiga excepcional. Los grupos organizados de abajo. Ese pueblo sin vanguardia, sin mucha orientación, sin objetivos precisos, que solo tenía clara una cosa: su enorme amor por un hombre que comenzaba a sacarlos de la oscuridad en la que los mantuvieron por 400 años y no podían permitir que se lo quitaran. Por eso apareció la fuerza, por eso apareció la protesta, por eso aparecieron las bolas y los ovarios de hombres y mujeres de uno a otro punto del país. Todos pedían que le devolvieran a su presidente, al hombre que habían elegido y que querían que terminara su mandato.

Ese pueblo tuvo un aliado importante que jugó un papel excepcional en aquellos momentos: la alternativa comunicacional. Cómo se organizaron los periodistas para enviar la información, que mecanismos utilizaron, porqué vía se conectaron con las organizaciones populares, cómo lograron cruzar las barreras internacional para que en el mundo se supiera lo que estaba ocurriendo en Venezuela.

Muchas cosas se dicen hoy día, pero la razón real de que el proceso no feneciera en aquel momento y de que Hugo hubiera regresado de nuevo a jefaturar la revolución, fue el enorme corazón del pueblo venezolano y esos pequeños e “insignificantes” medios de comunicación que se dispusieron a entregar la vida para que el proceso se mantuviera y fuera el camino hacia el socialismo.

Diez años después ese pueblo es más experto, más claro, más consciente y con más sentido de la realidad. Sus conquistas son de tal magnitud que impedirán –ahora si- a toda costa el retorno de la derecha en un país donde el socialismo llegó para quedarse. Es el pueblo el que volverá a defender a Chávez por sobre cualquiera cosa.

Caminito de hormigas…

Se hacen las últimas negociaciones para sacar a Capriles del juego. No será candidato. La burguesía sigue abrazada a la posibilidad de sacar a Chávez del juego. En oriente preguntan ¿con qué uña gavilán?... Producto del comportamiento de Leopoldo López y Armando Briquet, la Mesa de la Unidad comienza su agonía. De hecho, cada quien anda en lo suyo sin importarle las opiniones de la Mesa. Por lo que es muy posible que veamos varios candidatos de la derecha en algunos estados del país… Un grupo de empresarios está de muy malas pulgas pues son presionados para que saquen dinero para la campaña. Es que ese candidato no me dice absolutamente nada Rafael. ¿Por qué coño le voy a dar mi dinero?... Vuelvo a preguntar: ¿quién le va a poner coto a una mafia que está cobrando por sacar las planillas de los pensionados del IVSS?


rafaelolmos101@gmail.com


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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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