El grito universitario (manifiesto por y para una universidad otra)

Desde la UNELLEZ para Venezuela y el mundo

Por Colectivo Movimiento Universidad Otra (Francisco Hernández, Oscar Rodríguez, Miché Dasmar, Ronald Leal, Mauricio Castillo…)

  1. El contexto universitario venezolano dentro de la crisis del mundo capitalista moderno

Nuestras universidades/Aunque de pie andan muertas/Oscurecen en medio de la claridad/Aunque perdidas / Siguen su propio rumbo

Eugenio Rebeco, 2018

500 años y un poco más han pasado desde que el invasor europeo despojó de territorios y sus riquezas a nuestro continente. De este modo cruel se creó el sistema mundo capitalista: invadiendo, derramando sangre, robando e imponiendo sus conocimientos y modos de pensar. Y es ahora en este siglo, al arribar a su fase imperial-globalizadora y a una civilización postmoderna, cuando asiste a una de su más colosal crisis. Sin embargo, por mucho que hace guerra, roba y expolia a pequeños países indefensos en nombre de la modernidad (desarrollo y progreso) no tiene salvación. Lo vemos batir su cola como un reptil herido de muerte. En su instinto de sobrevivencia re-busca en sus orígenes su naturaleza salvaje de escamoteo, rapiña en aquellos territorios y naciones donde aún se consigue riquezas naturales y metales preciosos.

Dentro de este proyecto recolonizador imperial, Venezuela es una de sus principales víctimas por ser justamente uno de los países con inmensas riquezas mineras de todo tipo y el de mayor reserva de petróleo en el planeta. Como todo el mundo conoce, Venezuela desde principios del siglo XXI al aspirar convertirse en una nación soberana es atacada ferozmente por este reptil herido, y hoy atraviesa una difícil y compleja situación política, social y económica sin parangón en su historia. Pero, como es tradicional desde la lógica del capital, los asalariados, explotados y los de abajo siempre son quienes la pagan y padecen con mayor rigor, casi al borde de vivir hoy en penuria.

Existen razones suficientes para explicar esta penosa situación, pero una de las principales y más poderosas se debe, como hemos dicho, a la crisis terminal del capitalismo en su fase neoliberal-globalizador, que lo lleva a actuar, cual desesperado y obsesivo psicópata para derrocar por medios violentos al gobierno bolivariano, a los fines apoderarse de sus riquezas naturales y bienes estratégicos de la República.

A todas estas, veamos más adelante cuál es la responsabilidad histórica de la universidad venezolana, sus problemas y su compromiso por una sociedad distinta, comprometida con las aspiraciones y luchas populares.

  1. La universidad y su responsabilidad histórica

En este contexto geopolítico caben algunas preguntas ineludibles para las mujeres y hombres del mundo universitario:

¿Está en cuenta la academia venezolana de esta delicada y peligrosa situación socioeconómica que pone en riesgo la salud de esta generación y de las futuras si es que a corto plazo no hay salidas?

¿Y si está en cuenta- que pareciera no estarlo- qué puede hacer nuestra educación de alto nivel para no pasar a la historia como una desventurada e infeliz criatura que luce perdida y desorbitada en el espacio?

¿Qué papel le toca hoy para la superación de nuestros desencuentros como venezolanxs y para mejorar nuestra convivencia como ciudadanxs?

¿Acaso la educación universitaria actual sirve al país y a su juventud, a su sociedad en general, tal como se han preguntado destacados pensadores de la talla de Humberto Maturana y Roberto Dagnini?

Así como no puede ocultarse el sol con un dedo, es imposible disimular otras grandes realidades de nuestro mundo universitario. Y es que producto, en una buena parte, del asedio imperial, un grueso porcentaje de recién egresadxs están paradxs, mientras que otrxs se han desplazado a diversas regiones del continente y del mundo en busca de empleo para sobrevivir y lo que consiguen desgraciadamente es convertirse en población sobrante; la carencia de presupuesto público adecuado para mantener toda la infraestructura científico-tecnológica antes referida en condiciones de operatividad; la situación de precariedad en que se encuentran todxs lxs trabajadorxs docentes y administrativos sólo permite un desempeño académico mínimo.

