Asambleas de ciudadanos, y un nuevo liderazgo: Imprescindibles para salir de Maduro

Este mensaje lo mandé al chat del Movimiento Libertadores (ML)1, en que uno de los compañeros dudaba de la necesidad de las asambleas que estamos haciendo, porque en muchas de ellas "se dice lo mismo", porque "son repetitivas". Otros han dicho que la gente necesita recibir cursos antes de hacer asambleas, pues "todavía no están bien formados". Algunos decían que en este momento hay una falta de liderazgo de los partidos de la oposición, y de la MUD. Y que se nota mucha inacción y perplejidad de la gente. Ante eso, digo lo siguiente:

Estoy de acuerdo con la falta de liderazgo de la oposición al gobierno, y aprovecho para hablar de eso aquí. Y de acuerdo también con la constatación de la perplejidad y la inacción de la mayoría de los venezolanos. Qué hacer? Es buena la motivación de una cita de Winston Churchill para lo que voy a decir:

"No se podrá ganar una guerra sin hacer la guerra, sin estar preparado para dirigirla y sin estar organizado".

Un nuevo liderazgo político

En el Movimiento Libertadores (ML), esa parte de la sociedad civil que impulsó la Consulta del 16J, estamos tratando arduamente de propiciar ese nuevo liderazgo, con el Pacto Republicano (el PR)2. Es como un nuevo Pacto de Punto fijo, que aprovecha sus virtudes, como el hecho de que fue un acuerdo político de élites de largo plazo, imprescindible para salir de esto, y para impulsar el renacimiento de Venezuela. Y que corrige los errores de ese pacto tan importante en la historia de nuestro país, y tan importante de reactivar ahora en este momento histórico, como el hecho de que era una alianza solo de partidos, que no incluyó a la sociedad civil organizada independiente, ni a los militares, ni a la comunidad internacional como jugadores activos. Y que corrige, además, el error de haber excluido al partido comunista, luego de que había colaborado al derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez. En este momento sería impensable, totalmente contraproducente, excluir al chavismo democrático, a los independientes, a la gente de izquierda democrática.

Otra virtud de la propuesta del PR es que se juega "coraje", por diseño, pues "cohabitación" es una estrategia errónea, si el diagnóstico es que el gobierno es mucho más débil que las fuerzas potenciales con las cuales cuenta la oposición, si se activan: la calle, la comunidad internacional, la intención de voto, y la fuerza militar (aparte del aparato represivo, que es solo un bluff, o alardeo falso de fuerza). Una ventaja adicional de esta propuesta de nueva alianza, sustitutiva de la MUD (y no un "frente" gatopardiano, camaleónico, con cambio de piel pero no de sustancia), es que parte de identificar bien al enemigo: no es simplemente el gobierno. Sino los caza-renta, que capturan tanto al gobierno, como a líderes y partidos claves de la oposición.

Cuando se va a una guerra, si no identificas bien a tu enemigo y sus aliados, y a los tuyos, mientras que él sí que sabe cuáles son los jugadores, entonces básicamente pierdes esa guerra, pues el enemigo te engaña y te gana. Seguir con el cuento de "un nuevo frente" con la misma MUD, es un error grave. Y no estamos para eso. El argumento de la unidad, por la unidad misma, es erróneo, pues "la dirigencia opositora" tiene agentes claves de los caza-renta entre sus filas. La unidad no es con los caza-renta, y el gobierno, pues. La unidad es contigo mismo, y con tus aliados: con el pueblo venezolano, de manera amplia, con todos los factores, de amplio espectro, que impulsan la democracia, y con los aliados internacionales.

Hemos trabajado por la conformación de esta nueva alianza política, tanto el ML, como los promotores iniciales de la iniciativa. Y hemos avanzado mucho, aunque nos falta trabajo pues hay un jugador que no está aún preparado. Y paradójicamente no es la sociedad civil la que no está preparada todavía. Ni los militares. Ni la comunidad internacional. Ni el chavismo democrático. Esos actores están listos para echarle pichón. Pero los partidos de oposición se tardan. Incluso los del coraje. Debemos apurar eso. Y estamos a punto. Hemos hecho los contactos, y falta que se decidan a trabajar en esta gran alianza del coraje, no de la cohabitación.

