El Plan Derrota

La oposición envía a sus seguidores y lanza a través de internet una copia del llamado PLAN V o plan VICTORIA que más bien debería llamarse DERROTA porque es una especie de orientador de la reacción ante una eventual derrota electoral con el ingrediente macabro del uso indiscriminado y premeditado de la violencia en los centros de votación. Este plan supuestamente hecho por el centro GUMILLA y la UCAB es un reflejo pálido de las intenciones golpistas de sectores desahuciados políticamente que ven en el tres de diciembre la última oportunidad factible para obtener el poder con respaldo yanqui que es en definitivas cuentas, el único poder mundial capaz de distorsionar la visión global de lo que ocurren en los países del continente latinoamericano.

Unos hablan de los ILUMINATTI y establecen como fecha el once de diciembre, en una especie de juego cabalístico que involucra vincula los hechos anteriores en fechas similares, como el golpe de estado en Chile y la muerte de Allende, el golpe de estado del 11 de abril en Venezuela, el once de septiembre y las torres gemelas, el once de junio y el atentado ferrocarrilero de Madrid y el atentado en la India.

Es maquiavélica la forma en que los sectores de la oposición radical e irracional continúa su plan desestabilizador en función de ver el tres de diciembre no como una oportunidad para el debate comunitario, para la confrontación de visiones en la conducción de un país sino como una encrucijada o circunstancia ideal para estructurar un complot que pueda dar pie a los Estados Unidos para echar garra del petróleo nacional a cambio de un apoyo diplomático internacional, un respaldo financiero y una apertura de contingencia si llegara a pasar algo imprevisto para que todos los involucrados puedan continuar la reacción desde países pro yanqui, como Costa Rica, México, Puerto Rico o Guatemala.

Los seguidores revolucionarios deben estar muy atentos a las jugadas y trampas que tiende la oposición con miras a seducir a los más ingenuos. La tarjeta MI NEGRA es un buen ejemplo de ello al igual que la inamovilidad laboral que dice decretará aún y cuando el gobierno tiene ya como dos años con este decreto en marcha.

Los revolucionarios, defendemos ante todo la conquista social hecha a partir de los programas masivos como las misiones presidenciales y la atención comunitaria del estado a través de sus fundaciones para ayuda directa. Los alcances de vialidad y transporte, con el tren a nivel nacional y las grandes troncales como la circunvalación y la autopista Barquisimeto Acarigua. Con las grandes obras emblemáticas que históricamente jamás se plantearon hacer e la región: el pabellón de Hanover, el sistema de transporte, el estadio monumental de Palavecino, los núcleos endógenos de desarrollo, los nuevos liceos de dos y tres pisos y los centros de atención de salud de alta tecnología.

Como veremos, el gobierno revolucionario habla con hechos concretos y es deber de todo dirigentes y simpatizante defender el proceso en cualquier debate cotidiano, familiar o callejero cuando se presente el caso pues es responsabilidad de todos resguardar estos avances sociales. Rechazamos el populismo que concentra la propuesta del candidato adeco Rosales llamada la tarjeta Negra y apostamos por una confrontación de altura en el plano de las ideas de vanguardia para sacar el país adelante, lo cual no se hace con estos demagógicos planteamientos que además vienen preñados de un facilismo nocivo para el desarrollo de un país que requiere del concurso de todos para consolidar su progreso. Hasta la próxima.


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Luis Jonás Reyes Flores


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