La tierra llama...también al BCV

No solamente porque allí están los centavos. Es que, además, en las oficinas de ese ente del estado están concentrados casi todos los cerebros de la planificación en nuestro país. Los que, en coordinación con la experiencia en la materia del ministro Giordani y la correcta administración del ministerio de las finanzas, pueden y deben aflojar las tuercas de la temeraria resistencia del latifundio. Lo que nos indica que, por lo mismo y mucho más, nuestro banco centralizador de los dineros, no tiene por qué cumplir, al pie de la letra escrita por los intereses volanderos, la “bendita” autonomía de la que gustan mucho los capitales golondrinas.

Ahora bien, por nuestra parte, acá en estas ruralidades no conocíamos al hoy director del Banco Central de Venezuela, el paisano terruñero Dr. Diego Felipe Maza Zabala. Pero en Puerto Escondido, allá en Caracas, ese otro paisano barcelonés el poeta Miguel Otero Silva, fue suficientemente explícito en cuanto al empuje revolucionario del joven estudiante de la vieja UCV, doctorado en las ciencias económicas. Información que complementamos con la lectura de sus razonados artículos, en los que nunca leímos, ni siquiera entre líneas, que se le debería justificar el mal uso de la tierra a los terratenientes con sólo pecharles ese 1 por ciento que esos mismos latifundistas, con la venia de Ramón Quijada dirigente campesino entonces, hicieron estampar en la llamada Ley de Reforma Agraria romulera del año 60, esa que el mismo paisano Diego Felipe, cita en su referencia.

Y que me disculpe lo directo, el paisano y experto en economía. Su prestigio sigue incólume. Pero sería mejor para nuestro país que, con ese prestigio bien ganado, nos ayude a reconquistar las tierras buenas que sí son abundantes y cultivables. Y usted mismo debe saber que en el IESA tergiversan esa verdad, con la mala intención de justificar la agricultura de puerto, de la que los mismos terratenientes son socios. Pues, para estos son más lucrativas las importaciones que la producción nacional, lo que usted, Dr. Domingo Maza Zabala, no reconoce cuando dice: “una de las características del latifundio es precisamente mantener una propiedad sin cultivar…”. “Propiedad” averiguable, diríamos nosotros. Además también damos un NO rotundo “…a las invasiones violentas” de las que usted alerta.

En este orden de ideas, Dr. Maza Zabala, de lo que esperamos su solidaridad, estamos proponiendo la colectivización del agro venezolano. Al respecto estamos sugiriendo al presidente Chávez y a su gabinete ministerial una idea para hacer producir el campo, no contemplamos eso del “impuesto previal”. Sí el tácito ordenamiento que dice que la tierra es de quien la trabaja. Lo que no implica necesariamente decomiso. Pues tomamos en cuenta que la tenencia también es reivindicable. Para ello, la mejor garantía al acuerdo previo y eventual, sería la producción que dimane de la misma actividad. Pues la tierra sí paga.

Por otra parte, cuando pedimos el apoyo del Banco Central, a través de uno de sus directores es porque en ese ente depositario del efectivo monetario del estado, tiene hoy en día las más francas y expeditas relaciones con el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías y su gabinete. Ya no existen los acuerdos solapados bajo el manto y el subterfugio de la mal llamada autonomía, lo que no quiere decir descontrol.

En éste sentido estamos proponiendo que se cree un ente (PDVSA-Agraria, por ejemplo) que financie la masificación de la producción agraria. Ello implica que todas las tierras improductivas independientemente si son privadas o no, deben ponerse al servicio de esa gran obra. Que a los hombres y mujeres que atiendan al llamado de la tierra se les construyan viviendas; escuela para sus hijos; centros de recreación y vías de acceso. Separar del capital semilla una partida que cubra el pago de un salario digno a los que hagan producir el campo, hasta tanto los mismos productos se truequen en moneda con la que serán saldados todos los compromisos, incluido el costo de la tierra a sus tenedores.

De tal manera que así no habrán las indeseadas “…invasiones violentas, como ha ocurrido en varias zonas del país”. Pero tampoco su solicitado “impuesto previal”, que lo que hace es eternizar el menos deseado latifundismo. Para el latifundista esto sería una bagatela comparado con el chorro de divisas que depositan en el exterior, producto de la agricultura de puertos. ¡La tierra sí paga!

pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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