Estemos alertas, sin embargo, de intentos de cambio de piel de la MUD: son responsables de nuestra debacle, y deben cambiar radicalmente, y reconocer sus errores, los que son rescatables de esa coalición. Los que estén comprados, o que estén equivocados, con supuestos y diagnósticos equivocados, no deben formar parte de la nueva coalición, pues hay unidades que matan, factores que restan a la suma, por ser negativos. Podemos aceptar a los equivocados de diagnóstico y de estrategia, pero siempre y cuando no paralicen la acción, y que cambien en su manera de ver las cosas. No puedes tener un equipo de médicos en el que unos digan que hay gangrena en una pierna, y necesitas cortarla de raíz, y otros que digan que solo se necesita mentol para curarla. Si se requiere el consenso, se paraliza la acción, y el paciente se te muere. Y no estamos para eso.

Están dadas las condiciones, pues, a pesar de los pesares, para salir de nuestros enemigos fundamentales, pues los estamos identificando, lo cual no es sencillo en tiempos "normales", pues una de sus mañas de más pericia es esconderse detrás de bambalinas, para manejar sus marionetas, y hacer creer que ellas son los actores del teatro. Nuestra guerra es contra los titiriteros, los que mueven los hilos. Nacional e internacionalmente. Y los podemos derrotar. Y los vamos a derrotar, además, si estamos claros, y nos unimos adecuadamente. Como ya está ocurriendo.

Las asambleas de ciudadanos

Pero quería aprovechar también para aclarar el sentido de las asambleas que estamos promoviendo en todo el país, tanto en urbanizaciones de clase media, como en barrios populares, tradicionalmente chavistas. Y en los sectores sociales (trabajadores, estudiantes, empresarios, gremios, ONG, etc). Como decíamos, la gente anda como perpleja, en general, pues no hay liderazgo. Pero, en mucho, tampoco hay soberanía democrática de las personas, los sectores, y las comunidades. La mayoría están esperando a que decidan de arriba, para ellos decidir.

Por un momento, imaginemos una sociedad distinta a la nuestra, la venezolana actual: imaginemos un país en que hay leyes e instituciones democráticas. Pero la gente no sabe que puede decidir. Votando.

Al principio del cuento que quiero echar para motivar el argumento de la necesidad de las asambleas, la gente no vota, porque tiene ceguera política. Sino que deciden los partidos, sean de gobierno o de oposición. Pero viene un equipo que se convierte en agente, en promotor de la democracia. Y le dice a los ciudadanos que hay que votar. Y en el momento que lo hacen, las cosas cambian, pues la gente empieza a escoger a los partidos que representan sus intereses. En este caso, escogen a los de oposición, y el gobierno cambia por esta vía. Y su vida mejora.

Ese agente en este cuento motivador es parecido al Movimiento Libertadores, como voy a tratar de explicar.

Empecemos diciendo que la realidad nuestra es distinta. En la Venezuela de hoy, la diferencia es que la participación política no es por el voto con las instituciones electorales que deberían estar funcionando. Sino por la activación práctica (a lo Rosa Parks, en realidad). Por acciones de hecho, además que de derecho, como decía Churchill, pues el gobierno nos ha metido en una suerte de guerra inescapable, en la que ya no podemos salir solo con votos.

Sin embargo, lo que sí hay, igual que en el ejemplo, es ceguera política. Está casi generalizada la idea de que son los partidos los que deciden. Las acciones, esta vez de facto, o una combinación de facto y de jure, las deciden los partidos. Del gobierno, o de la oposición. Y la gente espera a que ellos decidan, para ver qué se hace.

Pero hay un agente, un promotor, que sí está claro que la decisión de la ciudadanía es fundamental, imprescindible. Decisión con acción. Ese agente es un promotor de la soberanía política de la gente. Es un activador del poder emancipador que tiene la gente, cuando se empodera, cuando delibera, decide, y empieza a actuar. Sobre todo si esa acción es coordinada, para que se potencie. Ese promotor, entre otros, es el Movimiento Libertadores.

