Citgo, ha significado un "lastre" difícil de arrastrar por Pdvsa y el Estado venezolano

Para justificar la terrible realidad que significa el título de este ensayo deberemos hacer un recorrido histórico, que comience incluso antes de la Compra de CITGO, con la finalidad de poder comprender la compleja situación que se generó en Venezuela desde la aparición de los primeros pozos petroleros en el Táchira en el siglo XIX.

En el lapso previo a 1945, se otorgaron más de 8.000 concesiones entre productivas y de exploración, de las cuales, el Señor Manuel Antonio Pulido fue el único venezolano que se dedicó al trabajo productivo, al fundar una empresa privada, para producir energía petrolera: La Petrolia del Táchira. Sin embargo, quizás por castigo o por vergüenza, le suspendieron la concesión en 1934. Lo cierto es que La Petrolia del Táchira, no solamente se dedicó a producir Kerosene, sino que en la medida en que el transporte vehicular se fue desarrollando en el país, fue capaz de destilar gasolina y gasoil, por supuesto, se convirtió en una piedra en el zapato para las multinacionales del petróleo, que para esa fecha ya dominaban el negocio petrolero a nivel mundial y procuraban un oligopolio energético en este país y lo que hacían era llevarse el crudo petrolero para procesarlo en otra parte.

Todas las pretensiones de los gobiernos venezolanos, para lograr una mayor participación en el negocio de un recurso que les pertenecía, lo que produjeron fue, que como consecuencia a ello fueran derrocados. Es así, como cayeron los gobiernos del General Isaías Medina Angarita, Carlos Delgado Chalbaud (Magnicidio), Rómulo Gallegos y Marcos Pérez Giménez.

El 29 de agosto de 1975 el Ejecutivo crea la "Ley orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos", LOREICH, disfrazando una Nacionalización petrolera. Al día siguiente se suscribe el decreto ejecutivo número 1.123 que crea la empresa Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) Estas leyes entraron en vigencia el 1 de enero 1976.

Esta ley se aprobó con bombos y platillos, los ingenuos "venezolanos de a pie", nos imaginamos, que al fin después de 50 años de explotación petrolera íbamos a poder disfrutar de un recurso que nos pertenece a todos. Además íbamos a nacionalizar nuestro petróleo, sin tener que pagarle nada a las compañías extranjeras, puesto que estábamos cubiertos por una Ley de reversión petrolera de 1971, que decía: Una vez vencidas las concesiones o contratos de servicios, en el año1983, de acuerdo a la Ley de Hidrocarburos de 1943, indicaba que las concesiones petroleras durarían 40 años y pasarían a ser propiedad de la nación, sin tener que indemnizar nada a las transnacionales.

Sin embargo poco nos duró la alegría, puesto que Carlos Andrés Pérez, después que tenía "el sartén agarrado por el mango", decidió ponerse al lado de los intereses de las multinacionales del petróleo y del capital extranjero, cuando en contubernio con la partidocracia adeco-copeyana, con mayoría en el Congreso Nacional de entonces aprobaron dos modificaciones a estas dos leyes petroleras, que consumaron la traición a los intereses de la patria.

La primera, se refiere a la de la nacionalización petrolera, cuando la misma se desvirtúa, con la aprobación de una modificación, que permite "Las asociaciones estratégicas con entes privados", lo que desdice lo indicado por la propia LOREICH, puesto que deja en las manos de los mismos entes, que hasta la fecha habían venido explotando a la industria petrolera en este país, solo que les cambiaron los nombres, para enmascarar el fraude, poniéndoles rimbombantes denominaciones terminadas en "Ven" para simular ser empresas nacionalizadas: Lagoven, Llanoven, y doce más, todas terminadas en "Ven". La Partidocracia aportó su contribución en este negocio, en el cual el Estado Venezolano siempre llevó la peor parte. Al introducir y aprobar en una ley de nacionalización, la posibilidad de celebrar "Convenios de asociación con entes privados" desdice todo lo establecido por esta misma ley y enmascara la verdadera intención de continuar atado al capital extranjero, tal cual, como sucedió con las asociaciones estratégicas.

La alta gerencia de las compañías transnacionales pasó a constituir los equipos gerenciales de PDVSA. Esas multinacionales del petróleo, sus equipos técnicos y profesionales se mantuvieron prácticamente inalterados pasando a formar el núcleo de la llamada "Meritocracia Petrolera" de PDVSA. Todo ello bajo el pretexto de que el Estado venezolano desconocía los procesos de comercialización internacional del petróleo y no contaba con la tecnología apropiada para garantizar, que la industria siguiera operando con la misma eficiencia.

