Julián Parra: “No podemos asumirnos como activistas LGBTIQ+ si por la I no estamos haciendo nada”

En Venezuela, al ser 30 millones de habitantes, deberían existir al menos 500.000 personas intersex, se les haya definido o no su nacimiento intersex”, explica Parra.

En Venezuela, al ser 30 millones de habitantes, deberían existir al menos 500.000 personas intersex, se les haya definido o no su nacimiento intersex”, explica Parra.

Credito: OVV LGBTIQ+

  • El Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ conmemora el Mes del Orgullo LGBTIQ+ destacando las historias de quienes suelen ser invisibilizades. Celebramos la diversidad y alzamos la voz: "¡Existimos y resistimos!". Conoce el testimonio de Julián Parra, un activista que desde el exilio continúa alzando su voz por las personas Intersex en Venezuela

"Un momento doloroso sería ese 19 de mayo de 2023 cuando salimos de Maiquetía. Fue una situación de persecución, golpes, amenazas, hackeo e intervención de nuestras redes. Quizás ahora no lloro, porque las lágrimas se me han secado, pero tenemos ese recuerdo permanente de que existe persecución a los movimientos LGBTIQ+ en Venezuela. Es cierto que hay amenazas y nos quieren silenciar, que quieren limitarnos como organizaciones de la sociedad civil", narra Julián Parra desde el exilio.

Con 33 años de edad, Parra ha dedicado los últimos años de su vida a alzar su voz por los derechos de las personas Intesex y de la población LGBTIQ+ junto a la organización que fundó en 2018: Intersex Venezuela. Entre 2019 y principios de 2023 dirigió el movimiento intersex latinoamericano y caribeño. El activista y profesor de Geografía e Historia, magíster en Ecología del Desarrollo Humano y doctor en Desarrollo Humano actualmente está radicado fuera del país y estudiando una maestría en Autodeterminación y Políticas del Género. "Si hay algo que extraño es ser docente. Aquí solo me vale ser Julián. Por ahora, esas profesiones se quedan por allá", continúa.

Tras una serie de amenazas, que empezaron a finales del año 2022, tomó la decisión de irse del país en 2023, según lo refleja en su cuenta de Twitter: "Mi nombre es Julián y soy una persona intersex que ha sido forzada a huir de mi país por motivos de discriminación y violencia", publicó luego de varios meses alejado de la vida pública. Desde la distancia y en medio de la nostalgia, Julián Parra narra sus inicios en el activismo y las barreras que enfrentan las personas Intersex para el reconocimiento pleno de sus derechos fundamentales en el país.

Se define como paciente, honrado, generoso, investigador y dispuesto. Inició en el activismo en 2009 junto a Ricardo Hung, con Alianza Lambda de Venezuela, la primera organización LGBTIQ+ fundada en el país. Posteriormente, motivado por su propio proceso, comenzó a contar su historia junto a otras organizaciones, participando en charlas y eventos. En su propio proceso se tropezó con algunas que solo buscaron mercantilizar su historia. Pero eso no lo detuvo.

"Asumirse como activista parte de sentirse vulnerable en la sociedad. Si hay una necesidad que suplir, emerge un activista para cumplir esos roles inherentes a la defensa de derechos humanos para las personas LGBTIQ+, y en nuestro caso, para personas intersex", comenta Parra sobre sus inicios en el activismo.

Julián Parra y los inicios de Intersex Venezuela

No fue hasta el año 2016, luego de conocer más sobre el ámbito intersex, cuando empezó a formular su proyecto, que en diciembre de 2018 se transformaría en Intersex Venezuela. Entendió que ser interex no era algo que se le había impuesto: era su biología, su nacimiento, su corporalidad. A la fecha, la organización está conformada por ocho personas y dos de los miembros del comité fundador están fuera del país por la persecución del régimen venezolano. El objetivo de la organización es investigar, educar e informar sobre intersexualidad a los distintos actores clave en la sociedad, como personas intersex y sus familiares, personal médico, de salud y aliados.

El activista señala que hablar sobre la intersexualidad es complejo, ya que las personas intersex viven sus historias de maneras diferentes y enfrentan barreras diferenciadas. A diferencia de la orientación, identidad o expresión de género, el espectro intersex se expresa en la variedad de corporalidades, que implican que la persona tenga características sexuales internas o externas, de índole gonadal o cromosómica, que no se ajustan al modelo binario masculino o femenino.

