Sobre "Nuestro Petroleo y otros cuentos"

Diálogo imaginario con los compañeros editores de ENcontrARTE mientras nos encontramos para el debate

Nota: Los parrafos precedidos por la letra E son tomados del texto de ENcontrARTE publicado en Aporrea a propósito de la película “Nuestro Petróleo y otros cuentos”.

E: La película (Nuestro Petróleo y otros cuentos) ha disgustado a muchos de quienes acompañan el proceso bolivariano,

en la cual intervienen muchos de los colectivos que no sólo acompañan el proceso sino que son colectivos comprometidos en la lucha social desde hace más de veinte años, y luchamos desde el escenario de la revolución bolivariana para profundizar la transformación más allá del secuestro de los espacios de participación por algunos funcionarios del gobierno.

E: El extremo crítico del gobierno y las políticas que se llevan a cabo planteado en la película,

lo hacemos desde el seno de las comunidades en pie de lucha y los sectores afectados por las políticas mineras aplicadas en la región zuliana a partir de los gobiernos de la cuarta república y que con mucha tristeza vemos continuadas en nuestro gobierno bolivariano.

E: Para la película, el panorama político y social de Venezuela es negro. El tono general de las imágenes es de miseria y tristeza. Se presentan unas conclusiones que señalan al gobierno en general y al Presidente Chávez en particular, como responsables de una serie de calamidades y de traicionar el proceso de transformaciones.

Lamentamos mucho que esta sea vuestra lectura de una realidad que no hemos inventado nosotros y que más allá del discurso narrativo construido a través de la edición de imágenes, los testimonios son lo suficientemente explícitos como para que cada uno de los que intervienen sea responsable de lo que dice, y mucho más de lo que hace. La película muestra los efectos en lo social de lo que ha sido un modelo de desarrollo de espaldas al pueblo y al desarrollo endógeno, es en esencia el modelo de desarrollo lo que se cuestiona. En cuanto al presidente Chávez, en ningún momento se ha considerado que ha traicionado el proceso, pero equivocaciones si se han cometido, y es el desideratum de quien gobierna equivocarse, y es de hombres sensibles y comprometidos con las luchas de su pueblo, rectificar y avanzar, confiamos en él y tenemos fe en que así sea.
Consideramos sin embargo, que aquellos que creen que el presidente es infalible, están siendo aún más injustos con él que aquellos que señalamos sus equivocaciones, puesto que al depositar en él todas las posibilidades de cambio y transformación, lo están responsabilizando absolutamente del curso de nuestra historia y de los reveses que pueda tomar el panorama político en nuestro país, y de paso librándose a sí mismos de la responsabilidad protagónica que nos toca asumir a cada venezolano para hacer realidad la revolución bolivariana.
Nos sentimos orgullosos del liderazgo internacional de Venezuela, alcanzado a través de la figura de nuestro presidente, pero en el marco de la integración existen algunas contradicciones que nos toca a los comprometidos con este proceso señalar antes que tengamos que lamentarnos. Este proceso es fundamentalmente el proceso del pueblo venezolano, no podemos entonces encapsularlo en la figura de un solo hombre, él es nuestro máximo líder porque así lo hemos decidido los venezolanos, pero sólo habrá libertad y soberanía cuando todos seamos libres y soberanos. De lo contrario el proceso revolucionario en Venezuela no sería posible.

E:Quizás la definición del concepto “documental cinematográfico” permita afirmar que la película en cuestión lo sea. Sin embargo, si entendemos que un documental debe documentar objetiva e imparcialmente una realidad dada, a nuestro parecer, todo indica que la película está estructurada para demostrar lo que se deseaba demostrar.

