¿Por qué la OPSU (el Gobierno Nacional) estafa con Petrorinoco a profesores y empleados universitarios jubilados?

No haré uso del marco legal que rige la relación laboral entre la universidad y sus empleados (personal docente y administrativo) para sustentar los argumentos que pudiera esgrimir en aras de encontrar una respuesta cónsona con la racionalidad y los derechos humanos, a la pregunta del encabezado del presente escrito, pues es de esperar que algo tan elemental como la reciprocidad tenga lugar como gesto que ansía cualquier Ciudadano a que la Ley lo respete y dignifique (¿Poder Ciudadano/Poder Moral?¿Estafa moral?), después de haber pasado más de la mitad de su vida útil al servicio ininterrumpido de la institución donde laboraba, en este caso, la universitaria. Ni tampoco será necesario apelar a los «sagrados e inviolables» convenios colectivos, puesto que ya son letra muerta antes de ser firmados.

El gobierno socialista-bolivariano del extinto Presidente Chávez rescata del «olvido democrático» la justicia social al reconocer «la deuda heredada de la cuarta República con los trabajadores universitarios», que, desde agosto de 2012, se ha estado solventando con sus respectivos intereses acumulados. Sin embargo, en el curso de este proceso se ha ignorado la jurisprudencia asentada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en relación a la cancelación de las prestaciones sociales y sus intereses a la que no se le aplica la debida «indexación o corrección monetaria que se hará efectiva de acuerdo a los índices inflacionarios determinados por el Banco Central de Venezuela». Sentencia vigentes desde 1993 (Sentencia de la Sala de Casación Civil, de fecha 17 de marzo de 1993, Sentencia # 67; Sentencia de la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, de fecha 28 de noviembre de 1996, Expediente # 95-079. Reiterada en la Sentencia # 18 de la misma Sala del TSJ; Expediente # 99-348, de fecha 18 de febrero de 2000).

Es poco comprensible y aún menos explicable el hecho según el cual la OPSU (Oficina de Planificación del Sector Universitario, dependiente directamente del Ministro del PP para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología) de forma tajante desconoce sin ambages el respeto que la Ley le debe al Ciudadano (jurisprudencia del TSJ, Poder Ciudadano/Poder Moral), máxime cuando éste es de la tercera edad, cuyos fueros constitucionales le establecen consideraciones especiales. La OPSU en sí misma se convierte en una rapaz depredadora del estado de bienestar del trabajador universitario jubilado que hoy en día no le alcanza su pensión para sobrevivir y se encuentran en un estado casi absoluto de indefensión. Basta un ejemplo para demostrar la magnitud del daño ocasionado: Un trabajador universitario que se jubiló hace cinco (5) años recibe al término del año 2016 el monto de su liquidación con valores monetarios del año 2011 (Valor nominal). ¿A cuánto asciende la estafa? El método para su cálculo es muy sencillo: suponga que el monto de la liquidación del trabajador (MLT) para la fecha de su jubilación fue de BsF. 100.000,oo (1) y la tasa de inflación (Inicial) para ese año la estableció el BCV en 27,6% (2). Tomaremos la tasa de inflación (Final) del año 2015, reportada en 180,9% (3), porque el BCV para el 2016 no ha establecido la tasa inflacionaria respectiva. Por tanto, el Valor Indexado de la Liquidación = MLT x (3/2) = 100.000,oo x (180,9/27,6) = 100.000,oo x 6,5543478 = 655.434,78.Esta es la cantidad (Valor real) que en justicia debería cobrar el trabajador. La diferencia, 555.434,78 bs, es decir, el 85% del capital no se lo pagan y pasa a un destino incierto en el erario público para engordar a la corrupta e insaciable burocracia gubernamental. ¿Es esto o no una gran estafa? ¿Ignora el Gobierno Nacional la jurisprudencia en materia laboral asentada por el TSJ? Por ahora, ¡sí! Aunque el sueño súbitamente se transformó en pesadilla (injusticia, discriminación, estafa moral), todavía en nuestros corazones oprimidos, depauperados y desesperanzados, sigue vivo el destello de la revolución socialista-bolivariana. O mejor a la manera de J. Cortázar, «aprender a dormirse en el corazón del primer sueño para llegar a entrar en un segundo, y no sólo eso: llegar a despertar dentro del segundo sueño y abrir así otra puerta y volver a soñar y despertarse dentro del tercer sueño, y volver a soñar y a despertar, como hacen las muñecas rusas». Consérvense sanos, como lo aconsejaba Séneca.

 



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Adolfo Moreno

Profesor Emeritus de la ULA

 adolfomore@gmail.com

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