Azimut revolucionario

Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos

Hoy comienzo este modesto articulo citando una frase pronunciada por el cantor de la patria Ali Primera en una de sus innumerables cantos, porque quiero resaltar la partida de una encantadora camarada que se ha ido físicamente pero que ha quedado sembrada eternamente en nosotros y en nuestro camino; me refiero a Eglee Reinoso, mujer luchadora de la comunidad de La Rosaleda ubicada al este de la ciudad de Barquisimeto. Para algunos, sonaría contradictorio pensar que en las zonas pudientes de la ciudad pudieran existir dirigentes y luchadores encargados de llevar el mensaje de la revolución y el socialismo a quienes han sido escépticos y contrarios a la idea de tener una sociedad más justa e igualitaria, pero déjenme decirles que si, efectivamente hombres y mujeres, en este caso como la camarada Eglee han hecho lo imposible por generar conciencia, por organizar estos sectores y por impulsar las políticas públicas aplicadas por el gobierno nacional y conducidas por el presidente Hugo Chávez. Fue partícipe activa en el trabajo tanto político como social en La Rosaleda; resaltando su presencia en innumerables actividades que dejaron huella en su entorno. Solo por resaltar algunas acciones debo señalar la iniciativa de organizar un batallón del PSUV, su colaboración permanente en cada uno de los procesos electorales realizados en los últimos 10 años a favor de la revolución, jugó un papel importante en la conformación del consejo comunal de la comunidad para lograr beneficios a los habitantes de este sector y por supuesto un sin fin de trabajos sociales que realizo no solo en ese ámbito sino donde se requería su presencia. Debo reconocer su lucha, su constancia y su entrega a pesar de las dificultades de salud que no le impidieron seguir trabajando para alcanzar las metas que se trazó en lo personal y en lo colectivo. Para mí, su actitud es digna de ejemplo, quiero reconocer su entrega, su amor a la comunidad, sus consejos oportunos, su colaboración eterna y amplia creencia de que un mundo mejor es posible. Grandes enseñanzas nos dejo Eglee, y no se ha sido, esta presente en cada lucha, en cada dificultad, en cada empeño que hacemos para lograr lo que hemos soñado y seguir transitando el camino que ella nos abrió. Todo su esfuerzo no ha sido en vano, grandes logros y satisfacciones se han percibido y sin duda seguiremos adelante con su legado. Todos te estamos agradecidos Eglee, tu familia, tus amigos, los habitantes de la rosaleda a quienes les entregaste de manera desinteresada tu tiempo, tu empeño y amor y el hermoso recuerdo de ti en vida refleja lo que has significado para quienes tuvimos la digna oportunidad de compartir contigo. La revolución y la patria te agradecerán y quienes habiten esta patria estarán agradecido por tu aporte para construir una nueva Venezuela, la que soñó Bolívar, la de la revolución bonita, la de justicia social, la patria socialista.

Gracias eternamente,

Patria, Socialismo o Muerte


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Luis Jonás Reyes


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