Vacio político de los partidos oficialistas

Poco o nada ayudan los partidos políticos ligados a la causa revolucionaria en pro de la unidad nacional, ni siquiera para enfrentar la ofensiva capitalista que viene de Colombia. Esta ofensiva plantea la necesidad de una unidad de acción y la unificación de quienes apoyamos el proceso, para superar la precariedad ideológica y de conocimiento que han limitado nuestro horizonte a las reivindicaciones inmediatas.

No ayudan ha aprovechar de mejor manera la crisis generalizada de las relaciones sociales burguesas y las movilizaciones de la oposición, que son índices de la madurez de las condiciones objetivas para reconstruir la sociedad según pautas socialistas. Uno de los hechos distintivos de que la primera parte del proceso ya cumplió su papel histórico, es el estancamiento en el que ha caído la revolución. Histórico papel, listo para ser reemplazada por una nueva fase superior con la clase revolucionaria.

Y, es que la clase revolucionaria debe cumplir un papel decisivo para suplir la de los partidos en la transición de un nuevo orden social, vale decir, el proletariado no es el único sector social que pueda seguir aportando y esperando progreso para una sociedad única, aun cuando en apariencia aglutine a toda la masa. Corresponde a los obreros, campesinos, indígenas, negros y a las mujeres, ofrecer respuestas a las necesidades de esos estratos, es el potencial revolucionario que hay que unir como sector oprimido en lucha conjunta con el resto de la masa por el socialismo.

Esto es contrario a una política reformista con sus alianzas en la clase media y alta que practican algunos partidos y pregonan los funcionarios para sostener el proceso social, contraproducente a todas luces mientras no se enrumbe la revolución, después ya se vera. Sera una prueba de fuerza a punta de forjar una dirección y preparar un amplio sector de las bases para asumir tareas administrativas-políticas por la necesidad de mejorar el proceso y reemplazar la elite burguesa por una jerarquía democráticamente electa en todos los poderes que acompañan al presidente.

En un contexto de crisis económica y de imposición de políticas de austeridad, entre otras para combatir el consumismo y crear conciencia, también es necesario, no solo combinar las consignas, sino comprender cuando una consigna pierde fuerza para acentuar otras. El propio carácter del proceso, con su carácter repentino y abrupto a nivel político y social, impone la necesidad de evitar la rutina en determinar formas de organización para el programa de transición revolucionaria, de lo contrario estaríamos llenos de reformismo. Hay que definir esta situación, es uno de los vacios políticos propuestos desde los partidos.

Esta disyuntiva requiere como factor indispensable que el PSUV sea un partido revolucionario y que amplié esa influencia, no en la cantidad de ciudadanos registrados en el partido, bulto inoficioso, sino en un partido que no se subordine solo a las elecciones o alianzas parlamentarias para sostener la estructura burocratizada, este otro vacio revolucionario por cuotas de poder. Se requiere la movilización directa para crear una maza favorable a la revolución que hable con más hechos en el proceso, levantando la confianza en su capacidad de lucha por el poder y ganar por la causa socialista con los sectores vacilantes de la sociedad y, por ultimo, neutralizar a los revolucionarios burgueses enquistados en la administración publica que afectan el proceso.

rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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