La complejidad, el pensamiento complejo y el constructivismo en educación a distancia para tiempos de pandemia y postpandemia

En el mundo académico actual caracterizado por la complejidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, se presentan nuevas formas de relacionarse entre estudiantes y con el docente, expresadas en manera de ejercer la didáctica educativa, diseñar curricularmente, desarrollar nuevas estrategias de coevaluación y autoevaluación, obtener aprendizajes significativos con contenidos bien especificados y explicados, brindar una ayuda ajustada y personalizada por parte del docente al estudiante, así como utilizar la tecnología como medio y no como fin.

Se trata de pensar y actuar desde la incertidumbre, de estar claro que cualquier cosa puede pasar y cuando uno menos lo espera, de interiorizar que la pandemia del COVID-19, nos ha cambiado la forma de vivir, ya no podemos actuar libremente en nuestros quehaceres cotidianos, asistir a clases presenciales, debemos vivir pensando en cuarentena condicionados a un plan de 7+7, pensar constantemente en cuidarnos, usar tapaboca, crear distanciamiento social, lavarnos las manos con frecuencia, entre otras. Esta nueva forma de vivir genera incertidumbre, caos, ambigüedad, que se traduce en complejidad. Por ello, debemos estar despiertos, ser observadores de todo lo que nos rodea, volvernos creativos, buscar salidas donde parece que no las hay, indagar sobre una nueva forma de pensar y de actuar. Estar convencidos como afirma Morín1 que es necesario sembrar en los seres humanos la noción de incertidumbre, que cualquier cosa puede pasar y en el momento menos esperado; esto implica el estar despierto a cualquier acontecimiento que se produzca en la naturaleza. Interiorizar que "...la conciencia de la complejidad nos hace comprender que no podremos escapar jamás a la incertidumbre y que jamás podremos tener un saber total: la totalidad es la no verdad." (p.101).

De igual modo, Morín1 afirma, "Estamos condenados al pensamiento incierto, a un pensamiento acribillado de agujeros a un fundamento que no tiene ningún fundamento absoluto de certidumbre". (p.101). Se trata de un pensamiento que induce a sembrar en los seres humanos una actitud más que de búsqueda constante de la verdad, de aproximación a la verdad, tratando de innovar y buscando soluciones que satisfagan las necesidades del presente y del futuro. Eso nos hace pensar que debemos buscar alternativas de solución de cómo debe ser la educación en tiempos de pandemia y post pandemia. Pensar, que lo que la vida en una anterior normalidad nos impuso ahora no es posible, porque pasaremos de la virtualidad en pandemia a la educación mixta en post pandemia, con nuevos elementos de incertidumbre, caos, desorden, elementos no clarificados, que tendremos que resolver encontrando elementos de orden y de certidumbre, de no ambigüedad, de distinguir y de jerarquizar.

Ahora, nos toca entrenarnos en ser más observadores, viendo lo que se manifiesta y lo que no se manifiesta, interpretando, deduciendo, imaginando, proyectando más allá de lo que está escrito y viendo lo que está escrito entre líneas. Se impone la necesidad de leer e interpretar el comportamiento de nuestros estudiantes a través del computador, saber si están siendo capaces de manifestar todo lo que están aprendiendo, si están aprendiendo lo que deben aprender, si lo están interiorizando, si lo están aprendiendo significativamente o existen lagunas que hay que resolver. Interiorizar si estamos llegando a los estudiantes con métodos, procedimientos, técnicas y estrategias didácticas de fácil comprensión o si tenemos que rectificar y acudir a otras no implementadas. Poe ello, para resolver la complejidad hay que realimentarse constantemente durante todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, que ahora se hace más complejo y personalizado porque media la distancia, porque no le vemos la cara de frente a los estudiantes, sino a través del computador.

Por ello, se impone la necesidad de ver la complejidad y la simplicidad como hermanadas. La simplicidad caracterizada por la selección, jerarquización, separación y reducción, así como la complejidad que implica la comunicación y la articulación de lo que se presenta disociado. Se trata, según Morín1 siguiendo a Pascal, "... tengo por imposible conocer las partes en tanto partes sin conocer al todo, pero tengo por no menos imposible la posibilidad de conocer al todo sin conocer singularmente a las partes" (p.144). La frase de Pascal según Morín, nos vuelve a "…conducir a la necesidad del ida y vuelta, que corre el riesgo de formar un círculo vicioso, pero que puede también construir un círculo productivo como un movimiento de lanzadera que estimula el pensamiento." (p.144).

Desarrollar un pensamiento que incluya el todo y las partes en los estudiantes implica pensar de manera sistémica, donde un gran problema pueda ser descompuesto en sus partes, resolver las partes y buscar el resultado global mediante la integración de los resultados particulares. Esto solo es posible si se conoce el problema en su conjunto o sea el todo, donde ver el universo implica poder profundizar en cada uno de sus elementos. Esto se manifiesta en los procesos de enseñanza y aprendizaje cuando desarrollamos en nuestros estudiantes la síntesis y el análisis. La síntesis, permite desarrollar en el estudiante la capacidad de resumir un pensamiento que ha sido profundamente expresado y analizado. Esto favorece el aprender significativamente un concepto que hemos comprendido en su totalidad, al extremo que somos capaces de expresarlo de manera sintetizada y si no podemos hacerlo es porque no lo hemos comprendido.

