Y dale con las reservas y las milicias

Como aún queda un pequeño reducto que sigue sin desperdiciar oportunidad para atacar cualquier acción del Gobierno Nacional sin detenerse a escatimar en el beneficio que esta pueda tener para la población, se hace de imperiosa necesidad - aunque no seamos especialistas en la materia- fijar posición sobre alguna de esas medidas que de inmediato andan en boca de gente inescrupulosa, que sólo se mueve motivada por la mentira, la envidia y el odio exacerbado al presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Y es que vale la observación, antes de entrar en materia, para reiterar que precisamente es por eso que han perdido toda credibilidad ante la población. Cegados por el rencor al Presidente, mienten descaradamente y nunca se han dado cuenta que esas pretensiones de engaño sólo los han convertido en el hazme reír del pueblo venezolano, sencillamente, porque ya nadie les cree.

Realmente es una minoría que se resiste a morir y piensa que todavía tienen vida en este país donde la Revolución Bolivariana ya no sólo en Venezuela, sino en Latinoamérica, se desplaza a velocidades supersónicas.

Si lo dudan, observen el “llantén” que mantienen los Estados Unidos en el mundo. Disfrazado de ovejita quiere meter el cuento de que Chávez les causa preocupación por su actitud antidemocrática, cuando realmente a lo que le temen es a la integración de América Latina y a los nuevos nexos y alianzas estratégica que el presidente Chávez ha establecido en el mundo.

Pero vamos al grano, me permití hacer este breve planteamiento, para llegar al tema de las reservas, que es un vivo ejemplo de lo antes expuesto. Bastó con que el Presidente dijera que iba a organizar las reservas, para que salieran a relucir toda clase de opiniones, por supuesto, la mayoría cargada de un alto contenido de arsénico.

Pregonan que Chávez está creando una milicia, incluso superior a la FAN, para ponerlas al servicio de su régimen socialista; que está armando gente para enfrentar a los Estados Unidos, que está creando un ejército paralelo, en fin..., pero no a analizan el beneficio, por un lado de la reserva y por otro, la del reservista, con esta medida gubernamental.
No se preguntan en qué se convertía un soldado después que prestaba el servicio militar obligatorio en la “democracia” que ellos defienden. Claro está, se sabe que algunos optaban por continuar en la Fuerza Armada y otros se capacitaban y seguramente ahora son hombres exitosos, orgullo de nuestra patria.

Pero hay un grupo, que estoy casi seguro se trata de la gran mayoría, que van a formar parte de la enorme lista de subempleados y desempleados del país, mientras que otros caen más abajo, entrenados en el manejo de las armas y agobiados por la terrible situación económica y social, apenas regresan a la vida civil son absorbidos por el hampa. Y no es que justifique la delincuencia, pero está más que demostrado que el hambre y la miseria son elementos fundamentales para la estimulación de la delincuencia en cualquier sociedad del mundo.

Y entonces ante esta situación, ampliamente conocida por todos, por qué no se detienen a pensar que el Gobierno Nacional se ha dedicado a organizar, captar, registrar y controlar la reserva, con la finalidad de contribuir con la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el orden nacional.

Por qué no dicen que el Gobierno Nacional garantizará el empleo del personal que conforme la reserva en los diferentes escenarios de actuación que prevé la Constitución.
Por qué no declaran que este proceso tiene como finalidad cumplir las actividades de formación educativa y económica, para la creación de microempresas a través de las cooperativas, con el objeto de promover las mejores condiciones de bienestar individual para el reservista, tal como lo plantea el Ministerio de Comunicación e Información y está cansado de decirlo el propio Chávez.

Por qué esas lenguas viperinas no señalan que en el Gobierno de Hugo Chávez se está tomando en cuenta, por primera vez, al reservista que en la IV República, después que cumplían el período militar, sino continuaban en la FAN, eran lanzados como despojos a la calle y creo que más nunca volvían a saber de ellos.

Pero no, insisten en continuar con la mentira, con el tema de las reservas y las milicias, buscando como siempre, el lado negativo de la situación, pero para infortuna de ellos, ya nadie les cree... y es que, verdaderamente, dan pena ajena.


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Alberto Morán


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