Opinión, Filosofía i Política

El hipotético fraude que anuncia la oposición

Ω

“Hipótesis: proposición especulativa o

  supuesto inicial cuya validez ha de ser

  confirmada por la experimentación o

                el razonamiento”

 Vocabulario  Científico y Técnico

“Creo,  por ejemplo, que la verdad objetiva

es un valor –es decir, un valor ético,

quizá el mayor valor que exista−

y que la crueldad es el mayor mal”

                                                            Karl  Popper

*

      Comienzo, como ya saben mis lectores, los artículos más de fondo, con dos pensamientos o citas de autores u obras (el diccionario científico, por ejemplo) cuyo contenido, orienta en gran parte el tema que voi a tratar. Me referiré al fraude, una condición engañosa que enfrentamos especialmente en el terreno artístico, pero que se extiende a otros aspectos de la vida cotidiana i es motivo de conflictos, muchas veces de peligrosidad o gravedad. La palabra viene del latín fraus, fraudis, en general referida a la acción o actitud contraria a la verdad i a la rectitud, que perjudica a uno, a muchos, o millones; tiene varias acepciones en este tenor, pero en el campo del derecho lo señala el diccionario DRAE, como un delito. Incluyendo muchas veces conflicto entre un deudor i un acreedor, por ejemplo. Empero, he dicho que son problemas muchas veces del mundo del arte, a punto de existir una obra titulada 3000 años de fraudes en el comercio de antigüedades, de Frank Arnau, que comienza el libro con una cita en bastardilla que dice: “sólo en los Estados Unidos se encuentran más de 5.000 Corots. Sin embargo, según los expertos en cuestiones de arte, Corots sólo produjo unas 3000 obras”; pero hasta en esto tiene que ver la política del neoliberalismo  político, porque los países de Europa más avanzados, Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, etc., i en América los Estados Unidos, son ladrones de antigüedades i de arte clásico, pues todos saquearon prácticamente a Egipto, Grecia, Creta, Chipre i Asia Menor, por lo que podemos encontrar en un museo de Berlín, la Cabeza de Nefertiti, en el Louvre a la Venus de Milos i en todos arte sumerio, egipcio i griego en abundancia, sin excluir falsificaciones o fraudes. De modo que el fraude es un delito, un robo, una trampa, un engaño intencional, etc., i en la política sucede lo mismo. Por ejemplo, en la guerra i destrucción de Irak, los museos de Badak, la ciudad de las Mil i una noche, se robaron los marines i los empresarios artísticos, la memoria más antigua de la Humanidad, casi nunca por amor al arte –lo que sería perdonable i atenuaría el delito− sino por comercio vandálico i afán de lucro. Además, a veces son los mismos dueños del poder en ciertas etapas de la vida i de la historia, los que sufren el engaño o los fraudes, como sucedió con la gran colección de obras famosas, en pintura, que tenía el nazi Herman Goering, con muchos cuadros de Veermer. Sin embargo, dejemos a un lado estos fraudes para referirnos a los fraudes electorales en la política.

