¿Cuáles cambios quiere el pueblo?

Es obvio que el país entero clama por un cambio, el ciudadano de a pie, como digo insistentemente, no puede seguir en esta incertidumbre de adquirir bienes básicos como una odisea y vivir enclaustrado porque las megabandas criminales (donde existen) son quienes controlan los espacios públicos, o --cuando éstas no existen— los que mandan son los "malandritos del barrio". En Valencia, por ejemplo, transitar lo que se llama la "avenida Bolívar Sur" es espeluznante: parece una película de terror, no hay nadie en las calles, de vez en cuando se observa a un retardado chofer en su transporte público. En nuestra ciudad la noche es vivir enclaustrado, condenados a una cárcel doméstica. La situación es insostenible, se respira una tensión política y social que nadie desea que estalle, se aspira a que se atienda y se le dé respuestas urgentes.

¿Ustedes creen, estimados lectores, que es una impresión subjetiva mía? No, ojalá fuese así, pero no, los estudios de opinión lo confirman con mucha precisión. Me refiero al último estudio de Hinterlaces (que nadie sospecha que sean "voceros del imperio") realizado en este feneciente mes de abril, el 16 exactamente. Al ver los gráficos me acordé de lo que escribí y publiqué el pasado 8 de marzo:

¿Qué nos espera en semejante condición? En primer lugar un incremento de la angustia personal en la mayoría de nuestra población: no se entiende por qué el país está así y crece una incertidumbre negativa frente al futuro compartido. Imagínense como se trastocan estas emociones negativas cuando "soportamos una cola interminable" y no se consiguen los productos básicos, al momento de cancelar cifras astronómicas por artículos "bachaqueados", crece la angustia cuando las medicinas (siempre urgentes y vitales) no las encontramos en los periplos frustrantes hacia las farmacias. En fin, como sabemos estas condiciones de vidas ya son permanentes y tienden a agudizarse, dentro de un mes los valores negativas seguirán creciendo.

Lamentablemente los resultados del estudio de Monitor país sobre el "Clima socio-emocional de Venezuela" confirmaron mi vaticinio, lo cual no es exactamente una proeza ante la carencia de soluciones que ha caracterizado a la burocracia chavista gobernante. Hinterlaces lo confirma:

  • Para el mes de abril, 65% de la población respondió estar molesta y solo 33% dijo sentirse contenta, 54% de los venezolanos indicaron estar tranquilos y 44% confundidos, 71% esperanzados y 28% frustrados, 47% felices y 51% tristes, 24% confiados y 75% preocupados.

  • La principal debilidad del Gobierno Bolivariano es la crisis económica, principalmente por los problemas de desabastecimiento e inflación.

  • La ausencia de un discurso esperanzador y de un horizonte económico más claro, acentúan los sentimientos de incertidumbre, desprotección y tristeza, todo lo cual está siendo aprovechado por una «Clínica de Masas» o «Laboratorio de Guerra Psico-Social» para avanzar en su estrategia de desestabilización emocional de la sociedad venezolana.

  • Esta Campaña de neurotización social se ejecuta mediante un «encadenamiento» de mensajes fatalistas, exacerbación del descontento, rumores alarmistas, crisis política y focos de violencia, con el objetivo de crear un clima de temor y angustia así como una percepción de caos y vulnerabilidad colectivas que finalmente ocasione un desbordamiento social.

Como leímos, dos meses después la situación socio-emocional se agravó, crecieron las emociones negativas y decrecieron las vinculadas a un porvenir tranquilizador. Ahora hay más venezolanos molestos, confundidos, frustrados, tristes y preocupados. En cambio hay menos tranquilos, esperanzados, felices y confiados. Entonces no es de extrañar el alto nivel de rechazo de la gestión del Presidente Maduro y la ineficiencia, hasta ahora, por cambiar este escenario. Diría alguno, "los motores no arrancan".

Pero ¿cuáles son los cambios que se esperan? El analista del estudio lo indica: "un horizonte económico más claro". El vicepresidente Istúriz igualmente lo dijo recientemente: "La preservación de la paz y la revolución depende de la economía". Están claros en el alto gobierno, entonces, ¿por qué no actúan en consecuencia?

Aquí es donde está el quid del asunto y entonces se me ocurren tres situaciones lógicas: i) se desconocen las soluciones por la impericia de los funcionarios de la "burocracia" chavista gobernante, los "altos cuadros de la revolución" no demuestran ser los más capaces y formados. ii) concepciones limitantes (al decir de Víctor Álvarez), a saber, paradigmas ideológicos y económicos que impiden soluciones salvadoras frente a la "gestión de retazos incoherentes" que se evidencia y iii) grupos de poder que se han arraigado en la burocracia chavista ("nido de alacranes", los llamó Muller Rojas) que manejan la política económica para beneficios de los "cazadores de renta", mejor perder el gobierno que prebendas y privilegios.

Amigo lector usted puede elegir aquella opción que le parezca más convincente, también las puede mezclar si es de su agrado. Pero, ¿hasta cuándo se podrá estirar la cuerdita que soporta a los burócratas equilibristas? Como en la vida, en política los enemigos no son mochos. Recordemos una frase famosa del entrenador brasilero (Zagallo):"los rusos también juegan". No esperemos que la "neurotización social" se imponga. Es hora de actuar, después puede ser tarde. Este esotro cambio que el venezolano aspira, dejar atrás la inacción y el retardo en las pocas acciones que emprenden.



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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