Otra realidad de gran preocupación, a nuestro juicio, es el movimiento inercial (o movimiento rectilíneo uniforme) de nuestras universidades, pues puede pasar el tiempo que sea sin que se muestre susceptible de reformarse. Basta solo asomar un dato demoledor, y es que la ley vigente que rige actualmente las universidades venezolanas data de hace medio siglo. La universidad anda como un reloj, no para. Ni siquiera se detiene unos segundos para revisarse y examinarse en torno al ejército de profesionales que está formando, no discute sobre el qué, el cómo y hacia donde se destinan los conocimientos producidos, tampoco dialoga acerca de cómo y para quien se enseña. Ello habla de un curioso realismo: la universidad es irreformable desde dentro, habrá que intentar con y desde la sociedad a ver.

Es justo preguntarse entonces ¿Por qué este extraño comportamiento de reusar a pensarse a sí misma si generalmente se le atribuye una función reflexiva, naturaleza crítica y espíritu creador? Respondiendo a la anterior interrogante podemos sugerir en una primera arrancada el siguiente postulado: Nuestra academia siempre ha estado atada a viejos atavismos medioevales, y dependiente ante los centros hegemónicos-capitalistas internacionales y por tanto se le ha hecho difícil liberarse de su impronta epistémica colonial y neoliberal que no le ha permitido sacudirse y zafarse totalmente de su rol reproductor y transmisor de saberes ajenos. Sin embargo, en voz baja decimos que no podemos dejarnos invadir por un pesimismo paralizante.

Pero definitivamente, además de su movimiento inercial preocupa sobremanera el aislamiento y solipsismo en que está enclaustrada la universidad venezolana y también latinoamericana. ¿Qué tipo universidad es esa que frente suyo está un mundo cayéndose a pedazos, mientras al mismo tiempo fantasea estar a salva en su propio mundo, como si solo existiese para ella y solo para ella’. Es necesario que empujemos un poco para que nuestra academia deponga este odioso rezago yoista/egotista y ponga los pies sobre la tierra, entonces así descubrirá afortunadamente la existencia de un mundo exterior u otros submundos sociales y comunitarios, que si bien al igual que todas las instituciones atraviesan duras dificultades, SI están re-creando saberes y prácticas nuevas y viejas que al menos les garantizan la vida y la reproducción humana.

Así como el grito de la tierra anunciado por el maestro Boff denuncia el crimen ecológico causado por las transnacionales en su afán megalómano de dominar al globo terráqueo, nosotrxs, por nuestro lado, pegamos un grito por una universidad otra que no se quede paralizada viendo como el país y la humanidad entera se hunde. En otras palabras, frente a este mundo caótico- cuya imagen, sin exagerar, se asemeja a un cielo ordeñado por seres inescrupulosos, provocando torrenciales lluvias que amenazan una inundación total- vemos en la universidad una balsa de aceite, manejándose bajo el paradigma de la normalidad y del pensamiento simple, como si la cuestión no fuese con ella. Por ello es que su común respuesta ante el diluvio es tapar los techos llenos de agujeros o cuando mucho cambiarlos. En tiempos tumultuosos y revolucionarios como los actuales no tiene sentido pasar el tiempo tapando goteras sino construir una universidad otra.

En ese sentido debe quedar claro, la salida no es emular el mito de Sísifo, personaje de la mitología griega castigado con la penosa tarea de empujar cuesta arriba, hasta la cima de una montaña, una roca que, cuando estaba a punto de llegar al tope, rodaba nuevamente hasta el pie de la montaña, obligándolo a recomenzar su labor nuevamente, así durante toda la eternidad. Sencillamente estamos reclamando a grito una universidad que no simule un oficio aburrido como el de Sísifo para aparentar que es muy laboriosa, pero que hace siempre la misma cosa.