Esta aseveración es bastante ingenua, puesto que los que militamos desde el escenario de los medios alternativos debemos tener claro a estas alturas, que, en materia de lo mediático, no hay objetividad ni imparcialidad posible. Ante la hegemonía de los medios de información, profesionalizados para hablar de una objetividad dirigida a legitimar la visión de los poderosos y acallar las voces de los más débiles, que utilizan la miseria como espectáculo y no como una realidad donde los hombres y mujeres que la construyen interactúan para modificar sus condiciones de vida; otras voces, otros medios, la voz del pueblo en pie de lucha, es la parcialidad que asumimos, y digo que asumimos porque sin ser productores de la película, estamos vinculados directamente con los colectivos que participan en la descripción de la situación en las comunidades del estado Zulia, sus testimonios son la síntesis de su situación de vida y de lucha. Si algo celebramos de la “subjetividad” de los productores de la película, es la decisión de contar desde las voces de los sujetos sociales involucrados en la problemática: es decir, el pueblo. A diferencia de la también excelente película “La revolución no será transmitida” que muestra la odisea del proceso venezolano desde la perspectiva y heroicidad de los funcionarios del Estado; en “Otro modo es posible en Venezuela”, la historia es contada por los héroes anónimos, por los colectivos sociales comprometidos con la revolución bolivariana como protagonistas del proceso bolivariano. En este nuevo documental “Nuestro Petróleo y otros cuentos”, también se cuenta desde la perspectiva de los sujetos sociales, es por supuesto esto una elección plena de interés y atravesada por una visión previa de la problemática, es la opción por presentar una óptica desde los sectores sociales que participan en este proceso y han sido afectados por problemáticas muy puntuales. La apología al proceso está garantizada con los medios del Estado y los recursos puestos para tal fin en lo que respecta a la promoción de las políticas sociales y económicas del gobierno. Pero el cuestionamiento y contraloría social a la que estamos comprometidos todos los que participamos en este proceso, es un aspecto que no está contemplado en la agenda de promoción de los logros de la revolución. Y en este momento cuando con mucho esfuerzo logramos encontrarnos para realizar el debate sistemáticamente postergado, existe una censura a las opiniones emitidas, cuyas críticas parecieran pretender más acallar lo planteado que debatir constructivamente sobre la situación actual de la revolución bolivariana. La autenticidad de los testimonios presentados demuestra que hay gente afectada que está luchando, que demandan reivindicaciones y justicia, por otro lado hay testimonios bien explícitos como el del diputado a la Asamblea Nacional Calixto Ortega, que demuestra cuál es su idea de participación y de quiénes y cómo deben ejercer la contraloría. Hay testimonios de trabajadores de PDVSA que protagonizaron el rescate de la industria durante el paro, y hoy no se explican como poco a poco la vieja burocracia pedevecista se apodera nuevamente de la industria petrolera. Las imágenes viejas, son una extrapolación de un trabajo anterior realizado hace décadas por Edmundo Aray sobre la explotación petrolera y la situación de las comunidades de la Costa Oriental del Lago; veinte años después las comunidades aledañas a las instalaciones petroleras siguen en el mismo estado, la culpa no es de Chávez pero si de la burocracia pedevecista que en los últimos tres años ha manejado los recursos de las regalías petroleras para la inversión social y no se han dispuesto como estrategia intervenir esta realidad. Lo que está a la vista no necesita anteojitos, dice un viejo adagio. Para nosotros respecto a la situación de la principal industria del país, la película se queda corta, aquí mismo en Aporrea se han dado debates al respecto y se han dicho cosas mucho más crudas sobre esta realidad.

E: Para dejar sentado “irrefutablemente” el atropello a la producción campesina se presenta a una humilde pobladora de Perijá que se pregunta “¿Adónde van a ir los campesinos con sus vaquitas y sus burritos…?” mientras se muestra un par de raquíticos burritos.

La humilde pobladora de Perijá se llama Ángela González, Wayuu, madre de cinco hijos, habita en la Orchila a orillas del río Maché, cultiva: malanga, ajíes, maíz, ocumo, ñame, yuca, topochos, batatas. Elabora en su fundo queso y cuajadas que vende al igual que otros campesinos de la región todos los domingos en el mercado ambulante de El Paraíso. Recibe en su casa durante las temporadas vacacionales, a grupos de jóvenes excursionistas y estudiantes universitarios atraídos por las montañas, las bellezas naturales, las cuevas, los jeroglíficos, y las piscinas naturales formadas en las caídas del río Maché. La mayoría de los campesinos poseen vacas que les proporcionan leche para la elaboración de queso y suero y utilizan las mulas como animal de carga para bajar de la montaña su producción.

E: Nadie explica que allí la producción rural es muy rudimentaria o, si fuera lo contrario, tampoco documenta la importancia cualitativa o cuantitativa, de la producción campesina.