"Es un proceso que conlleva un descubrimiento, no de autopercepción. Conlleva una serie de estudios, con los cuales puede que sea descubierto o no. Ser intersex no es un tercer género o sexo, no es una moda, es una existencia que corresponde a un porcentaje de población por país. En Venezuela, al ser 30 millones de habitantes, deberían existir al menos 500.000 personas intersex, se les haya definido o no su nacimiento intersex", explica Parra.

Tras los estudios médicos, dependiendo de las características sexuales externas, internas y demás variaciones cromosómicas o gonadales, una persona puede estar dentro de los 52 tipos de variables y 134 subvariables que existen del espectro intersex, destaca Julián Parra.

La realidad de las personas Intersex en Venezuela

Las luchas del movimiento intersex en Venezuela y el mundo está enmarcada en la "emancipación de las corporalidades, la autonomía corporal, el cese de las cirugías sin consentimiento y la autodeterminación", subraya Parra. Junto a Intersex Venezuela ha trabajado en el proceso de sensibilización sobre la realidad de esta población en el país con distintos sectores. Para él, esta debe conocerse desde sus testimonios. La violencia hacia estas personas puede verse desde distintos ámbitos: las cirugías sin consentimiento, la invisibilización o exclusión de las personas intersex de distintos grupos o espacios, o el abordaje errado de los médicos, que puede dejar a la persona con patologías secundarias por el resto de sus vidas por medicar hormonas o medicamentos de otro tipo, por ejemplo.

"Muchas de las personas intersex que hemos atendido han sido víctimas no solo de cirugías sin consentimiento, las personas intersex hemos sido víctimas de hormonización, como en mi caso, desde la infancia, al uso de esteroides, o de corticoides, los cuales generan patologías secundarias a largo plazo", dice Parra.

Otro ejemplo puede ser al acudir a una consulta cardiológica. Al tratarse de una persona intersex, el médico pudiera buscar tratar la variable intersex e instrumentalizar la corporalidad en vez de atender el motivo original por el cual se acude a la cita médica. El activista invita a dejar atrás el pensamiento sobre el "hermafroditismo" al hablar sobre lo intersex, ya que para él no es común que nazca una persona con pene y vagina a la vez.

Otros de los casos que ha llegado a Intersex Venezuela relacionado al ámbito de la salud también reflejan las fallas en el abordaje médico de las personas intersex. Por ejemplo, actualmente están acompañando a una persona con una patología en la tiroides a la que no se le ha podido conseguir un especialista que determine qué le ocurre. En ese proceso, a la persona se le ha genitalizado por ser intersex y poseer características sexuales externas. Por todo lo que vivió debió recurrir a psicólogos y orientadores para atender los estados de ansiedad que conlleva el no tener respuestas oportunas sobre su salud.

Al igual que las personas dentro de la población LGBTIQ+, las personas intersex también exigen al Estado el respeto a sus identidades y corporalidades, así como condiciones dignas de vida. Otro de los puntos en común con grupos LGBTIQ+ es la lucha contra la violencia y la discriminación. Julián Parra destaca que "el movimiento intersex viene del dolor, pero está orientado hacia el entendimiento y la investigación, hacia tejer y construir lazos fraternales". El activista indica que el campo intersex continúa en estudio, ya sea por especialistas del campo médico o incluso dentro del activismo, por lo que no suele ser visible.

"Es doloroso que se perciba que no somos visibles. Hay actividades que solamente se concentran en lesbianas o gays y las personas trans o intersex solemos ser echadas a un lado. Desde nuestro país y el movimiento LGBTIQ+ se deberían propiciar encuentros, no solo en el mes del Orgullo para cubrir una cuota por siglas. Hay muchos espacios que hemos ganado sin ningún tipo de recurso, sino tejiendo lazos. Es bastante triste no tener mayor respuesta del colectivo LGBTIQ+ venezolano. La visibilidad ciertamente parte de los entendimientos, acuerdos e intenciones que tenga cada organización. No podemos asumirnos como activistas LGBTIQ+ si por la I no estamos haciendo nada", resalta Julián Parra.

Sensibilizar y educar es la clave

Por ahora Julián Parra prefiere continuar bajo perfil, no le gustaría estar en cargos de poder, sin embargo, espera que se incorpore la palabra intersex en todos los ámbitos, como en leyes del sector salud y educación, por ejemplo, y se promueva la sensibilización sobre el tema en los espacios distintos de la sociedad. Está a favor del matrimonio igualitario, leyes de identidad y distintas políticas públicas a favor de la comunidad LGBTIQ+.