  1. Reencantar la universidad: Frente al pesimismo más optimismo y frente a la inercia más gente, más movimiento y más luz

Ahora bien, con este análisis crítico marcamos distancia de un pensamiento pesimista trágico postmoderno que no ayuda nada. No todo está perdido, y ¿quién no ha visto hojas en un tronco roto? A nuestro juicio las esperanzas son las últimas que se pierden. Debe haber algo más allá de todo este trágico desbarajuste y decadencia. El pesimismo debe ser acompañado de esperanza, así no los enseña el maestro Hinkelammert. La universidad, por tanto, es reencantable.

Así es justo reconocer que la pesada tradición fragmentarista (la universidad separada del Estado) fue baipaseada por el gobierno bolivariano mediante la creación de una treintena de nuevas universidades con una matrícula estudiantil que sobrepasa el medio millón de personas. Hazaña como esta asombra a muchos de nuestros países hermanos, hasta la misma UNESCO le ha tocado reconocer públicamente ese avance inclusivo. Del mismo modo existen otras megaverdades dignas de reconocer, a saber: la potencial masa de egresadxs universitarixs que esperan ansiosamente una oportunidad para desempeñarse profesionalmente; la inmensidad de espacios, instalaciones física, laboratorios y plataformas tecnológicas actualizadas que muy bien pueden constituir una poderosa punta de lanza del conocimiento; un significativo capital científico intelectual equiparable a otras universidades del continente; un ejército de nuevos docentes en proceso de formación como cuadros idóneos para emprender una revolución científico-tecnológica

La idea es hacer cosotas aunque parezcan cositas y no al revés. Por ejemplo, el simple hecho que la universidad asuma la redacción inclusiva de genero para sus comunicaciones internas es un duro golpe que cambia – al menos en los recintos universitarios- el discurso hegemónico de un modelo civilizatorio inspirado en supuestos y valores básicos de la sociedad liberal moderna (o patriarcal capitalista) en torno al ser humano que parte de creencias odiosas como aquella que le otorga la centralidad del universo al hombre, así como de una fulana naturaleza débil de la mujer y la fuerte en el hombre, entre otras costumbres estereotipadas.

Otra acción aparentemente sencilla, pero que de lograrse sería de un avance descomunal, es darle el estatus que merece la función investigativa y de creación-vinculación sociocomunitaria, esto es llevarla al mismo rango académico que goza la función docente. Este pequeño ajuste elimina de facto cantidades de docentes o profesores falsos- como los llama Varsosvky- acostumbrados a jubilarse sin presentar siquiera una investigación más o menos pertinente. Universidades de este estirpe, fueron calificadas por el maestro Rigoberto Lanz "Alta Academia de Corte y Costura", una crítica irónica sobre su carácter docentista y profesionalista que debe ser superada si es que vemos más allá de una universidad postliceista.

Podemos seguir- y esta es la tarea- explorando cuantiosos ejemplos para im-pensar la universidad actual e imaginarnos otra que no existe pero que puede existir.

  1. La UNellEZ

¿Otra UNELLEZ es posible? Solo con fines analíticos dividamos la historia de nuestra Alma Mater en dos etapas: la universidad desarrollista y la universidad bolivariana. La primera etapa, como sabemos, cumplió el papel de formar recursos humanos para promover el desarrollo capitalista dependiente planteado para Venezuela durante todo el siglo XX. La segunda etapa, en lo que va del presente siglo, a pesar de todas las vicisitudes presentadas, la universidad impulsada por la revolución bolivariana bajo los objetivos de la inclusión educativa y la emancipación nacional, batió record de la matrícula universitaria, diversificó la oferta curricular (que había sido apropiada por las universidades tradicionales y las privadas) y extendió su competencia en todos los rincones de los llanos occidentales y en toda la geografía nacional y mucho más allá.