En Venezuela, la producción agrícola ha sido muy rudimentaria desde siempre, es por ello que existe la necesidad de una política que garantice la producción y seguridad agroalimentaria. Bajo la premisa que ustedes manifiestan no tendría sentido la reforma agraria, los fundos zamoranos ni otras políticas para atender a los campesinos y pequeños productores, la mayoría de los campesinos venezolanos producen bajo condiciones precarias, imagínense que para que estos campesinos puedan ejercer y reclamar sus derechos tengan primero que someterse a una evaluación de productividad, y peor aún en base a cuáles criterios y los de quién. Para el proyecto carbonífero que va a generar 800 empleos a los técnicos mineros que vienen de diversas partes del país, que va a garantizar el combustible carboeléctrico al sudoeste de los E.E.U.U., qué importancia puede tener acabar con la fuentes hídricas de gran parte de la población zuliana, qué importancia puede tener la vida de Ángela, sus cinco hijos y sus raquíticos burritos, y la vida de trescientas familias como la de ella que habitan la región de Cachirí.

E: Es la forma de imponer una visión parcializada de la realidad manipulando imágenes, textos o declaraciones.

En lo que respecta a la región zuliana, ponemos a su disposición las fuentes primarias de los testimonios obtenidos, y les extendemos una invitación para que visiten y constaten por sí mismos si tales testimonios fueron manipulados en contra de la voluntad de sus autores.

E: La mismísima película que afirma que el petróleo venezolano sirve para los bombardeos asesinos de Estados Unidos ha sido financiada con los recursos provenientes del petróleo, generosamente distribuidos por el Ministerio de la Cultura.

Luego de enfriar los ánimos, es conveniente revisar las concesiones de explotación y las contrataciones a empresas transnacionales por parte de PDVSA para ver si éstas realmente no están involucradas con la guerra en Irak, y en el caso de Repsol la empresa española, indagar cómo participó ésta en el golpe de estado de 2002 en Venezuela. La “generosidad” del Ministerio de la Cultura no puede ser tomada como un bozal de arepa para callar o silenciar las demandas y críticas latentes en sectores de nuestro pueblo. Lo que se presenta en imágenes es parte de la gran preocupación de trabajadores de la industria petrolera, vean de manera más calmada la película y revisen los testimonios de los trabajadores petroleros de oriente, estado Monagas.

E: Interesante paradoja: los productores de “Nuestro Petróleo y otros cuentos” (así como cientos de proyectos culturales alternativos en todo el país), tuvieron la “suerte” de recibir fondos suficientes para realizar confortablemente su película que sostiene que aquí todo está igual o peor que antes y Chávez es un traidor!

Los cientos de proyectos culturales alternativos en todo el país, no tuvieron la “suerte” de recibir fondos del Conac, no es suerte lo que ha sido cosechado con trabajo y compromiso, nuestra relación con los recursos del estado que son de todos los venezolanos, no la resolvemos practicando la mendicidad ni esperando ganarnos un kino, tampoco somos instituciones que han vivido a expensas del estado, con proyectos sin pertinencia y compromiso social. El derecho al financiamiento de proyectos nos lo hemos ganado legítimamente trabajando con las comunidades y construyendo un modo de comunicarnos desde donde recuperemos nuestra dignidad como pueblo capaz de autogestionar su proceso de transformación política y cultural.

E: Unas escenas que aparentemente están tomadas en un lugar apartado, en las proximidades de la frontera con Colombia. Allí se muestra una pequeña concentración campesina en la que ellos, los autores de NPyOC, obviamente están presentes.

El lugar de la escena es el asentamiento San Miguel, en la parroquia Marcos Sergio Godoy del municipio Mara del estado Zulia, a dos horas y media de la ciudad de Maracaibo. Todos los presentes son venezolanos, zulianos y gran parte pertenecientes a la etnia Wayuu, a excepción de un solo extranjero, uno de los camarógrafos.

E: Aparece un pequeño grupo de militares, armados (como es lógico). Esta patrulla militar indaga sobre algo que no debe ser muy común y corriente: que hacen unos campesinos acompañados por extranjeros. La forma en que se exhiben la imágenes sugiere "cosas feas" por parte de los militares, aunque objetivamente allí no se ve ni vislumbra atropello alguno. Pero eso si, los autores, con gran carga de dramatismo, muestran en close up, las armas en manos de soldados y rematan la secuencia con un notable cartelillo que aparece en la pantalla anunciando ”grabación escondida” para sugerir que debieron actuar con mucho cuidado ante los representantes del rrrrégimen ¿es este el periodismo veraz?

