¡Levántate Europa!

Crear uno, dos, tres Caracazos

En la mayoría de las veintisiete naciones europeas, la clase trabajadora ha tomado la calle para revelarse contra el paquetazo neo-liberal. Imágenes que pude ver a través del programa Dossier, y que me llenó de esperanzas en tiempos de profundas cavilaciones, dados los resultados electorales del 26 de septiembre, donde la votación encendió alarmas que no pueden pasar desapercibidas para ningún revolucionario. Me veo tentado a desarrollar el tema interno, pero me conformaré con decir: la Revolución Bolivariana adolece de gangrenas, que de no ser detenidas a tiempo, bien pueden llegar a su corazón. Es tiempo de rectificar, avanzar y profundizar; y de entender que la capacidad de avanzar en el marco de las reglas burguesas, es limitado y supone peligros enormes.

Alguien podrá pensar que uno desvaría, al hablar de la Revolución Bolivariana en un artículo que lleva por título el que este ostenta, pero lo cierto es que lo que está pasando en Europa en estos momentos, guarda infinita relación con nuestro proceso político, y ambos fenómenos se inscriben dentro de las luchas por la superación del Capitalismo, ya no sólo como necesidad para resolver la injusticia o las calamidades sociales, sino como condición irreductible para la supervivencia de la especie.

Al ver las imágenes de los obreros luchando, incluso físicamente, contra la violencia organizada burguesa, en aquella triste y paradójica imagen en la que un esclavo le pega a otro para defender a su esclavizador, no pude evitar recordar el 27 de febrero de 1989. Recordé a un pueblo heroico, levantándose contra el paquetazo neo-liberal, que fue en Latinoamérica, y es ahora en Europa, la política del Capital Imperialista para elevar la tasa de ganancia, y “detener” o retardar una inevitable crisis estructural del sistema, que ya empieza a evidenciarse, sin que esto signifique que el sistema esté herido de muerte. Claro que las distancias están ahí, pero no pude evitar hacerme la pregunta: A fin de cuentas, ¿de dónde venimos nosotros? Del Caracazo.

El imperialismo avanza en Europa, pariendo luchas y esperanza.

¿Esperanza? ¿Que el Capital avance contra los trabajadores, produce esperanzas? Sí, lo hace. El Imperialismo se plantea la eliminación del Estado de Bienestar europeo, ese Estado sustentado en la concepción keynesiana que ha generado, a través de la apropiación internacional de la plusvalía, un modo de vida comparativamente elevado para los trabajadores de los centros del poder explotador, en detrimento de los trabajadores de la periferia saqueada. Claro que esa plusvalía apropiada a la periferia, va primero al bolsillo del capitalista imperialista, quien deje caer, a través de un hueco pequeñito que tiene en dicho bolsillo, un poco a la clase trabajadora europea. Pues bien, ahora se plantean cerrar ese huequito, y no sólo eso, sino elevar los niveles de explotación puertas adentro, precarizar el trabajo, etc. No sólo por avaricia, sino por NECESIDAD ESTRUCTURAL.

¿Qué pasará entonces si los trabajadores europeos logran resistir? He aquí donde comienza el camino de la esperanza. En primer lugar, si los trabajadores europeos impiden la agresión imperialista, impiden al menos parcialmente que se profundicen sus condiciones de explotación y se les arrebaten beneficios, aunque esto se haga sin una conciencia decididamente revolucionaria, esto aceleraría las contradicciones del capitalismo en su fase actual, cuya capacidad de acumular de forma ampliada los capitales se vería entorpecida, o mejor dicho, mucho más entorpecida, por cuanto ya hoy en día, por la propia lógica del sistema, esta capacidad, ley fundamental del sistema, se ve sumamente mermada, entre otras cosas, por la “incapacidad”, o mejor dicho desinterés de generar plusvalía, en función de parasitar la riqueza ya generada a través de la actividad especulativa.