Nos preguntamos: ¿Es que acaso 50 años de experiencia petrolera no bastan? Parafraseando a Simón Bolívar, cuando en 1811 en su defensa a la firma del acta de la independencia en 1811 expresó:

¿Es que acaso 300 años de opresión del colonialismo español, no bastan?

Pensamos que dentro de ese grupo de meritoritas petroleros venezolanos tenían que existir muchos, que defendieran los intereses de su propia patria, por lo que ´pensar que dejar en las manos de gerentes extranjeros, interesados en mantener a la industria nacional dentro de la consabida sumisión a los intereses extranjeros, nos parece una verdadera traición a los máximos intereses de la patria.

Con la modificación a la Ley de Reversión petrolera, en su artículo 5° en 1976, queda demostrada la sumisión del gobierno de turno de Carlos Andrés Pérez a los intereses de las multinacionales del petróleo. Es increíble que se hubiera reconocido hasta la última pieza obsoleta, de una maquinaria totalmente depreciada, reconociéndoles más de 4.000 Millones de Dólares, según una modificación de la Ley de reversión, viciada de nulidad, premiándolos además con continuar dirigiendo el negocio petrolero, sin invertir absolutamente nada, llevándose la mayoría de las ganancias en un desnivelado trato con el Estado venezolano.

En este breve resumen histórico se puede apreciar el insaciable deseo de apropiación indebida de un recurso, que es de todos los venezolanos, por parte de las multinacionales del petróleo y de una meritocracia petrolera, flor y nata de la alta gerencia de las supuestas empresas nacionales, creadas como consecuencia de los "Convenios de asociación estratégicos", que dirigirían el negocio petrolero hasta nuestros días y que por ser, los meritócratas, originarias de las multinacionales mantuvieron su sentido anti nacionalista a favor del capital extranjero. Sin embargo y es justo decirlo, no todo el personal de la llamada "meritocracia petrolera" dejó de tener su sentido nacionalista, honestidad y de defensa a los intereses nacionales, como se demostró en el 2002, cuando salieron en defensa de PDVSA, durante el llamado "Paro petrolero" Sin embargo parte de su semilla antinacionalista, quedó incrustada en el seno de la industria, actuando como "Caballos de Troya".

No era suficiente con dejar el negocio petrolero en manos de las filiales: Maraven, Llanoven, Lagoven y otras más terminadas en "Ven", ya habían logrado dejar al Estado venezolano en minusvalía con solo el 16% de participación en ese negocio. Era necesario entonces seguir birlando la ya malograda renta petrolera, donde la contraloría nacional no tuviera ninguna injerencia. Es así como nace la "Internacionalización petrolera".

Ahora debemos referirnos a las nuevas estrategias destinadas a birlar a la renta petrolera: La internacionalización, que sirvió para comprar en el exterior refinerías, desde la década de los ochenta, en muchos casos con tecnología atrasada y sin capacidad de refinar el petróleo pesado de Venezuela, por lo que era necesario comprarle el liviano a los árabes con sobre precio para mantener el nivel de operatividad y sin control gubernamental. Pero allí era donde se encontraba precisamente el negocio para estos meritócratas con insaciables ansias de obtención de sus ya abultadas ganancias, con comisiones sobre compras, la mayoría de ellas con sobreprecios y en detrimento del erario nacional.

Si quisiéramos hacer un recorrido histórico que resaltara los mayores hechos de corrupción, que han birlado al erario nacional de nuestra patria, indudablemente tendríamos que remontarnos a la época de la partidocracia adeco-copeyana, que superó con creses a todas las anteriores e incluso a todas las corruptelas de la Quinta República, sencillamente porque aquellas eran realizadas por el mismo Estado, en la cual el gobierno de turno tenía la voz cantante. Es así que podemos enumerarlas sin poder identificar realmente cuál de ellas fue la más grande. Todas asociadas a la actividad petrolera:

  1. La creación fraudulenta de la Orimulsión, que nos fue promocionada como un gran descubrimiento de nuestra INTEVEP, que permitió burlar, no solamente a todo el pueblo venezolano, sino que hasta a la OPEP estafaron, vendiendo petróleo extra pesado de la Faja Hugo Chávez, como si fuera bitumen a 30 Dólares la tonelada. Regalaron nuestro petróleo recibiendo una limosna, pero que significó miles de millones de Dólares, que dejaron de entrar al erario nacional y sin formar parte de la cuota petrolera fijada por la OPEP.