Este suceso fue reseñado en Aporrea por el colectivo comunicacional ANPA, mucho antes del estreno de la película. Esta opinión de ustedes es particularmente dolorosa para nosotros, mucho más cuando los compañeros de aporrea, con los que hemos compartido nuestro trabajo en la frontera conocen desde hace varios años la naturaleza del mismo. Los corresponsales allí presentes pertenecen a medios alternativos “venezolanos”, incluso corresponsales de aporrea. Los militares en la frontera mantienen una conducta heredada de la cuarta república, cuando eran particularmente formados para defender y proteger los intereses de una clase, (ganaderos, terratenientes, y latifundistas); la naturaleza pacífica de la concentración era conocida de antemano por los pobladores de la zona y el puesto de control de la Guardia Nacional dispuesto en El Paraíso, localidad por la que hay que pasar antes de llegar a San Miguel, sitio de la concentración.

No hubo “cosas feas” porque la naturaleza de la manifestación no era una invasión u ocupación de tierras, como prejuiciosamente pensaron los guardias que al llegar se desplegaron tal como lo indica el procedimiento para actuar en casos de enfrentamiento con grupos armados. La minuciosa solicitud de nombres de los presentes para el informe diario, corroborado con el testimonio del guardia Villegas –durante la grabación escondida-, indica que los funcionarios de GN en la frontera siguen tratando al campesinado y la población Wayuu como guerrilleros e insurgentes, suponiendo que bajo la manta de una Wayuu con un bebé en los brazos (había muchas en el lugar, y eran las personas señaladas por el guardia mientras se retiraban del sitio), podía esconderse armamento y que cualquiera de esos “Wayuu” podía ser un guerrillero.

En la frontera, esta situación es prácticamente una amenaza de muerte, igual que la aseveración del general Martínez Mendoza de Corpozulia que sin ningún reparo nos señala como “mafia verde y terroritas pagados por la CIA”. El campesinado en la zona fronteriza y nosotros mismos mientras cubrimos para los medios alternativos, no contamos con la misma protección por parte de la GN como cuentan los ganaderos. Días anteriores a la concentración, el campesino wayuu Bartolo, solicitó la asistencia de los efectivos de la GN para levantar el cadáver de una persona en la zona, pero como el occiso era también Wayuu, los funcionarios le ripostaron que lo levantaran ellos mismos. El mes pasado dos jóvenes ecologistas fueron maniatados y golpeados mientras subían a la sierra, por hombres vestidos de civil e identificados como funcionarios de seguridad del Estado, casualmente, al mismo tiempo se encontraban en la zona técnicos de una empresa carbonera realizando una inspección al territorio, luego que terminaron, los jóvenes fueron desatados y dejados en libertad. Los jóvenes se dirigieron al puesto de la GN para informar lo ocurrido, y los mismos efectivos que actuaron en la concentración, se hicieron los locos y despidieron a los jóvenes diciéndoles que ellos sabían a lo que se exponían andando por esa zona. Quien escribe estas líneas es la persona que conversaba con Villegas mientras se realizaba la grabación, también desconocía que se estaba realizando, (de haberlo sabido, por pura coquetería quizás me hubiera colocado en un mejor ángulo). En esa conversación intercambiaba con el guardia nuestro descontento como ciudadanos venezolanos y luchadores sociales , con la manera como a pesar de los grandes avances en materia de derechos humanos que hemos logrado con la CRBV, ellos los funcionarios de los órganos de seguridad, todavía no comprenden cuál debe ser su razón de ser en la quinta república y la revolución bolivariana, que un hombre con un fusil que mire al pueblo, viendo en cada luchador social un guerrillero, un hombre armado al cual le enseñaron a odiar durante años de formación militar a los guerrilleros, pero que paradójicamente no se cuida y ni siquiera menciona como delito o peligro la presencia y asesinatos de los paramilitares en la zona; puede ser paradójicamente todavía en la revolución bonita, nuestro principal victimario. En ese marco se dio la respuesta del funcionario que aparece en la película. Hemos escrito en reiteradas ocasiones sobre este tema, le entregamos un documento a los funcionarios que atendieron la seguridad en el Palacios de Eventos en Maracaibo durante El Encuentro Mundial de los Pueblos, que se dio en la misma semana de los acontecimientos referidos, e hicimos la salvedad de la diferencia y cualidad del tratamiento de los funcionarios de los órganos de seguridad del Estado en ambos escenarios. Desprotegidos como estamos en el ejercicio de nuestra labor comunicacional y social, intentamos el diálogo por diversas vías con los órganos de seguridad para evitar lo que cualquier día pudiera pasar si no logramos que las fuerzas armadas nacionales comprendan su papel en el actual proceso, el acompañamiento a las luchas fundamentales de nuestro pueblo en una alianza cívico militar que garantice la seguridad de nuestro estado, su soberanía en esencia defendida por el ejercicio de la ciudadanía y la democracia participativa y protagónica de sus habitantes a lo largo de todo el territorio nacional. Mucha tela hay que cortar y mucho que debatir al respecto, desde Caracas e ignorando la compleja situación social en nuestras fronteras, es muy fácil emitir juicios como los que ustedes han planteado en su referencia a las imágenes del documental, que más allá de afectar a sus productores atentan y agreden a quiénes estábamos allí como sujetos sociales afectados por esa realidad.

