Sobre el "debate crítico, autocrítico y de acción", y los anuncios de la reunión con gobernadores y ministros del 7 de enero.

La alocución de nuestro presidente Nicolás Maduro desde su reunión con gobernadores y miembros del gabinete ministerial ayer, 7 de enero, en el Palacio de Miraflores, es sólo más de lo mismo.

Allí estaban sentados, con caras de yo no fui, los camaradas responsables directos e indirectos de las políticas y prácticas que llevaron a la derrota electoral del domingo 6 de enero. No obstante, de todo lo que escuchamos en la alocución, no hubo nada que demostrara que los responsables del desastre en que estamos piensen asumir el terrible daño que la política clientelar y la ineficiencia, unos más otros menos, le han hecho a la revolución heredada de nuestro Comandante. Ni hablar de eficiencia revolucionaria. Nada parece que aprendimos del 4F, cuando, como hecho inusual en nuestra historia, nuestro líder se hizo responsable ante el país, asumiendo las consecuencias del fracaso de los objetivos planteados.

Salvo los representantes constitucionales electos por votación, comenzando por el Presidente Maduro, Gobernadores y Alcaldes que allí estaban, todos los demás deberían haber hecho efectiva sus renuncias a los cargos que detentan en el gobierno, y, todos por igual, comenzando por nuestro presidente, deberían haber renunciado a los cargos que detentan en el PSUV si los tienen. (Sobre este particular ver: Quienes deben renunciar ya, es la dirigencia en pleno del PSUV ) Un día después nos enteramos de que el Presidente ha solicitado a todos sus ministros presentar su renuncia.

Hasta cuándo nuestra dirigencia seguirá tratando de vendernos la falsa idea de que en este país y en esta revolución, no hay nadie capacitado para relevar a los mismos de siempre, que se pagan y se dan el vuelto una y otra vez, que se cocinan constantemente en su propia salsa, que fracasan en un ministerio o al frente de una institución y se premian entre ellos mismos con un cargo mayor. Esta revolución tiene cuadros suficientes de relevo deseosos de que se les permita participar. Es el momento de que la generación que inició junto con el Comandante Chávez este proceso, deje espacio a las nuevas generaciones de revolucionarios y se retiren, con el agradecimiento de todos por su aporte, por las cosas buenas y las malas. Todos estamos sujetos a equivocarnos. El asunto es poder reconocerlo y saber cuándo retirase a tiempo. Ya han tenido bastantes oportunidades de rectificar y no lo han hecho. Todos recordamos las 3R.

Para referirme a uno de los temas tratados, que tiene relación con incluir al PSUV en el proceso de consultas que se plantea, habría que comenzar señalando que la estrategia política de las UBCH del 1x10 demostró ser una completa entelequia. Es más, cualquiera que conozca desde dentro cómo funcionan las UBCH sabe que su conformación ha derivado en absolutamente inorgánica desde el punto de la vida del partido, mecanismo que se activa y funciona exclusivamente para atender las tareas derivadas de las coyunturas electorales, conformadas las más de las veces a dedo por los grupos que detentan el control dentro de los circuitos electorales.

Es sobre ese mecanismo que estaba basada la estrategia "perfecta" para ganar esta pasada elección, al que se llegó a atribuir un total de más de 8 millones de votos controlados. El resultado, de alrededor de de 4,5 millones de votos obtenidos –no todos evidentemente incluidos en los registros del 1x10– muestran hasta dónde esta práctica es un autoengaño y las UBCH un completo fracaso que lo único que garantiza aceptablemente es la vigilancia del voto bolivariano en las mesas de votación. No más que eso.

Otro tanto podemos decir del congreso de delegados extraordinarios del PSUV, su conformación no es más que la expresión de las corrientes y cuotas de poder que existen actualmente dentro del partido, y no de un proceso genuino de discusión de las bases en su conjunto, de allí, en gran parte, surgió la conformación del cuadro de las candidaturas a cargos de diputados cuyo completo fracaso acaba de quedar en evidencia, cuadro que no responde sino a los intereses y cuotas de poder de los mismos que estaban ayer sentados en la mesa junto a nuestro presidente y los gobernadores.

Plantear ahora, como una de las propuestas de la reunión de ayer, que se haga una consulta con miras a propiciar un "debate crítico, autocrítico y de acción" a partir de esa estructura partidista del congreso de delegados extraordinarios del PSUV, plagada de los mismos vicios que han llevado a la situación presente, es sólo más de lo mismo. Es la confirmación de que, frente a lo que se avecina a partir del 5 de enero próximo, no se desea una verdadera y radical revisión de nuestra política que parta de un proceso de reflexión profunda desde la base mismas de nuestro partido. Es seguir jugando al inmediatismo que ha caracterizado y parece que quiere seguir caracterizando la gestión del gobierno. Es, sencillamente seguir jugando a la perfecta y definitiva derrota.

Finalmente, habría que hacer referencia al tema de la guerra económica, tema igualmente tratado en la reunión de análisis que comentamos.

Vimos en horas de la tarde del lunes 7, a nuestro jefe de Campaña dando una conferencia de prensa para fijar posición frente a la derrota del domingo 6, y su discurso era francamente lamentable. Declarar que "no nos ganó la oposición, nos ganó la guerra económica", es sólo incoherencia inaceptable.