     Se define el fraude electoral, como la interacción o manipulación deliberada, programada por una voluntad interesada –individual o colectiva−, en un proceso electoral, con el propósito de impedir, anular, cambiar o modificar los resultados reales; de esta manera, resulta obvio que quienes intentan el fraude, son los que se sienten perdedores, por el conocimiento de factores adversos o el resultado de encuestas predictivas.  Por eso se han ideado técnicas para el logro de lo que constituye un delito i de varios tipos basados en corrupción del sistema, la forma de presión mediática durante la campaña electoral o en las urnas, modalidad que ya va dando paso a sistemas automatizados cada vez más cercanos a la perfección, precisamente para evitar el fraude, como lo son, los mecanismos para evitarlo i la introducción de nuevos controles, como dispositivos de captación de huellas digitales, porque en los sistemas tradicionales como los empleados repetidas veces en la IV República en nuestro país, estamos al tanto de lo que se llamaba acta mata votos, el reparto de los votos de pequeños partidos, o la desaparición de urnas (cajas de cartón o madera) que, muchas veces los protagonistas AD i Copei, destruían con mucho descuido, i fueron varias  las veces que se encontraron cementerios de urnas insepultas. Empero, de las urnas para fallecidos i bien enterrados, los políticos sacaban a sus muertos a votar. Las elecciones en el pasado puntofijista, fue un muestrario de fraudes electorales que ellos mismos se hacían, durante la alternancia en el poder. Por eso tuvimos casi 40 años de dictadura de partidos, i tanto les ha incomodado la llegada de Hugo Chávez a Miraflores; antes ya estaban por cambiarle el nombre, por Palacio de Miradólares. Entonces, sin hacer recuento de los fraudes electorales que se suscitan en todo el mundo, al menos tenemos recientes el fraude de Bush Jr. contra Al Gore, cuando el hermanito del que triunfó por trampas “legales”, borró del mapa a miles, no sé si millones, de electores en La Florida, donde era honesto gobernador. Aún así, tardaron casi un mes para ofrecer los resultados amañados. También es reciente el fraude que se produjo en México del presidente Calderón i el derrotado Obrador, por menos de un punto; apenas fracciones de 1 (uno) i la oligarquía criolla ni chistó. Conocido esto, i teniendo ahora uno de los mejores, si no el mejor, sistema electoral del mundo, altamente tecnificado, cada vez más eficiente i mejorado, probado en más de una docena de elecciones, incluyendo resultados estatales donde la oposición ganó i se les reconoció el triunfo; teniendo igualmente una presidenta del Poder Electoral de extensa i bien fundada experiencia, Dra. Tibisay Lucena, dando siempre muestras inequívocas de imparcialidad i principios éticos, sin hablar estupideces como hacen sus detractores, el CNE tiene conocidos rectores honestos i capacitados como Socorro Hernández, Sandra Oblitas i otras, incluyendo uno que  demuestra abiertamente, estar en la oposición como es el Rector Vicente Díaz.  Además la información sobre el proceso de votación es abundante i constante por los medios de comunicación, especialmente por prensa i televisión con dibujos, gráficos, fotos, etc. Sin embargo, como uno de los tipos de fraude (que anunciarán los perdedores, aunque sea por paliza o millones de votos la derrota) es la presión mediática, i los escritos i opiniones adversas a la integridad i dignidad, humana i tecnológica del CNE, por periodistas i editorialistas o articulistas, cabe preguntarse ¿Qué autoridad científica, moral i ética, tienen esos detractores? ¿Qué autoridad moral i ética tiene un Henrique Otero o un Andrés Mata? Cuando en epígrafe anoto que es un hipotético fraude, me refiero a que una hipótesis, como allí se dice tomado de un diccionario científico (además me especialicé en Filosofía de la Ciencia), es una proposición especulativa o un supuesto que, debe ser probada por la experimentación o el razonamiento. En tradicionales métodos de la ciencia se expresa que esto, se hace por pensamiento deductivo científico, i que la hipótesis probada pasa a la teoría científica, logro obtenido por la verificación o corroboración; si no se puede probar, la hipótesis se invalida i rechaza. Además debe aclararse que en la ciencia no se trabaja con una sola hipótesis, sino una constelación de hipótesis, buscando la verificación por lo menos, de una.

      Esto que expongo, para algunos resultará chino, japonés o sanscrito, porque en esa oposición abundan los escasos de conocimientos i conocedores; pero fatuos “intelectuales” como Julio Borges, Leopoldo López, Ramos Allup, Teochoro Petkoff (que ni de marxismo sabe o se le olvidó), Antonio Ledezma, etc., creen que solamente basta con gritar ¡Fraude! I repetirlo muchas veces, sin el menor razonamiento, o prueba alguna.  Por esto pienso que eso no basta para desestabilizar ni inquietar a quienes proceden correctamente en el evento electoral, como expresa su temor la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, quei cita José Vicente Rangel en su artículo Plan B: El Fraude.  Quienes afirmen que hubo fraude el 7 de octubre, cuando las matemáticas i la lógica, los hagan quedar mal, deberán acusar el fraude por escrito, debidamente firmado i de no poderlo probar –siendo esto un delito de lesa patria que connota traición− atenerse a las consecuencias de multas i prisiones fundamentalmente. El diccionario jurídico de Manuel Ossorio dice: Fraude, en general engaño, abuso, maniobra inescrupulosa. I en cuanto a las elecciones, habla de delitos electorales que no los define de manera expresa; pero siendo un delito político, se entiende que es el que tiende a quebrantar, por hechos ilícitos, el orden jurídico i social establecido, atentando contra la seguridad del Estado, contra los poderes i autoridades del mismo, o contra la Constitución, como lo expresa  Cabanellas de Torres. Por eso, ya sabemos que no puede en lo social, ni volver a repetirse la tragicomedia de la Plaza Francia en Altamira, ni guarimbas o provocaciones violentas. Si es otra vez la Batalla de Carabobo, debemos hacer como el ejército patriota que hizo correr hasta el último de los soldados enemigos. La patria que allá, obtenida libre i gloriosamente el 22 de junio de  1821, nos toca defenderla i cuidarla casi dos siglos después, con valor i gallardía. El ejército bolivariano, i sobre todo el pueblo, están comprometidos con el país, con Simón Bolívar i con la Historia. 

robertojjm@hotmail.com



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Roberto Jiménez Maggiolo


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