Un perro simpático

De mi estancia en los pupitres de la Escuela Alejandro Ibarra de Caja de Agua, de las lecciones de historia, me quedó la certeza de que la liberación de los pueblos se hace difícil mientras exista una clase privilegiada que defienda a los imperios. Me lo explicaba bien mi maestro de quinto grado asegurando que Miranda y Bolívar tuvieron sus principales enemigos en las familias pudientes que defendían a la Corona Española ante los vientos de libertad que se percibían en la época. Años después, supe que el maestro había sido adeco anti-imperialista, por lo que apenas el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa se fue de AD, también lo hizo él.

Más tarde en mis estudios y lecturas entendí cuán nefastos para nuestros pueblos son personajes como Rómulo Betancourt y el peruano Haya de la Torre, ambos anti-imperialistas en sus inicios, pero luego convertidos en servidores de los gringos. Ambos seducidos por las familias adineradas para ser fieles a los mandatos de los Estados Unidos.

Aprendí que estas familias adineradas, pro imperialistas, usan a gente del común, pobres, que a la final ponen el pecho ante las balas de los libertadores. Son los pendejos de la vaina.

También he aprendido que en Venezuela siempre ha existido un espíritu anti-imperialista en los partidos políticos fundados el siglo pasado, aunque sea un anti-imperialismo débil. Lo de entregarse piernas abiertas a los gringos, desde que empiezan a gatear en el mundo de la política, es de unos 20 años para acá; en especial, a partir de que hijos de la burguesía decidieron ejercer la política de manera directa, sin intermediarios. Otros países hermanos no han contado con la misma suerte, por ejemplo, en nuestro vecino, Colombia, los gringos elaboran y encabezan los planes de seguridad, diseñan los programas económicos e instalan bases militares, mientras los gobernantes bajan la cabeza. Apenas un Jorge Gaitán, venido del liberalismo, mostró su desacuerdo con tanto perritos simpáticos le dieron matarile.

El colmo ha sido el Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien es empresario, al afirmar sin el menor atisbo de vergüenza que el Presidente Trump no se preocupa mucho por América Latina porque ésta “es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”. Ante semejante muestra de sumisión el Presidente Nicolás Maduro, con su postura antimperialista, hizo unas críticas al mandatario peruano.

En lo personal me enteré del asunto a través de un programa que conduce un escritor y periodista peruano en Miami, quien atacó duramente al Presidente Maduro por su posición, y aclaró que el Presidente Kuczynski sólo resaltó que los perros eran leales, amables, nobles con sus amos. Precisamente, esa lealtad al imperio es lo que nos jode. En este caso el periodista hizo el papel de embaucador de pendejos. En el programa en referencia entrevistaba a una hermosa periodista colombiana, entusiasta uribista, y a la que, por supuesto, le pareció horrorosa la posición patriótica de Maduro, pues deberíamos ser unos perros nobles y leales, además de simpáticos, ante el imperio.

Ambas opiniones y las palabras de Pedro Pablo Kuczynski, nos hacen recordar aquellas clases de historia para saber dónde ubicarnos en la Venezuela de hoy. Hemos escrito críticas muy fuertes al gobierno, pero es innegable que Nicolás Maduro es expresión de ese anti-imperialismo asumido hace tantos años.

Vemos hacia el otro lado. Allí están todos los que desean salir de Maduro, peleando por ser el próximo en retratarse con Trump, en el papelito de “perro simpático que está durmiendo en la alfombrita”.


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Pedro Salima


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