Así como no importa en el ejemplo anterior si cada persona vota igual; si hace lo mismo; así no importa en este caso si en cada asamblea, la gente delibera sobre lo mismo, y decide hacer lo mismo. Esto no es redundante. Sino multiplicador. Un acción local, con impacto global.

Así que lo importante no es solo lo que se decide hacer. Pues los partidos, desde arriba, podrían decidirlo. Lo importante es es sujeto que lo decide. Lo importante es que sea la gente la que lo haga. Y que no espere a que las decisiones vengan de arriba. No nos hemos paseado por el tema de la asimetría de información, y las contradicciones entre soberano y representante, que podríamos tratarlo en otro mensaje. Pero esto nos dice que el soberano es el que tiene que decidir, y los partidos acatar sus decisiones, servirlo. No como ocurre hasta ahora, en particular con la MUD. Y sobre todo en una situación de necesidad de acción de hecho, de organización, de auto-gobierno y auto-defensa, de resistencia y lucha fáctica, para la restitución del hilo constitucional.

Hay mucha gente que no ha entendido bien el concepto de empoderamiento político en que estamos embarcados en el Movimiento Libertadores. Pero no hay que culpar al común de la gente por eso. Ni siquiera a los miembros de nuestro movimiento.

Los que sí son muy responsables son los dirigentes políticos, y los analistas y "expertos", que no están conscientes de esta necesidad. Y de despertar a la gente de la ceguera. Abrir los ojos sobre ese poder transformador que tiene la gente, sus creencias, y sus acciones consecuentes con esas creencias.

Algunos de esos "expertos", de hecho, dicen que antes de darle el voto a las personas, en el primer ejemplo, o reunir en asambleas, en el segundo, hay que educarlas. Si no están preparados, no pueden votar, en el primer caso, o deliberar, y decidir acciones, en el segundo. Y eso que han estudiado politología, y son profesores, etc. Grandes líderes de opinión. Algo así como lo que pasó cuando las mujeres, o los negros, los indios, los esclavos, no podían votar, porque "no estaban preparados", como decían los que no querían que esos sectores sociales votaran. Sabemos que en realidad no querían que votaran, por temas de intereses. Y alguna gente creía lo mismo, sin estar conscientes de los intereses en juego.

Esto no ayuda, sino al contrario: acompleja a la gente y la frena. Y le crea dependencia. Muchas veces es un asunto de "vendedores", que se presentan a sí mismos como indispensables para poder solucionar las cosas. Un poco como los partidos equivocados, que en vez de servir, se sirven de la gente. Y tienen rivalidades con otros vendedores. Y dividen a la gente "desde arriba", como también hacen los partidos, algunos. Cuando la gente en la base tiene una unidad primigenia, que tiene que ver con necesidades comunes. Es esa la unidad que queremos rescatar. Que la gente se constituya en entidad social, en soberano a nivel comunitario. Y que los partidos, líderes y otras organizaciones le hagan propuestas de programas, acciones y candidaturas. Pero que la comunidad, sea territorial, o funcional, decida, y los líderes acaten. Y por lo tanto que se unan sobre la base de esas decisiones.

No es que la unidad la acuerdan los vendedores entre sí. Y el máximo posible de unidad es cuando forman un cartel, un monopolio político, como en el caso de la MUD. La unidad debe venir de consultar a la gente, para acatar sus decisiones. Pero primero que todo hay que dar poder a la gente, para que eso pueda ocurrir. Por eso es que a muchos partidos y organizaciones políticas le tienen ojeriza al poder ciudadano: porque les gusta usurpar el poder que le corresponde a la gente. Y la unidad que propugnan es la unidad desde arriba, la coalición de vendedores que les saca el máximo de renta a los consumidores, en este caso el soberano.

Hay otros que esperan, en el caso de las asambleas, que para que la gente delibere y decida, se necesitan grandes eventos. Que las asambleas sean muy grandes, y muy bien "preparadas". Y con unas propuestas, previas, hechas por los líderes, para que la gente se sume.

Eso es también fundamentalmente equivocado, aunque es cierto que son buenos los liderazgos de activación (pero no de sustitución!). Sobre todo si el tiempo apremia. Y un día que pasa sin hacer nada para avanzar en la guerra política contra el gobierno, es un día en que muere gente, por hambre o por enfermedad. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Sobre todo en estas circunstancias.

