Frente a frente

Obama, encurtido en su vieja prehistoria privada capitalista; con la fe ciega en variopintos empaques del idealismo dogmático y anticientífico que aún mantiene a la humanidad sumergida en el viejo oscurantismo medieval, llega en una visita oficial a Cuba, para exhibir, aunque tímidamente, las supuestas bondades de su capitalismo depredador, genocida, y violador de los más elementales principios de los derechos humanos, en gran parte del Planeta.

El presidente de la otrora potencia más poderosa del Orbe, esperaba encontrar una multitud entregada incondicionalmente a la magia de su American way of life; esperaba ser aclamado como el rey del mundo, y de la orgullosa, democrática y libre prehistoria privada capitalista, según su poderosa maquinaria comunicacional;  pero se encontró con el mismo Pueblo heroico que fue capaz de enfrentar y  derrotar a su prepotencia imperialista en la Sierra Maestra, en Santa Clara, en playa Girón, en Angola y otras regiones de África.

Ese heroico Pueblo ---que lo recibió con respeto a su investidura, y muy  especialmente a su condición de ser humano, además acompañado de su familia, que aunque perteneciente a la capa media, es un trabajador desclasado que labora en el oficio temporal de presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, defiende los intereses de la burguesía trasnacional---, no es un Pueblo desprevenido e inexperto, ni con debilidades en la aplicación de la teoría, praxis y ejecución de la historia socialista en plena etapa de construcción en la Cuba de Céspedes, Martí, Maceo, Máximo Gómez, Mella, Guiteras, Abel Santamaría, Celia, el Che, Camilo, Angelito Verdecia, Ramón Paz, Cuevas, Vilma Espín, los mártires de Angola y de África, y de los dirigentes que junto a la clase obrera están al frente de la invicta Revolución cubana, encabezados por Raúl,  general de ejércitos, y Fidel.

En el teatro Alicia Alonso,  Obama se vio obligado a reconocer algunos de los logros de la Cuba revolucionaria en el desarrollo de su historia socialista hacia la sociedad comunista; se le enredaron en su cerebro, y en su boca las argumentaciones del discurso preparado para promocionar y defender las supuestas bondades de la prehistoria privada capitalista. En sus apuros discursivos se vio obligado a mencionar algunos de los muchísimos problemas que el capitalismo causa en la población del propio Estados Unidos. Obama no pudo banderear su prepotencia imperialista; la estatura moral del heroico Pueblo cubano le confundía el entendimiento, y le resecaba los labios. Fue un discurso para la ocasión; bien hilvanado, pero sin posibilidades de convencer a los cubanos, de que el capitalismo sea mejor que el socialismo, y que por tanto, en los EEUU pudiese vivirse  mejor que en Cuba; lo que pudo apreciarse fue lo contrario.

La prehistoria privada capitalista tiene casi 400 años de plena vigencia y ejecución; su condición privada de la producción que realiza el trabajo de la clase obrera asalariada, se convierte en capital industrial  y después en capital financiero especulativo, que luego es utilizado para oprimir, vejar, empobrecer hasta la miseria a casi toda la humanidad;  esa formación económico-social configurada como prehistoria perteneciente a un pequeño grupo de explotadores globales, bajo el empaque paradigmático y miserable del rico Mac Pato, está acabando con la vida en el Planeta; sin embargo Obama fue a Cuba creyendo que podría seguir mintiendo con éxito a acerca de las supuestas bondades de, capitalismo genocida, cuyos intereses él representa y defiende.

Pero Obama se encontró con una realidad distinta en Cuba; las grandes mayorías del heroico Pueblo cubano, con identidad y conciencia de clase obrera, tienen muy claro que el capitalismo no les pertenece; que si ese repugnante modo de producción regresara a la Isla de Martí, serían otra vez esclavos en su propia tierra; saben muy bien los cubanos que el socialismo si le pertenece a toda la sociedad cubana; con sus dificultades, con algunos errores, pero con un cúmulo de aciertos  y de hazañas en el campo de las luchas por la liberación nacional, y el socialismo, de pueblos hermanos de la África madre y de otras regiones del mundo, en el campo de la política, la ciencia y la cultura, que asombran y admiran  al mundo entero.

Tan formidable y extraordinaria Historia social de transición, forjada por los cubanos, como lo expresara Fidel en “titánica y heroica lucha”,  no puede claudicar ante una prehistoria privada, lastimosamente injusta y desigual; única responsable de la pobreza y de la miseria en cualquier espacio donde dirija y gobierne con su lógica genocida.

Obama guardó un silencio mojado ante las grandes aspiraciones de Cuba frente al Imperialismo: el levantamiento del criminal bloqueo a la Isla, la devolución de la Base de Guantánamo, la repugnante injerencia mediática de Radio Martí, para lo cual han utilizado indignamente el nombre del Apóstol cubano, la grosera legislación que condicional y estimula los irracionales movimientos migratorios desde el territorio cubano hacia los EEUU, etcétera. Obama  solo hablo de posibilidades de apoyo a los emprendedores  con los cuales quiere organizar una contra para tumbar a la Revolución cubana

Señor Obama, en Cuba lo trataron con respeto, aun sabiéndolo desclasado y fiel representante de los genocidas intereses del capital financiero internacional, pero no espere que el heroico Pueblo cubano retroceda un milímetro hacia la prehistoria privada capitalista que usted tan tímidamente ha osado promocionar ante un grupo de emprendedores que pretende utilizar para conspirar en contra de la revolución, y luego,  ante una representación de la sociedad proletaria cubana, que a usted le encanta llamar “civil”, reunida en el teatro Alicia Alonso.

No se vista, que no va… 

roblerojoiau@gmail.com


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Eduardo Mármol


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