Venezuela, Bolivia y Ecuador no son un riesgo para los inversionistas. Estos (el capital golondrina) son un peligro militar para ellos

He comentado antes la invalidez para los “inversionistas” de los indicadores sobre riesgo país. Ellos sólo han sido instrumentos de propaganda política cuyo contenido forma parte de las operaciones de influencia ideadas y aplicadas por la CIA dentro del terrorismo bélico usado desde 1948. Pero creo hoy que es pertinente glosar un nuevo caso de esa estrategia totalmente eficaz solo para incautos fanatizados. Me refiero al “estudio” publicado la semana pasada por la consultora especializada en seguros AON que coloca a Venezuela, Ecuador y Bolivia como países de alto riesgo, cuando las tendencias indican claramente su propensión hacia un crecimiento sostenido de sus economías. Una progresión casi indetenible por un lapso dilatado, dado que basan su modo de producción de excedentes en la exportación de hidrocarburos y sus derivados, dentro de un marco que optimiza los beneficios económicos para estos estados. Desde luego, una situación que favorece las inversiones en otros sectores productivos que crecen en la misma proporción con la cual se incrementa la plusvalía del modo de producción principal. Así lo han entendido, al menos en el caso venezolano, los empresarios chinos, rusos, iraníes, bielorrusos, hindúes, canadienses, etc., que están realizando cuantiosas inversiones en el país. Lógicamente en esas circunstancias las aventuras financieras representadas por el “capital golondrina” si son de alto riesgo. Y lo seguirán siendo en un cuadro internacional donde el mercado globalizado se resquebraja por la conducta del FMI y la del BM.

Lo extraño de esta nueva “tesis” es la omisión en la lista de los EEUU y de aquellos países europeos e indoamericanos que no han tomado medidas para proteger sus mercados internos, ligados estrechamente a la economía usamericana. Un ámbito de acción, que como lo advirtiese hace 5 meses David Walters, Jefe de la Oficina de Control Administrativo del Congreso de los EEUU, experimenta una crisis que lo puede asfixiar, arrastrando a sus principales socios comerciales. Un pronostico confirmado en la reciente reunión del Foro Económico Mundial celebrada en Davos, la cual concluyó de manera pesimista, previendo, al menos para el futuro inmediato, problemas graves para la economía usamericana y global.

En ese contexto las simples políticas económicas no son suficientes para revertir una tendencia hacia la decadencia del imperio usamericano, ya anunciada desde la década de los 90 por el historiador británico Paúl Kennedy. Sólo la “diplomacia de las cañoneras” –el uso del poder puro- es una alternativa de Washington para superar este cuadro. Y sus resultados, como es común con el empleo de la fuerza, son absolutamente inciertos, aunque ello sea un riesgo militar para todos los países del orbe, en especial para los asociados en el ALBA.

escruz@movistar.net.ve


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Alberto Müller Rojas


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