En relación a los procesos de emancipación nuestra universidad llanera ha acometido un papel satisfactorio, pudiendo hacer un poco más, desde luego. Empero asumimos que motivado a la lógica envolvente del rentismo petrolero todas las universidades, descuidaron, olvidaron y finalmente abandonaron los propósitos de impulsar modelos soberanos en materia científica, tecnológica y económica. Así, la universidad en su acostumbrado movimiento rectilíneo uniforme (primera ley de Newton) que le pauta el sistema mundo capitalista mantiene disciplinadamente su rol de país casi surtidor exclusivo de la energía petrolera; esta dependencia explica que luego del derrumbe de los altos precios petroleros y de la bestial arremetida imperial contra Venezuela nos ha conducido a la crisis actual.

Ahora bien ¿Cuál es el papel que debe jugar la UNELLEZ frente a una crisis y una guerra imperial de las proporciones brutales que todos conocemos, pero que unxs sufren más que otrxs? Pues bien, creemos que hoy la universidad se encuentra frente al desafío de ofrecer respuestas y acompañar las luchas que libra el pueblo venezolano en su cotidianidad para sobrevivir. Con orgullo solemos decir que la universidad es la casa que vence las sombras ¿pero de dónde han venido las respuestas de emergencias (sean satisfactorias o no) que no han permitido que el proyecto de muerte que plantea el neoliberalismo salvaje acabe con los de abajo?

Como sabemos no por casualidad, el pueblo creador o sujeto colectivo, es quien ha protagonizado el surgimientos de viejas y nuevas prácticas frente a la crisis, a saber: el reflote y florecimiento de economías de pequeña y mediana escala (las cuales aportan más del 50%de la producción de alimentos), el surgimiento de nuevos tipos de tecnología popular en el marco de una economía de la necesidad (reparación de bienes de uso), el surgimiento de una nueva estética de consumo mínimo, la reinvención gastronómica frente al hiperconsumismo, la economía del gasto, la solidaridad familiar, las redes de apoyo solidario, modos de vida comunitarios ancestral: intercambios, economía del trueque, entre otras alternativas de vidas frente al individualismo neoliberal.

Hoy más que nunca, cuando el modelo importador se torna cada vez más insostenible desde todo punto de vista, es de necesidad imperativa que lxs universitarixs sin distingo de ninguna especie hagamos un esfuerzo para detenernos por un momento y reflexionar sobre el rumbo y el ritmo que llevamos, este pequeño ejercicio mental nos ayuda a salir de nuestra habitual inercia y asumir decididamente un compromiso más comprometido (valga la redundancia) con la sociedad y con la historia; por ello estamos obligado a retomar las banderas de la soberanía científica, tecnológica y económica. Pero sobretodo colocarnos junto al pueblo en sus angustias y en sus luchas, moviéndonos a la velocidad de la luz al cuadrado, y así poder rodar la rueda de la historia a lo más alto de nuestros sueños.

A modo de ir concluyendo este primer manifiesto, sostenemos: Frente a la actual crisis y guerra imperial prolongada que padecen las clases explotadas, depauperadas y asedio contra nuestra República pegamos un grito, levantamos la frente y ponemos un pie para caminar/correr/volar hacia un horizonte prometedor de cambios radicales en los modos de concebir y organizar la universidad popular prolongada y así responder a los retos y transformaciones sociales en aras de construir una patria soberana (descolonizada), sin explotación, con igualdad social, étnica y de género. No queda otra alternativa, vacilar es perdernos, decía el libertador de América.

Ha llegado entonces el momento definitivo de unirnos y asumir el compromiso. Profesores, estudiantes, empleados, obreros universitarios y pueblo en general, no nos hagamos los sordos y desentendidos, la cosa es con nos-otros, ATENDAMOS el llamado que nos hace el esperanzador himno unellista:

Hay un niño esperanzado en la puerta,

Hay un hombre sin luz en su hogar.

Es por eso que vamos alerta,

Por la causa del pueblo a luchar.

MOVIMIENTO universidad OTRA (movimiento UO)

ABAndoNEmOS eL DISimULO QuE lA reALidAD HA llEgaDO



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