Ruralidades

Rosales y Garcia, los correcaminos

De apellidos sin “alcurnia”. Poco conocidos de trato y comunicación en los círculos de la arrogante clase media y, con más desprecio, de la alta y rancia burguesía. Pero los dos que renegaron de su clase y de cuando viandaban desnudos hasta zagaletones y con taparrabos después, en Los Andes de aquí y de allá, no han despertado del letargo que ocasiona el mucho dinero mal habido por los embelesados y ahora ricos rabiosos como son Manuel Rosales y el mofletudo peruano Alan García.

No obstante la borrachera mental por el cúmulo de dinero rápido, suponemos  se darán por enterados que cuando los mencionamos con nombre y apellido, nos cuidamos de señalar presidente alguno que pueda hacer peso para obligarles por ley a un peregrinar en el futuro próximo, el cual no será acogido por los pueblos como sí lo fue el de Juan Pablo II, aun cuando la comparación es mala.

Por su parte, y aquí toca a García en directo e indirecto a Rosales, acaba de perder las elecciones en Perú la hija del presidiario, ex-presidente de esa nación, ex-peruano, ex japonés Alberto Fujimori, por lo que la esperanza de Alan García de continuar gozando de la impunidad que le ofreció la japonesita, se le fue al foso que le tienen preparado en Miami, igual que a su compadre CAP, quien le puso el triunfo en bandeja después de su regreso de Colombia a donde huyó de la justicia sin pagar por el delito cometido, según la vindicta peruana. Y que no se diga que el nuevo gobernante será quien remueva ese viejo piojillero. Los pueblos son los mismos y no olvidan. Ollanta estará muy ocupado con tanto problema heredado.

Ahora algunos repasos de aquella historia del “triunfo” amañado cuando maniobraron a la mujer que llegó en un segundo lugar a distancia. Entonces escribimos, entre otras cosas, que las malas mañas no se desprenden con facilidad de los malamañosos por lo que la ingenua que permutó ese inexplicable convenio, más temprano que tarde se arrepentiría. En efecto, transcurrido un año, aquella señora hubo de llamarle la atención al vivaracho para que no olvidara que los votos mayoritarios para su triunfo “fueron los míos”.

Es por todo eso que, serreños como somos, decimos: perro que come manteca mete la lengua en tapara. Carlos Andrés Pérez (QEPD) la metió por su compadre Alan García y este por el otro compadre, el gocho-maraco Manuel Rosales. Pero los pueblos aprenden. Se sacudieron la concha de pendejos. Los peruanos, incluidos los Aburtos, detectaron que el triunfo de la hija del presidiario favorecía al prófugo Manuel Rosales y su combo de aduladores. Tanto así que ya el sabihondo había gritado que entraría públicamente a Venezuela como candidato presidencial para derrotar a Chávez.

Así la situación política en América Latina y el Caribe, no creemos que el peruano deba recoger sus “corotos” y volar a España, como hace 5 años se lo dijimos. Es que ahora la cosa no esta muy bien allá, ni siquiera para el pirujo Aznar. Es preferible que Alan García no deje abandonado a Rosales y que los dos salgan de la culebra que ellos mismos se buscaron. No es muy honroso que hombres de nuestras patrias esquilmen acá para gastar todo por allá. Y, además, esos imperios sí se afincan en el viejo dicho del “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”. Lo de Carlos Andrés Pérez en Miami fue descarado, como para que se miren en ese espejo.

Patria socialismo o barbarie

 pedromendez_bna@yahoo.es



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Pedro Méndez


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