  2. La Ley de reversión petrolera, significó una burla al erario nacional, que tuvo que desprenderse de nuestras arcas de más de cuatro mil millones de Dólares, para pagarles a las multinacionales del petróleo, por unos equipos depreciados durante más de cincuenta años de uso ininterrumpido, cuando en la Ley de reversión original, que databa de1.971, decía que dichos activos pasarían a la propiedad de la nación al cumplirse 40 años de uso, cosa que sucedió en 1.983. sin embargo, Carlos Andrés Pérez en su condición de Presidente instruyó al Congreso para que modificara esa Ley de la República, consolidándose el fraude.

  3. La ley de asociaciones estratégicas, prácticamente contradice a la "Ley orgánica que reserva al Estado la industria y el comercio de los hidrocarburos", LOREICH, puesto que al dejar a la industria petrolera, en las manos de las mismas compañías que siempre la había manejado a su antojo y en perjuicio de los intereses de la República, solo que ahora lo harían sin necesidad de invertir un centavo, puesto que el Estado les reconocía todo el valor de los activos. Con el agravante de que a partir de ese entonces, solo pagarían 16% de impuestos al fisco nacional.

Antes el Estado participaba en un 50% de las utilidades en boca de pozo, solamente aportando su recurso, el petróleo, luego de este timo, el Estado cobraría solamente un 16%, dejándole a PDVSA y a sus meritócratas, el 84% de las utilidades, sin contraloría nacional, que supervisara ese negocio. (No estamos en capacidad de calcular cuánto ha podido sumar esta estafa)

  1. La internacionalización petrolera, significó probablemente el más fabuloso robo, que se le hubiera podido hacer a esta patria, pero a decir verdad esto es muy difícil asegurarlo, puesto que todos estos casos narrados corresponden a lo que podemos llamar "Corrupción de Estado", es decir, el Estado se roba a si mismo, por lo tanto los controles internos son inexistentes y PDVSA funcionó como una caja negra, en la cual, ni siquiera, la Contraloría General de la Nación tenía acceso.

No era suficiente, el inmenso volumen birlado al erario nacional, es que la corrupción no es otra cosa, que una forma más para poder incrementar de una manera constante y sin límites la acumulación del capital, es decir estamos hablando de la misma lógica del capital de crecimiento sin límites, sin importar los medios para lograrlo.

En esa década de los años ochenta, ellos, la meritocracia petrolera, los burócratas gubernamentales y los partidócratas adecos y copeyanos, se dan cuenta, que tienen el poder en la mano, capaz de sortear cualquier control, por lo que deciden emprender un enorme proyecto, que supuestamente llevaría a este país a ocupar los primeros lugares en el mundo y a PDVSA como uno de los mayores refinadores de crudo petrolero. Pero el problema de la corrupción, manifestada en las comisiones, los sobreprecios, la obsolescencia de las instalaciones compradas, además de la falta de nacionalismo, necesario para poner por encima los intereses de la patria, la fijación de sueldos al estilos de los emires sauditas, gastos suntuosos de todo tipo con el uso de automóviles y Jets privados, que servían para desplazarse los fines de semana a diversos lugares de la tierra, todo este derroche llevó a este proyecto a fracasar, luego de muchos años de trabajar a pérdidas fue cuando el Presidente Chávez se da cuenta de su inoperatividad intenta vender estas instalaciones, pero la mayoría de las veces fracasa, al no lograr los precios que pretendía.

La Internacionalización petrolera, nos sirve para indicar que PDVSA en este periodo, fue una corporación que estuvo de acuerdo en favorecer a los intereses norteamericanos por encima de los de su propio país de origen: Venezuela. Veamos un solo detalle: Con todas las inversiones que costó la creación de la empresa venezolana CITGO en territorio Norteamericano, más de 10.000 Millones de Dólares, hasta el año 2.004 no produjo dividendos al país, a pesar de recibir crudo petrolero subsidiado, porque vendían los derivados líquidos: Gasolina y gasoil, en territorio norteamericano, por debajo del 30% del precio internacional. Ello demuestra la dependencia de esta empresa a los EEUU, produciendo incluso daños irreparables a las finanzas de Venezuela. Para darle soporte a lo expresado debemos remitirnos a lo expresado por Eleuteria Uhuru. Autora de múltiples publicaciones en el tema energético:

Es justamente en 1983 el tiempo en que la industria petrolera Venezolana se lanza a la llamada internacionalización, solo 7 años luego de haber sido nacionalizada, y a la cabeza de quienes figuraban asesores como Humberto Calderón Berti, entre otros. Tales asesores se convirtieron en los paladines de la idea de convertir a Petróleos de Venezuela en una suerte de empresa global que compitiera internacionalmente con BP, Exxon, Mobil, Shell y demás gigantes tradicionales en el negocio petrolero internacional. De igual manera la tecnocracia comenzaba a hablar de convertir a PDVSA en una empresa que abarcara todas las áreas de actividad petrolera, lo que comúnmente se denomina una empresa "verticalmente integrada".