En Latinoamérica avanzaron ferozmente, y esto tuvo un costo humano terrible. En nuestra patria no hace falta sino recordar los nefastos 40 años de “democracia”. Pero esto tuvo un límite, el pueblo se levantó contra el paquetazo neo-liberal, y fue salvajemente masacrado, además no hubo estructura política alguna que encausara revolucionariamente la cólera popular, pero hubo un cambio radical de CONCIENCIA. El capital no tiene otra opción más que profundizar la explotación y el saqueo, y la clase trabajadora, las grandes mayorías, no tienen más opción que destruir al sistema, o al menos resistir.

Es aquí donde la esperanza de verdad toma cuerpo. ¿Qué pasaría si estos trabajadores no sólo resisten, sino que toman la ofensiva? Aquí habría que decir, además, que la clase obrera europea actual está muy acostumbrada a sus condiciones de vida, y el shock es y será cada vez más traumático. Esto podría acelerar las condiciones subjetivas. Por otro lado, se puede alegar que no existen las estructuras políticas que encausen el malestar de los y las trabajadoras europeos, que la izquierda europea está mayoritariamente claudicada en sus principios, y que las expresiones verdaderamente revolucionarias están sumamente debilitadas. Aquí yo podría inquerir: ¿Cuál era la situación de la izquierda venezolana cuando el pueblo se reveló? Está claro que la Revolución Bolivariana nace al calor de condiciones impresionantemente inéditas, pero ¿Por qué no pueden sucederse procesos igualmente sorprendentes en otras latitudes? Aquí, la verdadera izquierda europea, la de principios, tiene una responsabilidad histórica enorme. Pero no nacerá necesariamente de ésta un posible movimiento de masas revolucionario.

De esa resistencia del pueblo venezolano de 1989, nació la Revolución Bolivariana, detonante que hizo estallar movimientos populares en el continente, y que generó las condiciones para que inclusive algunas burguesías decidieran asumir un proyecto propio, no subordinado al imperialismo norteamericano. De esa coalición amplia de pueblos, gobiernos y diversos sectores, unos revolucionarios y otros no, surgió la derrota más enorme que sufriera el proyecto imperialista en nuestra región: la muerte del ALCA. Esa derrota, contribuyó enormemente a acelerar la crisis estructural del capitalismo (reitero, crisis estructural que no significa muerte inminente del Capitalismo, pues no se va a morir sólo a menos que los maten los pueblos). Aún cuando en ella participaron burguesías latinoamericanas. Tal es el poder de la razón, de la Historia, y el mérito de aquella resistencia inicial que devino en lo que hoy conocemos como Revolución Bolivariana, pero también como ALBA, OPEP recuperada, Mercosur, etc.

Pensando en ello, cabe decir: Qué condiciones más idóneas para que los y las trabajadoras europeas, abran sus ojos, sientan en su pellejo el fuego que deja el látigo cuando golpea, como lo ha sentido y lo siente Latinoamérica y toda la periferia. Vean al fin el látigo y la mano que azota, y como nuestros pueblos en gran parte de Latinoamérica, comiencen a andar una senda distinta, la senda de otro mundo mejor, posible, y necesario si queremos que exista especie humana.

Todos los revolucionarios del mundo, y en especial los latinoamericanos, debemos mirar hacia Europa y gritar: ¡Levántate pues, Europa! ¡Levántense trabajadores! ¡No se dejen pisotear por el imperialismo! ¡Resistan y tomen la ofensiva! Construyan una opción antiimperialista, revolucionaria. ¡Construyan uno, dos, tres Caracazos!


jose_miguel_casado@hotmail.com


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José Miguel Casado Gómez

Comunero de la Comuna José Pio Tamayo. Productor radial comunitario. Radio comunitaria Antena Libre 96.3 Fm (AMCLA) Barquisimeto, Estado Lara

 josegomezvet@gmail.com      @chemiguelgomez

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