Educación Liberadora versus Dominación Consciente

      La sociedad postcapitalista se encuentra sumida en una profunda contradicción, que le da sentido y se explica por sí misma. Esencialmente se trata de entender que la lógica económica – de beneficio y lucro- se manifiesta en cada campo de la existencia social. La explotación del hombre por el hombre – la condición que hizo que Thomas Hobbe afirmará que el hombre es el lobo del hombre- no sólo es posible por la acción violenta o coercitiva, más aún es plausible por la lógica de la aceptación “inducida” mediante mecanismos de control social, como la educación.

      Se nos insiste desde niños en “socializarnos”, es decir, en aceptar un conjunto de normas y etiquetas sobre las cuales los individuos mantienen el control social ante situaciones surgidas de la misma contradicción que la explotación capitalista del sistema genera. Se trata por lo tanto de formalizar al niño – futuro adulto, futura mano de obra- en la “aceptación” de un estado de cosas que lo hace ajeno a su propia condición humana. El sistema educativo bajo la lógica del control y la dominación insiste en la inevitabilidad del orden social. Ese orden señala que unos dominan a los otros y la “única” posibilidad de evadirlos, es el desarrollo de una fuerte competencia con otros, donde se incentiva el egoísmo, la deslealtad y la falta de solidaridad. La educación liberadora está basada en una filosofía de la liberación, o mejor dicho, en una filosofía de la propia condición humana. Sólo se puede ser libre siendo-si-mismo, eso es no ser egoísta y excluyente. Ser sí-mismo se trata de exaltar la condición humana, basada en la complementaridad con el otro y no la competencia, la solidaridad y no el individualismo, la conservación y no la depredación del medio ambiente. Humanidad versus enajenación. Humanismos versus liberalismo.

      En el caso venezolano, esa lucha por una filosofía liberadora se ha traducido en un componente económico- institucional. Desde el año 1998 el Estado ha incrementado el porcentaje del PIB destinado a Educación. Para ese año era menor al 1% y a partir de 2001 ascendió a más de 4% y para el año 2011 llegó a 6,42%. Cuantitativamente eso significó pasar de una inversión cercana a 5 millones de BsF en 2001 a más de 48 millones de BSF en 2010. Es decir, en menos de una década se produjo un crecimiento de cerca de 800% en los recursos destinados al área educativa. Ahora bien, este dato de inversión es meramente un tema numérico no relacionado con la calidad. Para hablar de calidad, en el ámbito de la filosofía de la liberación de la que se habla – y sostenemos que debe ser la piedra angular de la acción del Estado- debemos observar los datos referidos a la deserción, al repitencia y la prosecución escolar, es decir los alumnos que no se mantienen en el sistema – por diversos problemas- , los alumnos que se quedan en uno de los grados del sistema educativo y el porcentaje de los que continúan – y avanzan- en la culminación de los estudios. En lo que respecta a la deserción, para el año 2001 era de 3,8% y para el año 2010 fue 1,6% a nivel de primaria. En secundaria, para el año 2001 la tasa de deserción era de 11,5%. Para el 2010 se redujo a 8,2%. En este aspecto, se ha venido acompañando un accionar destinado al apoyo de las escuelas – y de las comunidades- con programas socio-económico con el objeto de minimizar el impacto de la crisis de valores en el entorno familia, como una consecuencia de la imposibilidad económica de responder a las necesidades esenciales.

      No puede haber educación liberadora sino se liberan las condiciones de carencia que caracterizan la estructura familiar venezolana, dada las diferencias en los ingresos del núcleo familiar. El problema sigue girando sobre el tema de la distribución de la riqueza. Una mejor distribución es sólo una parte de la resolución de los problemas educativos. La mejora en las condiciones de ingreso es apenas una pequeña parte del problema; la mayor parte del mismo está en la propia concepción de la educación. Los contenidos de los programas de educación deben enseñar para la vida, no para ser parte de la estructura económica del sistema productivo.

      En este sentido, la repitencia ha venido disminuyendo como parte de un plan destinado a mejorar el impacto de los contenidos en el avance de los estudiantes dentro del sistema educativo. La tasa de repitencia ha sido reducida, para 1999 era de 7,5% en primaria y de 11% en secundaria; para el 2010 la tasa en primaria fue de 3,5% y en secundaria alcanzó 5,8%. Sin duda sigue siendo alta, pero con una tendencia hacia la baja que muestra un esfuerzo continuo y una preocupación por mejorar la calidad del acto educativo. La prosecución ha aumentado muy lentamente. Para el año 1999, era de 91,3% en primaria y 78,1% en secundaria. Para el año 2010, fue de94,6% en primaria y 85,2% en secundaria, una mejora porcentual reducida pero el esfuerzo es continuo y constante por parte del Estado venezolano. Una Educación para la Liberación en el contexto del socialismo bolivariano tiene que culminar con la formación de una conciencia social revolucionaria, ecodesarrollada y humanista, sólo así la condición humana puede mantenerse y con ella, la existencia del ser humano mismo.

Historiador

Juane1208@gmail.com



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Juan Eduardo Romero *

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

 juane1208@gmail.com

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