Cuento o razón

Los hombres ven sólo cuando los animales los dañan

El maíz en el conuco de Juancho Marcano y en otros aledaños, estaba madurando las mazorcas y ya estaban en su punto para elaborar las cachapas, por eso una banda de periquitos que no se sabe de dónde viene, pero que conce el tiempo exacto de cuando el maizal está de cosecha, se presenta y corroe los frutos de la planta del apreciado grano.

- Todos los seres vivos no solo tienen derecho a vivir a plenitud, sino también a comer lo que más le plazca, le dijo el perro Pipo, al periodista Juancho Marcano, cuando éste con gritos entre los malojos espantaba a las susodichas aves.

- Es verdad Pipo, dijo el reportero, pero sucede que a veces ciertos animales, no miden sus actos y perjudican a los hombres, que se esfuerzan por cosechar en estas tierras fértiles, pero que la sequía tanto por lluvia como por el servicio del agua, los castiga, dijo Juancho Marcano.

El perro escuchó al periodista y guardó silencio, y después comentó: "Ahí está el detalle, Juancho, pues los hombres ven sólo cuando los animales los perjudican, pero no se dan cuenta cuando ellos cuando nos dañan y que con sus actitudes hasta han hecho desaparecer no sólo cantidades de especies de animales, sino también un montón de plantas".

Juancho Marcano, quedó perplejo con la exposición de Pipo y hasta desarmado, pues lo que decía el perro era una verdad del tamaño de un estadio de beisbol. "Totalmente cierto lo que dice Pipo, pues el hombre si no se da cuenta a tiempo del daño que le hace a los otros seres vivos, se va a quedar sólo en el planeta y por ende tendrá que morirse, pues sin plantas ni animales no podrá sobrevivir", pensó el periodista para sus adentros.

Mientras tanto, la mata de mango que escuchaba la conversación de sus amigos, antes de intervenir, se aclaró su garganta, para no interrumpir bruscamente, y después dijo: "Juancho, debes de entender que los animales no persiguen perjudicar al hombre, sólo que por hambre buscan que comer y al hacerlo, se comen lo necesario para satisfacerse, no llegan hasta el derroche. Así de simple y sencillo".

Juancho ahora ante la exposición de la mata de mango, aunada a la de Pipo, no le quedó más remedio que decir. "Ustedes tienen toda la razón y los felicito por sus opiniones".



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Emigdio Malaver

Margariteño. Economista y Comunicación Social. Ha colaborado con diferentes publicaciones venezolanas.

 emalaverg@gmail.com      @Malavermillo

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