El hecho que un dirigente revolucionario nuestro reconozca, directa o indirectamente, que estamos siendo objeto de una guerra declarada del imperialismo y de los sectores que dentro de nuestro país representan y defienden sus intereses, guerra que tiene en la ofensiva económica una de sus armas más devastadoras, como lo atestigua el caso del Golpe de Estado en Chile de 1973, debería implicar, necesariamente, que debemos esperar que ese enemigo haga todo lo que esté a su alcance para derrocar al gobierno bolivariano, esa es la tarea de ese enemigo, tanto como que la tarea nuestra es hacer todo lo que esté a nuestro alcance para derrotar la estrategia del imperialismo y la oligarquía nacional. El problema está cuando, de nuestra parte no hacemos todo lo que tenemos que hacer para combatir este ataque, lo cual, evidentemente, no sólo incluye la denuncia de esta agresión. El problema está cuando nos quejamos de que nos agreden y agreden al pueblo con esta guerra económica declarada, pero no hacemos bien lo que a nosotros nos corresponde hacer para defender a la revolución y al pueblo, cuando no hacemos todo para combatir y derrotar este ataque de manera eficiente, eficiente en términos revolucionarios, como tantas veces nos lo recordó nuestro Comandante. Es patético ver cómo, tanto nuestro el jefe de la campaña y hasta nuestro Presidente, se quejan, un poco plañideramente, y justifican la derrota, echándole la culpa a la guerra económica, y no reconocen, ni por asomo, que parte importante del éxito que ha tenido para la oposición esta guerra económica, se debe a que nosotros fracasamos completamente en combatir el ataque económico del imperialismo y de nuestra oligarquía nacional.

No es aceptable que no se tenga la entereza y la coherencia revolucionaria –que si tenemos por otra parte cuando se reconoce con hidalguía la derrota electoral– para reconocer ante el país y, sobre todo, ante la población que nos apoya, que fracasamos estrepitosamente en toda nuestra política económica, y que la producción agrícola está en el suelo, que las vacas lecheras que con tanto esfuerzo importaba nuestro comandante desde Argentina y Uruguay para levantar la producción, hace rato que se las comieron todas; que los tractores que se entregaron a los campesinos, los usaban no para producir sino para alquilarlos y ya la mayoría están inservibles; que no se sabe qué paso con todas las torrefactoras que el gobierno promovió, que las fincas que producían en manos de opositores las expropiamos y ahora están arruinadas, que lo mismo sucede con la producción de la pequeña y mediana industria, que aquí, luego de 15 años de revolución, el modelo petrolero dependiente sigue gozando de perfecta salud y que muchos "revolucionarios" no piensan sino en que les den dólares para meterse en el negocio de la importación porque producir da mucho trabajo, etc., etc.

Mínimo, todos los responsables de la desastrosa política económica de nuestro gobierno deberían no sólo haber renunciado el mismo domingo, sino estar respondiendo por negligencia e incapacidad ante el país y el bolivarianismo, entre muchas otras cosas, por el completo desastre de la política de soberanía alimentaria de nuestro gobierno.

Por el contrario, allí están todos sentados, con sus caras lavadas, pretendiendo ser ellos mismos los que ahora van a opinar sobre lo que tenemos que hacer en materia económica y política. ¡Ellos!, los co-responsables de este desastre de política económica, que abarca desde la política monetaria, hasta la distribución y la producción en su conjunto. Los que cuando nuestro Comandante, hace ya tiempo, luego de la derrota electoral para la reforma constitucional, se dio perfecta cuenta de que la oposición y el imperialismo iban a tratar de derrotarnos mediante el sabotaje al abastecimientos de producto alimentarios, y creó la infraestructura preventiva para combatir el desabastecimiento y garantizar la soberanía alimentaria, no fueron capaces de hacer funcionar adecuadamente un sistema de abastecimientos en el que se han invertido millones de dólares, no fueron capaces de ver la importancia de contar con un sistema que, a la vez que nos defendiera de la especulación de precios y le quebrara el lomo a las monopolios de la oligarquía y las roscas especulativas asociadas, contribuyera a contraatacar la estrategia desestabilizadoras de la oposición.

Lejos de eso, quienes están y estuvieron al frente de esas responsabilidades, no sólo no nos defendieron de este ataque, que tantos frutos les acaba de dar a la oposición el domingo pasado, sino que, durante mucho tiempo, convirtieron el sistema de abastecimientos de la revolución en un lucrativo antro de negociados y corrupción, que tenía en las mafias de importación y tráfico de dólares preferenciales su mayor expresión en términos de corrupción y escándalo, del que nadie ha resultado inculpado hasta ahora. En ello hasta hemos superado el ejemplo del "Chino de RECADI", de aciaga recordación.

Insisto en que nuestra salida pasa por un replanteamiento radical de nuestra política, a partir de un proceso interno de revisión autocritica, organizativa y doctrinaria de PSUV, y el Polo Patriótico, en el sentido planteado en mi artículo de ayer antes citado. Insisto en que nuestra salida pasa por la necesidad de una profunda reflexión centrada, en primera instancia en nosotros mismos. Hay que comenzar por poner orden en nuestra propia casa.



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Alfredo Mariño Elizondo

Miembro del PSUV.

 marinoa@cantv.net

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