"Ahora está la idea de sentarse con el enemigo, persuadirlo. Dicen que para llegar al concilio necesitamos el diálogo, pero con el tirano no hay espacio para el diálogo. Lo que sí hay es espacio para escucharte y utilizar todo eso en tu contra. Si tuviera la oportunidad de hablar con alguien en el poder, no sería de Venezuela. Vivimos en un Estado totalitario, sesgado por el evangelio. Esta es una lucha diaria", dice Parra.

No obstante, Julián Parra destaca el trabajo que ha hecho la Universidad de Los Andes (ULA) por realizar estudios sobre parte de las variables intersex. Pero las barreras continúan. Él opina que no solo deben existir investigaciones al respecto si no hay respeto a las distintas corporalidades. Señala que al sentarse a conversar con médicos en otros espacios se ha dado cuenta que varios consideran la intersexualidad como una enfermedad y no como una variable del cuerpo humano.

Julián Parra espera que con suficiente educación se erradique la desinformación sobre temas LGBTIQ+, sobre todo sobre lo intesex. Desde su espacio, pero como docente, pudo eliminar de la jerga de los jóvenes los términos despectivos comunes hacia la población LGBTIQ+ como "cachapera", "marimacho", "transfor" o "marico". Cuando era docente de bachillerato, en 2011, educó sobre temas de sexualidad, identidad y expresión de género, así como del desarrollo psicosocial del adolescente. En su experiencia, los jóvenes suelen ser más comprensivos sobre esas áreas.

"La sociedad solamente se recuerda del movimiento LGBTIQ+ en junio. Las personas intersex no existimos solo en junio, octubre o noviembre, fechas importantes para nuestro movimiento. Existimos y resistimos siempre. No podemos hablar sobre personas intersex si no hay una capacitación dictada por una persona intersex. Hay que respetar y ganarse los espacios, debemos construir alianzas. Nada se puede construir con murallas, sino con puentes sólidos y con tejido basado en el respeto, la unidad, unión y el entendimiento asertivo", destaca.

Con la esperanza de volver

Gracias a la red de aliados que construyó a lo largo de su carrera como activista, que dieron fe de su trabajo, pudo retirarse del país sano y salvo. Aun así, invita a los activistas a ser precavidos, ya que "no toda persona que pertenezca al movimiento LGBTIQ+ es entendido en la materia". Además, debe existir protección contra el régimen venezolano ante distintas circunstancias. A pesar del contexto adverso, Parra ve esperanzado las nuevas oleadas de activistas en Venezuela que vienen con una intención, a su juicio, menos egoísta, más positiva e integral.

"Confiemos que dentro de unos años podremos reencontrarnos nuevamente y vernos, pero, quizás con un poco de más canas. Que vuelva el ciclo de ser un referente bonito para otres, ser inspiración, modelo, ser una persona u organización que inspire a tener espacios más respetuosos. Hay que honrar nuestro pasado. Todo lo que transité tenía una razón y era por esto", dice con nostalgia Julián Parra.

Señala que admira a activistas e iniciativas que ayudan a conectar y visibilizar distintas realidades en el país como el Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+, Caleidoscopio Humano, Visibles Venezuela, País Plural, País Narrado, Transcendiendo Fronteras, Felinxs Disidentes, Provea, Civilis, Laboratorio de Derechos Humanos, así como el movimiento intersex en el mundo. Parra subraya que toda iniciativa por los derechos humanos debe involucrar sororidad, entendimiento, respeto, participación, donde no solamente el protagonismo lo tenga una persona, sino que todos sean protagonistas. Cree que sería valioso crear un código de ética del activista, para no caer en errores y ser actores partícipes de una manera sana.

"Lamentablemente, de febrero a mayo de 2023 estuve bajo perfil porque no podía ser visible. Estuvimos bajo amenaza de muerte, incluso nuestros familiares corren peligro en Venezuela. Añoro y extraño volvernos a reencontrar. Sé que todavía es muy pronto, ya que el tirano está por allí. En algún momento espero regresar y que no me pase como Celia Cruz, que murió en el exilio y jamás pudo regresar a su tierra", concluye Julián Parra, quien si pudiera regresar unos años atrás, aprovecharía mejor el tiempo para estar con sus seres queridos.



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