El Paramilitarismo fuerza de ocupación y de avance

Hace dos meses en un artículo de opinión me referí a la existencia de tres fuerzas de ocupación que operan como vanguardia del imperio norteamericano y sus aliados nacionales, regionales e internacionales en nuestro territorio: algunos medios de comunicación privados, el quintacolumnismo y los paramilitares. Habíamos concluido además, y lo mantenemos ahora con más fuerza y andamiaje argumental que la única alternativa frente a estos grandes problemas que perturban amezadaromente el proceso revolucionario rumbo al socialismo en el siglo XXI, consistía en elevar el nivel de conciencia de nuestra gente, la principal tarea de la revolución a través de la organización, la politización y la ideologización del soberano. No hay forma de detener las masacres que se viene cometiendo en los últimos meses, principalmente en el Zulia, presuntamente por el paramilitarismo sino logramos la participación activa y protagónica de las comunidades.

Para aquel entonces decía que la fuerza de ocupación constituida por el paramilitarismo actuaba principalmente en los estados fronterizos, y que para esa fecha se habían sicariado a más de 150 líderes campesinos en Venezuela; manifestaba en aquella oportunidad que 15 de estas muertes se habían registrado en el Estado Zulia, dada sus características de Estado fronterizo con la hermana República de Colombia, desde donde el imperio prepara con la complicidad de Uribe Velez y la oligarquía colombiana y venezolana las condiciones para la intervención en nuestra patria, en este Estado del occidente del país se encuentra el 40% de las tierras aprovechables, potencial agrícola y pecuario, turístico y más de la mitad de la producción petrolera. Muchas de estas muertes fueron ejecutadas por sicarios presuntamente contratados por los grandes hacendados de la región zuliana.

Hoy con la angustia multiplicada a enésima potencia observamos como dos nuevas masacres se repiten, una el 1 de febrero de este año cuando en el parcelamiento “El Yunque”, Municipio Jesús María Semprum, donde fueron sicariados cinco personas, la víctimas eran cuatro venezolanos y un colombiano que recibieron no menos de 20 disparos cada uno; ahora volvemos a ser sacudidos por una nueva masacre, cuando este jueves 23 de junio en horas de la noche, ahora en el Municipio Colón, Sur del Lago de Maracaibo, Sector el Caracolí de la Parroquia Moralito mueren en una sola acción 9 compatriotas, y dado el “modus operandi” no pareciera haber duda alguna de que se trata presumiblemente de actuaciones paramilitares, ocho de las víctimas recibieron disparos en la occipital izquierda, en la derecha o en ambas, solo uno de ellos presentó heridas de bala en pectoral izquierdo e intercostal derecho, e incluso, el único sobreviviente que luego falleció presentó un balazo en la cabeza, con entrada y salida, que le provocó pérdida de la masa encefálica; entre los sicariados se encontraba un trabajador que durante 11 años había prestado sus servicios a CORPOZULIA. Ahora podemos afirmar que el paramilitarismo se constituye en la “fuerza de ocupación y de avance.”

Precisamente esto ocurre en el Estado Zulia, geopolítica y geoestratégicamente vital para el proceso revolucionario bolivariano, plataforma de aterrizaje de imperio norteamericano para Venezuela, América Latina y el Caribe, fue donde el gobierno liderado por nuestro Comándate Hugo Chávez Frías inició las adjudicaciones de tierras a los campesinos, en el marco de la Ley de Tierras. Por eso, quienes albergan la peligrosa ilusión de una oposición democrática deben saber que la oposición venezolana tiene sus dueños, no es autónoma y el imperio no se va a dejar arrebatar mansamente los privilegios acumulados históricamente en el país. Tales privilegios le permitirán adueñarse del agua, la biodiversidad y la energía; pero fundamentalmente les ayudaría borrar la referencia de poder e integración más importante que le ha salido al paso al imperio, como lo es la revolución bolivariana. Cada una de esas masacres que buscan amedrentar y minar las bases del campesinado, con independencia de que estén organizados o no, forman parte de la guerra de baja intensidad que ya ha comenzado en nuestro territorio y si no articulamos acertadamente entre el Estado y la Sociedad, más temprano que tarde no darán cada mayores golpes al proceso revolucionario.

Nuestros héroes campesinos en la mayoría anónimos a la par de llorarles y enterrarles, debemos profundizar la resistencia, en honor a su ejemplo, lo cual solo es posible si los organizamos, politizamos e ideologizamos.
En el Estado Zulia la prioridad territorial en la organización, como la primera fase para elevar el nivel de conciencia del soberano está constituida por razones estratégicas en sitios más alejados de los municipios fronterizos (Mara, Páez, Jesús Enrique Losada, Rosario de Perijá, Machiques de Perijá, Colón, Francisco Javier Pulgar, Catatumbo y Jesús María Semprum), donde el paramilitarismo anda como Pedro por su casa, así como, los municipios San Francisco y Maracaibo, dada su alta concentración popular, en donde ya se percibe la precensia paramilitar con otras connotaciones.

La herramienta fundamental, no la única para la organización de la gente es la conformación de los Consejos Comunales, lo cual debemos apoyar incondicionalmente para garantizar el fortalecimiento del proceso revolucionario en la defensa integral de la nación, toda vez que ello apunta al debilitamiento progresivo de las tres fuerzas de ocupación identificadas al principio de estas líneas, principalmente el paramilitarismo como fuerza ocupación y de avance en esta coyuntura política del país.

En este orden de ideas debemos tener sumo cuidado al ubicarnos en la perspectiva desde donde se pretenda ayudar a la constitución de los Consejos Comunales, ya que, en atención a lo que nos enseñara el maestro Carlos Matus, se pueden diferenciar tres perspectivas desde las cuales podemos analizar una realidad y actuar sobre ella: la científica, la burocrática y la del conductor político sembrado en al seno del pueblo.

La primera de estas, la científica considera los aspectos económicos, sociológicos, polititológicos, históricos, antropológicos y otros, obviamente bajo el dominio de la razón científica particular o más global. La perspectiva burocrática, representa la principal de las amenazas, toda vez que esta contiene al hombre situado y modelado en una estructura organizativa, prisionero de normas y de intereses generados de las relaciones de poder e interés en el seno de la revolución, esto ha llevado a algunas organizaciones incluso a tratar de acaparar y secuestrar los Consejos Comunales, tratando de ahogar la autonomía del soberano. Aquí domina la razón burocrática, es decir, una razón normativa afincada en la norma y en el deber ser con que se identifica cada organización que apela desde esta perspectiva para mantener una posición de conuquera. La razón del conductor político en el seno del pueblo es la más deseable, es la del hombre de acción, con recursos escasos, preocupado por las relaciones de las fuerzas y el uso revolucionario de la acumulación de poder colectivo. Aquí la razón vital puede constituirse por el conflicto político, el conflicto económico, el conflicto organizativo el comunicacional y el personal.

En atención a lo planteado, cada ciudadano y ciudadana debe estar alerta y evitar el secuestro de los Consejos Comunales, principal característica de la perspectiva burocrática, donde los Concejos Comunales son percibidos solo como pequeñas alcancías, cuando deben ser fundamentalmente unidades de combate organizativo, político, militar e ideológico; solo así podremos detener a tiempo las masacres que se han venido cometiendo en nuestras fronteras y fortalecer el proceso revolucionario.

lazaro_rjlv@yahoo.es


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Roger Lázaro


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