Sólo podemos pensar desde la complejidad si nos acercamos al mundo que entendemos como real e investigamos acerca de lo que no se ve, pero que siempre ha estado ahí, que nunca hemos observado, ni intentado caracterizar. Los procesos de enseñanza y aprendizaje pasan de la separación a la unión y de la unión a la separación o sea del análisis a la síntesis y de la síntesis al análisis. El estudiante conoce el problema de investigación, es capaz de explicarlo, formula el objetivo general, los objetivos específicos, para acercarse a la solución por partes, resuelve las partes y nuevamente integra una única solución en el todo, mediante una propuesta. Pero, primero conoce todo el problema y lo explica, luego lo separa para simplificar la solución. Analiza y sintetiza, sintetiza y analiza. Esto le permite desarrollar toda una estrategia holística para aprender de manera significativa, abordando la construcción de conocimientos desde la unión y la separación, desde el análisis y la síntesis.

El análisis y la síntesis, el todo y las partes, nos conducen a precisar los roles que juegan estudiantes y docentes, desde la complejidad en los procesos de educación a distancia (EaD). El alumno según Jonassen y Rorher-Murphy2, al involucrarse en el proceso de enseñanza y aprendizaje aprende al interpretar ejemplos, explorar y responder preguntas, interpretar y resolver problemas o elaborar y finalizar un proyecto, partiendo de los conocimientos que ya posee e integrando los nuevos conocimientos. De esta forma, se involucra activamente y controla su propio proceso de aprendizaje, concentrándose en cómo pensar y entender, creando patrones de aprendizaje, que pueden ser transferidos a otros alumnos, envolviéndose en sus propias experiencias e iniciativas, así como promoviendo destrezas sociales y de comunicación, que le permitan construir sus propios conocimientos, llegando a conocer lo que se espera que conozca y este en capacidad de hacer.

Un alumno para aprender a distancia debe tener capacidad para el autoaprendizaje, ser autodisciplinado, saber expresarse con claridad, poseer formación en el manejo de las computadoras y las redes, saber realizar búsquedas de información, tener claro los objetivos de aprendizaje, así como poseer conocimientos previos del tema a tratar en el curso (Horton)3. Debe desarrollar una mayor autonomía e independencia durante su proceso de aprendizaje, marcando su propio ritmo, con una mayor actividad autorreguladora, responsabilidad y compromiso al realizar sus actividades de aprendizaje, trabajando de manera compartida y en colaboración para enriquecer sus conocimientos (Moreno)4. Finalmente, debe contar con las competencias que le permitan desarrollar la abstracción, descubriendo patrones y sentidos para simplificar la realidad; el pensamiento sistémico, para aprender a ver la realidad como un sistema de causas y efectos; la experimentación, para no tener miedo a cometer errores y asumir riesgos; así como, la colaboración, para aprender a trabajar en equipo en la solución de los problemas.

Por su parte, el docente en EaD crea las condiciones para que el estudiante aprenda, orienta y guía el proceso de aprendizaje ejerciendo el liderazgo al proponer ideas, teorías y métodos de colaboración virtual, transformándose en guía, tutor y promotor de debates virtuales. También sintetiza, articula, evalúa y publica resultados de la actividad académica y de investigación, enriqueciendo de manera permanente el debate así como, genera y pone a disposición del estudiante los materiales para la consulta y el estudio a través de las redes (Jonassen y Rorher-Murphy)2. Brinda soporte y provee recursos a los alumnos para el acceso a la información, desarrolla trabajo en colaboración, facilita el aprendizaje y brinda una ayuda ajustada al alumno. Desarrolla cursos y materiales. Posee una visión constructivista del desarrollo curricular, supervisa el proceso de aprendizaje, diagnostica las necesidades académicas de los estudiantes y ayuda al alumno a seleccionar su programa de formación, en función de sus necesidades personales, académicas y profesionales (Gisbert6). Finalmente, el docente en EaD se convierte en colaborador, tutor y guía del aprendizaje, consultor de información, facilitador y tutor virtual del aprendizaje, diseñador de situaciones, medios, materiales y recursos para el aprendizaje. Realiza el seguimiento a las actividades ejecutadas por los estudiantes, responde preguntas y realiza contribuciones al aprendizaje, así como evalúa y selecciona las tecnologías más adecuadas para desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Comprender e interiorizar todo lo anterior lleva a pensar en un estudiante y un docente que actúan constructivamente desde el pensamiento de la complejidad, ya que son capaces de poner orden en los elementos que involucran a los procesos de enseñar y de aprender, rechazando el desorden, lo incierto, quitando la ambigüedad, buscando los elementos de certidumbre y seguridad, clarificando, distinguiendo y jerarquizando. Buscar en lo más profundo del proceso educativo lo que no se ve, lo que está en el interior de las cosas que se muestran, separarlas y unirlas, analizarlas y sintetizarlas para aprenderlas significativamente.

Bibliografía

1Morín, Edgar. Introducción al pensamiento complejo, Barcelona, Gedisa, 2005.

2Jonassen, D. y Rorher-Murphy, L. Activity Theory as a framework for designing constructivist learning environments. En Revista: Educational Technology Research and Development. Vol. 46, N°1, 2000.

3Horton, W. Leading e-learning. En Revista American Society for Training and Development. Vol. 11. N° 1, 2000.

4Moreno, M. Redes y Comunidades de Aprendizaje. IX Encuentro Internacional de Educación a Distancia, Guadalajara, México, 2001.

*Doctor en Educación. Post Doctor en Ciencias Sociales. Profesor e Investigador Titular UCV / UNEXCA. Director / Editor de la Revista Científico Comunitaria ARA MACAO. Repositorio Institucional Saber UCV: http://saber.ucv.ve/simple-search?query=Sergio+teijero&submit=Ir+



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Sergio Teijero Páez

*Doctor en Educación. Post Doctor en Ciencias Sociales. Profesor e Investigador Titular UCV / UNEXCA

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