La crítica que el equipo de EncontrARTE realiza al equipo productor de la película, y a los contenidos de la misma, está en el mismo tono que señalan por su falta de “objetividad”. En la descalificación terminan desviando la atención de su objetivo, y de manera indirecta ofenden a la gente que aparece aportando su testimonio, sin importarles la veracidad y legitimidad de sus luchas, mucho más grave cuando se hace en un país que acaba de inaugurar a través de su constitución, un nuevo estado de justicia y de derecho, de democracia participativa y protagónica. Se alude de manera irónica a los medios alternativos como si fueran mendigos que muerden la mano que les da de comer, con una percepción equívoca de lo que debe ser la relación de las organizaciones sociales y el Estado.

Al equipo conformado por Gabrielle Muzio, Elizabetta Andreoti y Max Plug, le debemos la película que dio a conocer el proceso bolivariano en el mundo, en aquellos difíciles tiempos luego del 2002. Hoy regresaron de su gira por Latinoamérica, después de haber producido “Cómo Bush ganó las elecciones en Ecuador” y “Bolivia no se vende”, para hacerle seguimiento a su primer largometraje sobre Venezuela. Decidieron abordar desde una visión crítica lo que estaba pasando con la industria petrolera, encontrándose con otras realidades que consideraron valía la pena registrar, como lo habían hecho en el primer trabajo, desde la perspectiva de sus protagonistas: el pueblo en pie de lucha. Por supuesto que su perspectiva dista un tanto de la lectura que podemos hacer los venezolanos sobre nuestro propio proceso, pero nos toca a nosotros construir esa lectura e interpretación, mientras tanto, con gusto asumimos y promovemos la reflexión a la que se nos invita en el documental, y debemos resaltar que la reacción de las comunidades donde lo hemos presentado ha sido de gran receptividad, hemos reflexionado sobre nuestra corresponsabilidad histórica en la problemática planteada y la necesidad de mayor protagonismo de las comunidades en el direccionamiento del proceso revolucionario en Venezuela.

Compañeros Donatella Iacobelli, Raúl Grioni y Miguel Posani, el carácter de la controversia de la cual han sido protagonistas, en la que lastimosamente se han desatado improperios innecesarios y fuera de tono, es producto del desconocimiento que en el seno del proceso bolivariano se tiene sobre las diferentes luchas en las que están involucrados sectores de nuestro pueblo desde hace mucho tiempo. Estas luchas han sido un factor importante, desde la perspectiva histórica, en el establecimiento de un tiempo de cambio y transformación que llamamos de manera muy genérica y abstracta “el proceso”. Sin embargo, valga la ocasión para generar el debate necesario y constructivo para cualificar nuestras peleas y “encontrarnos” en la lucha social, defendiendo nuestro proceso y empujando la profundización de la revolución bolivariana.

Quedo de ustedes, fraternalmente.


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