Es en 1983 cuando la directiva de PDVSA, presidida por Humberto Calderón Berti, quien venía de ser ministro de Energía y Minas desde 1979, tiene luz verde del gobierno para realizar la primera negociación internacional: la compra del 50% de la refinería Ruhr por 250 millones de dólares, propiedad de la Veba Oil, con capacidad de refinar 250 mil barriles diarios de crudo. Esa compra significó la entrada de PDVSA al negocio grande liga, pero también la primera gran estafa de la internacionalización.

Al perder COPEI las elecciones de 1983 el gobierno de Jaime Lusinchi colocó a Brígido Natera (1984-1986) y luego Juan Chacín, primo de Lusinchi (1986-1990) como Presidente de la estatal. Entre las acciones ejecutadas se incluyó una auditoria a aquella compra de la mitad de la Ruhr, mostrando los resultados que el valor del activo adquirido no era 250 millones sino 28 millones de dólares. Es decir, en la primera transacción petrolera de la internacionalización fuimos estafados con 222 millones de dólares.

CITGO nace producto de fusiones de diversos intereses financieros en EEUU, es adquirida por PDVSA entre 1986-1990 producto de un programa político de internacionalización conducida por tecnócratas con cultura e intereses antinacionales, se forja al calor de negocios que lesionaron el patrimonio nacional y que justificaron inversiones mil millonarias en divisas para mantener activas refinerías adquiridas con sobreprecio y en pésimas condiciones de funcionamiento.

Puede que la respuesta que mejor explica la mentalidad de los meritócratas ideólogos de la internacionalización y lo que CITGO representa, es la esgrimida por Luis Giusti, quien declaró:

"Si yo soy socio de CITGO y no tengo nada que ver con Venezuela, me importará poco el problema que tenga Venezuela con la colocación de sus crudos pesados. Simplemente voy a comprar los crudos más baratos para procesarlos en CITGO"(…)

He allí el epicentro del asunto: CITGO NO ES UN NEGOCIO CONCEBIDO PARA PRODUCIR GANANCIAS PARA VENEZUELA. Y agregaría algo más: DE AQUÍ SE DESPRENDE EL VERDADERO SENTIMIENTO ANTINACIONALISTA DE ESTOS MERITÓCRATAS PETROLEROS.

Ahora para concluir es bueno referirnos a lo expresado por Carlos Mendoza Potellá, en su artículo: CITGO y la internacionalización. Veamos:

"26.927 millones de dólares en ingresos por ventas, que generan 638 millones de ganancias ficticias, financiadas por 938 millones de descuentos sobre el precio del petróleo venezolano enviado a ese destino. Por su parte, el accionista, la República de Venezuela, tuvo que invertir en ese año otros 517 millones de dólares en sus afiliadas-chatarra para mantenerlas en operación".

Uno de los puntos controversiales de la movida internacionalizadora fue su presentación como una "alternativa frente a la OPEP", sostenida abiertamente en su momento por el Presidente Rafael Caldera: la posibilidad de aumentar la producción sin estar comprometidos a cuotas, cuando nos liberáramos de esa odiosa organización.

En "previsión" de esa salida de la OPEP se adquirieron capacidades de refinación que desbordaban las posibilidades de suministro desde Venezuela y que, desde un principio y hasta hoy en día han tenido que ser abastecidas por crudos mexicanos, árabes, canadienses, rusos y norteamericanos. El porcentaje de esas compras dentro de los costos consolidados de PDVSA es una evidencia clara del carácter ruinoso de ese emprendimiento.

EN RESUMEN:

· CITGO representa el puente por el cual nuestra nación ha enviado al exterior miles de millones de barriles vendidos con descuento en detrimento de nuestros intereses soberanos.

· CITGO no genera dividendos para los venezolanos y si se comparan las cifras de los aportes hechos con los ingresos que ha recibido, se confirma una estafa a la patria.

· CITGO es un pésimo negocio para Venezuela, pero si beneficia a los consumidores y gobierno de EEUU.

· CITGO fue concebida con un interés opuesto a la nación durante la tecnocracia de la vieja PDVSA.

