Salud Mental Decolonial, Cultural y Política (II)

En artículos anteriores hemos sostenido siguiendo pensadores críticos nuestroamericanos, que a partir de 1492, con el Encubrimiento violento que constituyó la llegada de Cristóbal Colón, sus acompañantes conquistadores y evangelizadores, se inauguró una ontología de la dominación, imposición y alienaciones ideológicas de pueblos y etnias originarias de estos territorios, transformándonos por medios militares, religiosos y culturales en pueblos conquistados, colonizados y colonializados, situación inédita, única en el planeta hasta la actualidad.

A través de manos visibles y violentas, se cometieron asesinatos, crímenes masivos denominados genocidios, otras veces a través de manos invisibles, pero de impacto más duraderos, se encubrieron o desaparecieron etnias, saberes, lenguas y otros acervos culturales mediante etnocidios, epistemicidios y ecocidios, esa es la impronta imborrable de la conquista en la memoria colectiva de los originarios pobladores de Abya Yala, que nos acompaña como sombras inscritas con sangre en nuestra subjetividad.

Así se inaugura la cultura del conquistador, que nos fue impuesta, junto a una lengua y una religión, es decir, la cultura no como producción sublime del ser humano, sino "batallas culturales" a las que fuimos sometidos, por la violencia multidimensional ejercida sobre pueblos enteros, "batallas culturales" que han permanecido ocultas en lo más recóndito de nuestras subjetividades y se hacen presentes de manera incontrolada, no consciente en nuestro comportamiento colectivo.

A estas situaciones, desde una mirada estratégica y política, se le ha prestado poca atención en la larga historia de luchas reivindicativas, emancipatorías y libertarias que han emprendido nuestros pueblos. Es por ello, que no habrá proyecto emancipatorio y libertario, si no prestamos atención a las "batallas culturales", que hicieron y siguen haciendo exitoso el proyecto civilizatorio de la modernidad anglo-europea, capitalista hoy globalizada y al que los proyectos políticos "revolucionarios de izquierda" han prestado poca atención.

Con el "encubrimiento" de Abya Yala de 1492, se inician las "batallas culturales" entre dos proyectos políticos y culturales, el proyecto emancipatorio y libertario desde Abya Yala conquistada, colonizada y ocultada durante tres siglos por el Imperio Conquistador Español, quienes al ser invadidos por Francia y Holanda, comienza un proyecto civilizatorio, moderno, capitalista, sin tomar en cuenta que con la expansión europea en Abya Yala se habían gestado deseos emancipatorio y libertario a consecuencia de arbitrariedades genocidas, etnicidas, epistemicidas y ecocidas.

A continuación reflexionaremos sobre lo que se han denominado "batallas culturales". Durante mucho tiempo la cultura fue tema preferido de la izquierda, recordemos la revolución cultural de Mao Zet Tung. La Nueva Derecha y sus intelectuales que los tienen, algunos muy lúcidos como Agustín Laja, quién hace dos años publicó un importante libro titulado La Batalla Cultural. Reflexiones Críticas para una Nueva Derecha, este filósofo es actualmente asesor del Presidente de Argentina Javier Miel.

Mediante el secuestro semiológico y semiótico de categorías, conceptos y nociones, hoy los llamados libertarios, conservadores, tradicionalistas y patriotas (Laje, 2021), han ido desarmado política e ideológicamente a sus adversarios de izquierda, apropiándose de temas, categorías conceptos y nociones de uso preponderante en los análisis políticos de corrientes progresistas, socialistas y marxistas, como el tema cultural, más específicamente el cambio cultural, denominado por Agustín Laje "batalla cultural", cuya finalidad es, desarrollar una teoría de la "batalla cultural", fundamental.

Mi interés sobre este tema, es llamar la atención como lo cultural ha sido tema descuidado por los políticos en ejercicio del poder, el gobierno y en la formación sociopolítica de nuestros pueblos. Soy firme creyente que la cultura, sus proyectos y praxis, son una estrategia fundamental para el pensamiento crítico y decolonial nuestroamericano.

