¿Podrá la comisión de la verdad, decir la verdad?

Cuantas pruebas ha tenido que pasar la revolución bolivariana, a lo largo de su propuesta pacifica de transformación, a través de la posibilidad real de instalar en la psiquis colectiva, una manera distinta de ver y hacer la política. Algunas veces ha caído en la trampa que le tendieran los sectores interesados en restaurar la vieja usanza, y ha probado el trago amargo de la derrota, ha vivido la revolución, entre conspiraciones permanentes, entre sabotajes y desconocimiento de sus postulados, por quienes se creen con derecho heredado de gobernar al país y administrar sus recursos, por quienes todavía creen en eso de la sangre azul, y piensan que es una afrenta el hecho de que los negros, los pobres, los indios, los descamisados, los obreros, las mujeres, o cualquiera de los excluidos de siempre; puedan dirigir, decidir el rumbo y tomar decisiones.

Ese complejo de superioridad social o racial, ha llevado a los sectores opositores a menospreciar la dimensión política real de la propuesta bolivariana, expresada en los postulados de la democracia participativa y protagónica contenida en nuestra constitución, expresada en el plan de la patria y leyes de diversa índole, aprobadas con la intención de echar bases de un modelo político económico: inclusivo, popular, venezolano, teniendo como eje principal nuestras propias capacidades y el rescate de nuestras prácticas ancestrales, así, la revolución bolivariana ha sobrevivido a paros, sabotajes, conspiraciones, golpes de estado, actos terroristas, asesinatos selectivos, injerencia extranjera, sanciones imperiales, y el descaro de quienes actúan impunemente desde instancias gubernamentales, convirtiéndose en verdaderos MATAVOTOS, al negar la responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, y convertir la gestión de gobierno en referente negativo del proceso en marcha, a esos, también hay que sacarles la cuenta.

Desde la perspectiva del reparto de culpas, a cada quien le toca lo suyo, pero la intención no es reproducir aquello de "mal de muchos..." con la actuación de todos los sectores que se atribuyen la voz del pueblo, a los que, desde una posición intransigente, impiden la transformación, niegan que la sociedad venezolana abra las alamedas de la transformación y entre de una vez por todas a ocupar el sitial que merece como pueblo libertario.

El pragmatismo político, reflejado en decisiones que niegan procesos, que desconocen al sujeto participante y menosprecia la realidad expresada por este, se ha convertido en práctica común de quienes aceptan como verdad, el aspecto superficial de todo hecho; y tratan de explicar cada fenómeno desde la óptica de la comodidad que brindan los asesores, que casi siempre funcionan como el espejito de Blanca Nieves. En esa lógica va transcurriendo un proceso que se devalúa en su esencia y equivoca la estrategia ante el ataque permanente desde distintos frentes, teniendo como última salida; convocar a un proceso constituyente, luego de ensayar Dialogo, ministros burgueses, participación de transnacionales capitalistas en zonas económicas especiales, entrega de 12 % del territorio nacional para la explotación minera (sabiendo lo que eso implica), apertura y acuerdos con lo más conspicuo del capitalismo mundial, importación de porciones de comida para paliar una situación desesperada, provocada por la escasez, la especulación , la guerra económica y como guinda, la inoperancia, la ineficacia, la corrupción y la burocracia.

Más de una vez hemos sido testigos, de la expresión angustiosa del presidente Nicolás Maduro al referirse a la corrupción como una maldición, también hemos tenido que tragar seco, cuando algún burócrata involucrado o bajo sospecha, es rotado de cargo en cargo, sin intenciones aparentes de que rinda cuentas ante el país, mucho menos, si es parte de algún componente militar, o familiar directo de algún cacique de las nuevas tribus.

La Asamblea Nacional Constituyente, tiene en sus manos, el reto de cambiar la sociedad de cómplices que actualmente existe, por la sociedad justa y amante de la paz que plantea el proyecto de país, contenido en la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la comisión por la verdad, propuesta por el camarada presidente, debe entrar de lleno, a descubrir las razones que nos llevaron a esta situacion, desde el punto de vista político, sí, pero también desde el punto de vista social y económico, porque es imposible dejar pasar el desfalco sufrido por la nación, ahora que tenemos una nueva oportunidad para un desencadenante histórico, seria propicio evaluar si la estructura del estado actual, sirve para emprender la tarea titánica de echar bases de un nuevo modelo económico, político, social y cultural, que garantice, lograr escenarios de no retorno, que impida a las fuerzas moderadas de la revolución, dar entrada a la restauración del régimen político de alternancia en el poder, del "quítate tú, pa ponerme yo", del "cuanto hay pa eso", que reconocemos como herencia nefasta del puntofijismo.

¿Cuantos estarán rogando y actuando para impedir que la ANC cumpla el papel histórico que tiene?

¿Qué factores podemos identificar como obstáculo al desempeño de la ANC, mas allá de la oposición declarada?

Dos interrogantes que buscan solamente establecer parámetros de una conversa fraterna y consciente, que nos libere de la oficialización del pensamiento.

"YO SIENTO EN MI ALMA EL SANTO RESPETO QUE INSPIRAN EL HONOR Y LAS LEYES, A LOS CIUDADANOS A QUIENES LA SUERTE HA PUESTO EN SUS MANOS LA ESPADA QUE DEFIENDE LA INOCENCIA Y LA PATRIA"

ANTONIO JOSE DE SUCRE 20 DE MARZO DE 1822

franco__rivas@hotmail.com

 

 

 



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Henry Franco

Comunicador popular. Miembro del Colectivo Radiofónico de Petare y de la emisora Al son del 23 en Caracas

 ccdresistencia9960@gmail.com

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