Ahora nos preguntamos el porqué, Venezuela, siguió en el negocio de CITGO, en los EEUU siendo que esta empresa significa un pesado lastre que arrastrar para el Estado Venezolano. Para entender a esta interrogante es necesario adentrarnos en el estudio del contexto en que se desenvuelve esta empresa. Veamos:

Chávez, con su extraordinaria capacidad para estudiar la situación, cualquiera que fuese, aplicando para ello la dialéctica, se dio cuenta desde un principio del entuerto en que se encontraba PDVSA, no solamente con CITGO, sino también con las otras 19 refinerías diseminadas en América y Europa, que los meritócratas petroleros habían comprado en nombre de lo que llamaron "La internacionalización petrolera", pero la situación era tan complicada, que no le encontró solución para el momento en que empezó con su mandato. Luego intentó vender lo que pudiera, logrando primeramente deshacerse de las que se encontraban en Europa, pero con CITGO, la cosa se le complicó, por el hecho de que CITGO, lejos de haber sido un pésimo negocio para Venezuela, era por el contrario, una regalía para los EEUU, que le permite vender la gasolina producida por CITGO, en el Territorio norteamericano, de costa a costa, a través de sus 14 000 estaciones de servicio afiliadas a su franquicia, a un tercio del valor internacional estipulado en Europa, que está por encima de 1,50 Euros por litro, con un precio subsidiado por el Estado venezolano de 0,56 Dólares por litro. Según Luís Marín, Presidente de CITGO en el 2004, denunció que: "Son 14000 millones de dólares en pérdidas subsidiando a la economía más poderosa del planeta: Los Estados Unidos de Norte América"(…) y al mismo tiempo anuncia que CITGO generó 400 millones de Dólares de utilidad, para ese mismo año. Esto que parece una incongruencia a primera vista, es explicado profundamente por Eleuteria Ururú, en el artículo reseñado anteriormente, de la manera siguiente:

"Además de lo indicado hay que destacar que CITGO ha servido como mecanismo de endeudamiento externo de PDVSA, y para finales del 2004 la llamada "deuda oculta" se acerca a los 7000 millones de dólares. Esa deuda se produjo para adquirir financiamiento y reinvertir en CITGO. Entre 1983 y el 2002 allí se invirtieron más de 6400 millones de dólares, se enviaron unos 5000 millones de barriles de crudo vendidos con descuentos de 3 dólares por barril, y para el 2001 se estimaba una pérdida de 7500 millones de dólares para los venezolanos mientras para el 2005 se habla de 14000 millones de dólares".(…)

Con estos antecedentes, ya podemos entender, cuál era la estrategia de Chávez, que al ver cerrada la posibilidad de vender a CITGO, como fue su primera intención, lo cual no logró, principalmente por oposición de los mismos EEUU, y luego al insistir obtuvo negativas de Arabia Saudita, entre otros. Se dedicó a subsidiar a CITGO, para evitar que esta siguiera produciendo perdidas y en una situación de bloqueo que ya se avizoraba, dejaba la posibilidad abierta para poder burlar las restricciones provenientes de los EEUU, para adquirir suministros y equipos para las refinerías situadas aquí en Venezuela, así como también financiar programas de ayuda social que PDVSA realizaba en el extranjero, como por ejemplo el programa de trasplantes de médula ósea, para niños enfermos con leucemia en Francia financiado por PDVSA a través de CITGO.

Ahora nos preguntamos, será que los EEUU y Juan Guaidó sabrán exactamente el entuerto en que se metieron al decomisar a esta empresa. Pensamos que los EEUU, sí, es por eso que la recibieron de la empresa Cristalex, de origen canadiense, por el ridículo precio de 1.200 Millones de Dolores, la cual la acababa de recibir por 1.400 Millones, en un juicio viciado de nulidad, hecho a la medida por un tribunal norteamericano.

Nosotros pensamos para terminar esta triste historia, de que los EEUU, o a quien vendan a CITGO, no van a poder seguir subsidiando el valor de la gasolina en territorio norteamericano, como si lo hizo PDVSA por más de 30 años.

NOTA: El personaje a que hace referencia, Eleuteria Ururú, como iniciador de la Internalización petrolera venezolana, quien se robó 222 millones de Dólares en la primera negociación de compra en el exterior, es el mismo que Juan Guaidó envió a Colombia como embajador, para que supervisara el "Decomiso" de la empresa venezolana: Monómeros y que luego regresó, lavándose las manos, para desligarse de una rebatiña entre corruptos, dando una rueda de prensa para limpiar su nombre. Nos referimos al ex Ministro y luego Presidente de PDVSA durante el gobierno de Rafael Caldera (1979- 1983): HUMBERTO CALDERÓN BERTI.



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Jouseff Kan

Master en Ciencia Política. Enfoque Sur.

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