La cultura, noción compleja, analógica, de múltiples usos, comodín de infinidad de situaciones, por su polisemia, es necesario que cada vez que la invoquemos, sea clarificado el uso y sentido que le estamos dando en ese momento. La cultura popularizada a partir del siglo XVIII, como una propiedad de espíritus humanos elevados, capaces de conocimientos, gustos refinados y hábitos deseables que los seres humanos deberían esforzarse por adquirir, aunque no todos tuvieran la posibilidad de adquirirlos (Laje, 2021), esfuerzo por cultivarse, es una concepción elitista y jerárquica.

La cultura proviene del romano, cultivar, cuidar, agri-cultura, cuidar la tierra, la pacha mama, la naturaleza como vida y dadora de vida. De la misma manera como la tierra ha de ser laboriosamente cultivada con esmero, para que produzca frutos, el ser humano ha de cultivar su conocimiento, sus intereses, su gusto, su cuerpo y su espíritu para llevar adelante una vida enriquecida y humana. El proyecto cultural de la ilustración, tuvo como finalidad la emancipación del ser humano a través del conocimiento.

El proyecto cultural como fenómeno de prestigio, se constituyó en una amenaza para la política, iniciando así, una tensión permanente entre lo cultural y lo político, por la necesidad de ejercer gobernabilidad de la cultura, asociado al surgimiento de las naciones modernas. La conquista y colonización de Abya Yala, generó en el imaginario colectivo de los pueblos originarios, el proyecto político emancipatorio, que se mantuvo en gestación por 300 años.

El proyecto cultural civilizatorio moderno occidental surgido en el siglo XVIII europeo, entró en conflicto con el Proyecto político emancipatorio y libertario, que generó la gesta emancipatoria desde Abya Yala, entre los deseos libertarios de los pueblos del continente conquistado, la Metrópoli conquistadora y sus aliados las oligarquías criollas, que se asumieron como cultos, civilizados y el pueblo "sin conocimientos" eran los "incultos", los bárbaros, la polarización civilización/barbarie, vigente hoy, hace parte del origen ontológico de lo culto y civilizado asociado a las Bellas Artes para los incultos, para los bárbaros la artesanía y el folklore.

Para el imaginario social colonizador y colonializador, la "incultura" de la naturaleza y la cultura como creación humana, generó una tensión debido a que la naturaleza no se cultiva a sí misma, sino que necesita de seres humanos que mediante el trabajo la transformen en objeto, emergiendo la dicotomía sujeto (humanidad)/objeto (naturaleza), el antropocentrismo, que han puesto en peligro la vida en el planeta, evidenciada en la crisis climática que padecemos.

Así surgió la polarización civilización, lo culto/barbarie, lo "inculto", lo popular la artesanía y el folklore, a partir de la cual ya no se suponía que un ser humano no pudiera tener cultura, sino que la cultura tenía diversos grados de calidad. Ya no cabía hablar de «incultos» en un sentido estricto, sino, más bien, de personas de "bajo nivel cultural". Todos tienen cultura, la invención polar civilización/barbarie es una invención de las élites de la burguesía naciente nuestramericana de entonces.

La cultura, tomada en su significado etnográfico más amplio, es el conjunto de conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y toda otra capacidad y hábito adquiridos por el ser humano en cuanto a integrante de una sociedad, definida por aquello que pertenece a la vida y que no está directamente determinado por su patrimonio genético, sino más bien por la forma y las condiciones de la sociedad en la que vive. No hay una sola cultura, hay tantas culturas como grupos sociales existan.

