Maduro y cómo se perdieron las ilusiones

Balzac fue uno de los más grandes novelistas franceses del siglo XIX, decidió escribir un ambicioso proyecto, redactar una saga sobre la Francia que conoció, La Comedia Humana. Entre las novelas más extensas que redactó para cumplir su tarea destaca Las ilusiones perdidas, título que sintetiza magistralmente su trama: la insatisfacción de un campesino francés frente al mundo industrializado que se forjaba en ese momento. Dos términos conforman esta breve introducción: comedia y desilusión. Estas dos palabras me hacen pensar en lo que está sucediendo en mi país.

Maduro, sus ministros y el PSUV están enterrando las pocas ilusiones que sobreviven después de tres años de la muerte del Comandante Chávez, de una soñada transición hacia el socialismo del siglo XXI hemos devenido en el gobierno de una camarilla a espaldas de la inmensa mayoría del pueblo venezolano. De allí sus espantos a las consultas populares, de la democracia participativa y protagónica sólo quedan muecas propagandísticas que confirman que ya no existe.

Primero, toda la burocracia del PSUV y el gobierno nacional utilizaron todos los recursos a su alcance para torpedear la convocatoria del referendo revocatorio presidencial. Puedo entender que el chavismo oficialista no se mueva a recoger firmas y a convocar al pueblo, pero de ahí a sembrar de obstáculos infranqueables el derecho del pueblo venezolano a revocar a un Presidente que no los representa hay mucho trecho, por cierto, un año minado de triquiñuelas y leguleyismo de jueces robotizados por gobernadores de lapsos gubernamentales a vencer y que recibieron un regalito de seis meses más de gestión inconstitucional. No vamos a repetir aquí que Chávez no reaccionó de esta forma, no le regaló la democracia participativa a la oposición de entonces.

Desde hace rato el pueblo chavista viene enviando mensaje al madurismo instalado en Miraflores. Están cansados de la corrupción, la delincuencia, el desabastecimiento y la inflación. Hartos de servicios públicos colapsados, desesperanzados por un gobierno que fracasó y que no quiere rendir cuentas de acuerdo a la Constitución Bolivariana. Paradojas de la historia que ya conocemos, la democracia es un traje hecho a la conveniencia de los privilegiados en el poder.

Los más grave de esta comedia política es que el pueblo venezolano le pasará la factura al socialismo y a la posibilidad de cambios en el modelo productivo y político que nunca fue afectado, salvo que los boliburgueses desplazaron a la vieja oligarquía. Por ello el primer aprendizaje de este momento histórico: tiene razón el exministro Héctor Navarro: en Venezuela existen dos derechas, una en el poder y otra que asedia a la primera. En ese "juego de tronos" el pueblo se quedó afuera. Pagando los platos rotos de una sociedad en vías de su "africanización" porque un gobierno indolente e incapaz decidió mantenerse en el poder sacrificando a un país entero. Un gobierno que sólo genera ilusiones perdidas.

¿Qué nos depara el futuro? Coincido con quienes vaticinan tiempos riesgosos y tal vez teñidos de violencia política. Oí a un periodista mexicano expresar, con mucha sensatez, que cuando se cierran las puertas de la democracia se abren "las otras puertas" que no tienen nada de bueno. En su momento, Chávez proclamó que la Constitución Bolivariana era la "más democrática" del mundo porque evolucionó de una condición representativa a un estadio superior, en Venezuela la democracia es participativa y protagónica. Sabemos que para Maduro eso es letra muerta, un simple cliché publicitario para engañar a ingenuos.

Venezuela va a vivir momentos difíciles en los próximos días. Pienso que de verdad hay que reivindicar una frase de Chávez: "dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada". El periodista invitado tiene toda la razón: no hay que abrir las puertas diabólicas de la violencia y la ilegalidad constitucional. Rezo porque no pasemos de un tiempo de ilusiones perdidas a otro de ilusiones ensangrentadas. Como lo ha demostrado la historia, en su momento Chávez supo dar un golpe de timón: aceptó el reto de medirse frente al pueblo. Ya sabemos el resultado de este duelo, ese dato ya es historia.




 



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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