Hay otros problemas de los que podemos hablar, como las rivalidades políticas locales, que reflejan lo de los liderazgos nacionales, que impiden, en la práctica, activar a la gente. Etc. En los cuales podemos profundizar luego, muchos de los cuales tienen que ver con los "vendedores" que mencionamos, que dividen a la gente como efecto negativo adicional, y les hacen decir "yo soy de tal líder o grupo; yo soy de tal otro; el mío es el mejor, pues hace mejor las cosas", etc. Y esa rivalidad se da incluso entre organizaciones de la sociedad civil. Que en vez de promover el poder del soberano, en sus sectores y comunidades, lo dividen, pretendiendo ser los más poderosos, los más representativos.

En fin, amigos. Estas asambleas no persiguen otra cosa que empoderar políticamente a la gente. Así hablen de lo mismo. Que se den cuenta de que ellos son los dueños. Y no los partidos y otras organizaciones sociales. Que deben servirlos a ellos. No sustituirlos (por ejemplo la oposición, en el mejor de los casos), ni servirse de ellos (por ejemplo el gobierno, en el mejor de los casos, pues hay que agregar que no solo se sirven, sino que los matan, simple y llanamente, para poder seguir ellos seguir disfrutando de las mieles del poder).

Así que hay que activarnos, amigos. Sin exigir perfección, mucho menos a los demás, en vez de hacer el esfuerzo propio, como granito de arena, en una obra en construcción. Arrear con los bueyes que tenemos en cada lugar, en cada comunidad. Hay una propuesta nuestra, del ML, de elecciones presidenciales tipo 16J. Y de que la gente decida a quiénes quieren de candidatos. Pero esa es solo una motivación. Lo importante es que las comunidades y los sectores se conviertan en entidades políticas efectivas. Que se conviertan en dueñas de la res pública local, comunitaria ("res" es "cosa", en latín, y de res pública viene la palabra república).

Y que ese adueñamiento tenga un impacto no solo local, sino nacional, como en el caso del voto individual, que empodera a la persona individual, e implica un cambio nacional de representantes. A nivel de liderazgo, es el PR el que debe asumir esta propuesta de elecciones presidenciales tipo 16J como plan, pues el ML solo, en este momento, no tiene fuerza para implementar esto. Y la coordinación de las acciones de calle de las comunidades y sectores, dando carácter político a las luchas reivindicativas, de aumento de sueldos, parar la inflación, por mejores servicios públicos, contra la represión, etc.

Por último, es bueno recordar que las asambleas ciudadanas, amén de ejercicio cívico, son expresión del ejercicio directo de la soberanía popular, a que se refieren los artículos 5, 62 y 70 de la Constitución Nacional.

Conclusión y exhortación final

Así que este es un llamado en el Movimiento Libertadores, y en la sociedad venezolana, para que estemos seguros de que lo que estamos haciendo es lo mejor que se puede hacer en este momento de desconcierto general, en que estamos bastante claros: actuar desde abajo, empoderando a la gente. Y actuando también por arriba, tratando de coordinar a los caciques, aunque tengan buenas ideas, tengan la misma estrategia del coraje, con demasiada frecuencia cada uno de ellos quiere ser el jefe, y actuar por separado, "en paralelo", en el mejor de los casos, lo cual es sup-óptimo, claramente, pues una coordinación en un juego como este que estamos jugando produce un equilibrio de Nash "Pareto superior", que no significa otra cosa que un resultado en que cada uno de los que se coordinan terminan mejor que sin coordinarse.

Así que es cierto lo que dice Churchill: Hay que organizarse para esta guerra en la que ya nos ha metido el gobierno inescapablemente. Y preparar la dirección (el PR), y la organización (el ML, los sectores, las comunidades, con el resto de los actores de base del PR).

Cordialmente agradecido, y pendientes, que lo bueno ya llegó,

Felipe

Caracas, 20 de Febrero de 2018



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Felipe Pérez Martí

Economista. Coordinador del Movimiento Libertadores. Ex-ministro de Planificación y Desarrollo.

 felipeperezmarti@gmail.com      @Sabiens

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