No hay una cultura universal, pero lo cultural en abstracto es universal en la medida en que el ser humano, siempre está sujeto a una cultura particular. Por lo tanto, en lugar de definir al ser humano como un animal racional y político de Aristóteles, la cultura lo define como un animal simbólico en correspondencia con el mundo simbólico que él mismo ha edificado es lo que distingue al ser humano de cualquier otra especie. La cultura abarca toda creación de ese animal simbólico que es el ser humano, no le queda más remedio que adoptar las condiciones de su propia vida; no vive solamente en un espacio geográfico físico, sino también en un contexto simbólico. Todo ser humano, por el solo hecho de nacer y crecer en una sociedad, es parte de una cultura.

El cambio cultural tiene por fin la promoción de un cambio, o bien la resistencia al mismo, que tendría lugar fundamentalmente en la dimensión cultural de la sociedad. Finalmente, lo específicamente cultural ha de entenderse como aquello que, sobre todo en un nivel simbólico e intangible en su contenido significativo, caracteriza el modo de ser de grupos humanos de diversos tamaños, su lenguaje, costumbres, normas, creencias, valores. La primera característica de la "batalla cultural" es el dominio de la cultura, que es al unísono, aquello que está en juego, donde se juega y porqué está en juego.

La segunda característica de toda "batalla cultural", es la presencia de un conflicto cultural de cierta magnitud, bajo el cual lo que está en juego no es el mero reajuste, sino el cambio cultural significativo. Los conflictos culturales ordinarios pueden generar tensiones, pero nunca batallas. En una batalla existe la sensación de que efectivamente se está desarrollando un combate por la cultura, en otras palabras, en una batalla no se disputan pequeñeces, sino cosas relevantes.

Tercera característica, toda batalla posee un elemento consciente del cual surgen esfuerzos racionales para conseguir la victoria. En efecto, cuando se piensa en una batalla se piensa necesariamente en una organización de la acción individual y colectiva, una planificación y dirección consciente de lo que ha de hacerse si se pretende ganar. Sin estos componentes no podría hablarse de batalla, sino tal vez simplemente de escaramuza, la batalla, tiene tácticas, estrategias y liderazgos que se despliegan a corto, mediano y largo plazo; se trata de la aplicación de la fuerza orientada cuidadosamente por la razón y el tiempo.

Para hablar de "batalla cultural" es necesaria, la presencia de tres elementos característicos. Primero, el objeto de la batalla en cuestión es la definición de los elementos hegemónicos de una cultura que, es el fin de la "batalla cultural", la cultura es al mismo tiempo su medio. Los medios a través de los que preponderantemente se desarrolla esta batalla están compuestos por las propias instituciones dedicadas a la producción y reproducción cultural de la sociedad (escuelas, universidades, iglesias, medios de comunicación, arte, órganos de propaganda del Estado, fundaciones, es decir lo que Teodoro Adorno denominó los "aparatos ideológicos del Estado".

Segundo, debe producirse un conflicto de magnitud en torno a la cultura que otorgue sentido al término "batalla". No hay batalla sin conflicto: se da batalla precisamente porque se nos agrede, o bien porque se nos ofrece resistencia. El conflicto puede darse en paridad de fuerzas relativas, o bien puede resultar arrollador contra una resistencia muy débil y efímera. Sin embargo, aunque débil y efímera, alguna resistencia siempre es condición necesaria de cualquier batalla.

Tercero, la noción de "batalla" incluye un necesario componente de consciencia. En efecto, las batallas se llevan adelante con arreglo a estrategias y tácticas; las batallas se planifican y se direccionan racionalmente. Las batallas culturales se suelen emprender con el objeto de dirigir cosmovisiones organizadas de manera consciente, ideologías integrales y sistémicas, e ideas y valores articulados orgánicamente, que impactan a la postre sobre la cultura.

¿Serán las "batallas culturales", los próximos pasos de la Nueva Derecha que Gobierna, en nuestra hermana República de Argentina y otras naciones de Abuya Yala? La sabiduría popular aconseja: "cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo".

 

alcalaafanadorp@gmail.com



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