Que triste se oye la lluvia, en las casas de cartón; Nicolas

Así comienza la celebre y famosa canción del cantor del pueblo, Alí Primera. Canción junto con otras que inflaba nuestras ansias, inflamaba nuestros corazones y nuestros ímpetus para luchar contra un sistema y un status quo que explotaba a los trabajadores y sometía a los más débiles a vivir una vida de mierda, si a eso se le podía llamar vida, en el caso de la mayoría de los venezolanos de ese entonces bajo el 80 por ciento de pobreza y marginalidad. Esto a cambiado nada.

Estoy seguro que el 100 por ciento de los que votamos en esa época por candidatos de la izquierda y luego lo hicimos por Chávez, lo hicimos para cambiar esos nefastos escenarios de exclusión permanente, cansados y hastiados de ver niños tripones con barrigas protuberantes, muertos de hambre, desnudos, enfermos. Cansados de ver como se morían en hospitales o en sus casas por falta de atención hospitalaria, enfermándose por vivir en ranchos de cartón sin servicios esenciales como agua, luz, cloacas, etc, esto ha cambiado poco.

Cansados de ver como proliferaban barrios en cerros empinados y en quebradas secas o barracones pues el sistema capitalista burgués no permitía a un obrero o empleado cualquiera con un sueldo paupérrimo acceder a una casa decente, pues hasta para acceder a una solución habitacional de un plan del estado, debías estar bancarizado y eso estaba prácticamente prohibido para los mas pobres, quienes solo accedían a una vivienda a través de un “rancho” marginal sin saber si ese lugar era apto para construir. Y aunque si hubo políticas de vivienda en esos gobiernos y también hubo desarrollos habitacionales privados, a estos no accedían por razones de exclusión propia del sistema capitalista, quien no tuviera la plata o la palanca necesaria para hacerlo y estos eran la mayoría de la población, que se procuró su propia solución habitacional en los lugares menos pensados y que todos ya conocemos.

Con ese escenario se encontró Chávez cuando llegó al poder, en principio y de buena fe quiso enderezar el entuerto y tratar de dar repuesta a ese pasivo social enorme que se tiene con los más desposeídos en todos los órdenes de la vida y creó la Misión Vivienda Venezuela, cuya misión es dotar de una vivienda digna a toda familia que no la tenga o que viva en una, que su condición se encuentre en riesgo para la salud y la vida de quienes la habiten. 

Según su sitio web la televisora Telesur reseñó en abril del año 2022 en transmisión desde el estado Anzoátegui, la celebración de parte del presidente Maduro de la llegada al hito de 4 millones de viviendas construidas por la famosa Misión Vivienda Venezuela y en esa alocución el presidente había anunciado como meta llegar a 5 millones de viviendas.

Bien, tomemos como verdad ese inmenso numero de viviendas construidas, 4 millones para preguntar. ¿Dónde están esas viviendas? ¿por qué aún existen viviendas informales en cerros y cauces de quebradas? ¿por qué, luego de 22 años de supuesta revolución aún existen casas de cartón? Según el último censo en Venezuela hay 28.704.000 habitantes, de las cuales poco más o menos están fuera del país, lo que deja al país con una población real de 21 o 22 millones de habitantes. El sector excluido de vivienda en nuestro país no debe llegar a 20 millones de personas, pues antes de comenzar esta misión ya había una considerable cantidad de soluciones habitacionales consolidadas en todo el país, sobre todo a nivel de clase media y alta.

Si hacemos una operación aritmética sencilla y directa y proponiendo que el núcleo familiar promedio lo componen 5 miembros entonces tendríamos que esos 4 millones de viviendas construidas beneficiarían a 20 millones de venezolanos aproximadamente y por ser una misión social, debería beneficiar a los mas necesitados de vivienda. Se evidencia entonces por los números arriba descritos que algo no cuadra con la realidad, que algo huele mal en esas cifras y que choca con la realidad vista en la ultima tragedia de Las Tejerías y otros sitios.

No hay, ni había  en Venezuela 20 millones de personas con necesidad perentoria de vivienda, algo pasa, alguien miente descaradamente en detrimento de los marginales de siempre, si se hicieron 4 millones de viviendas realmente, nadie debe vivir en las condiciones que tenían los compatriotas de Las Tejerías y que se repite en otros lugares del país, alguien miente descaradamente Nicolas; si se hicieron realmente estas viviendas alguien las acapara y no las entrega a quien las necesita y si no se hicieron pero se erogó ese gasto, es peor. Nico, aun podemos decir; ¡que triste se oye la lluvia en las casas de cartón! Y los muertos aun los ponemos los pobres.



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Jorge Alvarez Casañas


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