¿Mario Moronta se volvió inclemente al reconocer a un Dios sólo para ellos?

Mario Moronta se engalana de obispo inmaculado desde el Táchira y, con un extravagante mensaje de típica discordia, salpicado de agravios inocentes, muy bien acomodado a su manera, lleno de dudas y de malas intenciones a su favor de un mentiroso bien didáctico -quizás de un práctico daltoniano- de destreza política más que católico y, menos apostólico contra una parte de la población venezolana en provecho de la suya de él como opositor declarado del gobierno del presidente Maduro, en que irrespeta como un bribón furioso y no es la primera vez, la voluntad de un pueblo de seguir adelante con todos sus males que él es parte de ellos como cómplice dentro de su iglesia que, no lo decimos, pero dudamos de su moral, el tiempo de vivencias nos hace sospechar y, como a él le gusta acosar a quien quiera y defender solapadamente a otros que lo llenan de gracia dentro de su reino de servil en contra de san Agustín.

Se transforma a grosso modo con toda la apetencia de su dignidad eclesiástica en un provocador golpista con ansias de poder por el poder de su Dios, no de espiritualidad, ni de siervo confidente, es descarado sin blasfemias impías, que les sirve de escudo cuando, ni san Agustín, pudo demostrar que existe y, viene ahora el padre Moronta (pareciera que el espíritu de Luis Almagro se le incrustó en su cuerpo) a pedirle que se meta a escuálido oposicionista que defienda su bando (¿sufre la iglesia por eso?) dentro de su locura de ellos que es abismal en que no ocultan el odio que los embarga de pie a cabeza y, más a él defendiendo una iglesia que ha quedado desgarrada por el tumulto de pedófilos que condenados de insensatez y de privacidades más peligrosas que las de un gobierno que busca el bien común y, que su Jesús como hijo del hombre que ellos alaban, se hizo socialista a través de los años que combatió las injusticias a su alcance y que, pescaba hombres y mujeres de buen o mal corazón y, les daba de comer y de beber a todos por igual, es decir, practicó la igualdad común, lo que no hace Mario Moronta hombre, que sin sotana metió un Satanás invasor que nos los pone a crucificar de mentiras, de engaños, de la misma forma que lo practica la oposición y su grupo de privilegiados que, él ama como ama un miserable traidor de su Patria que, no ofrece la buenaventura, sino la angustia, mete el puñal de la discordia a su placidez y, trajina el camino del oprobio, para tratar a través de un conjunto de salmos confundir con su esplendidez bíblica que, patéticamente trata de jugar con la paciencia del pueblo venezolano como parte de la guerra psicológica que viene de fuera, encaminándole y orientándole a que proceda a aventurar por los caminos de la desestabilización y trunque la paz que nos alimenta a diario en contra del Gobierno Nacional, por manos invisibles que él muy bien sabe dirigir, no para pedir misericordia por todos, sino guerra, guerra, muerte al gobierno.

Él mismo, decretó por obra y gracia de su Espíritu Santo que Maduro tiene que irse, porque los tachirenses se curan en Cúcuta, (donde no hay salud ni hospitales funcionando, ni tienen medicamentos y, todavía sigue implorando la ayuda económica que sólo a él le satisface) -¡mentiroso, inhumano!-.

Da asco y ganas de vomitar al leer al que debe ser un guía defensor de todos los cristianos a tiempo completo, en que la utilidad de su Dios (Dios me ampare) católico se preste a lo escatológico, a lo contrario de su servicio, a vender su alma tan tristemente, ¿si es que la tiene? A un precio que rompe las barreras de la unión de la consolidación de la hermandad que tiene que existir en estos tiempos de luchas, por lo caro y escaso de la comida, contra quien la esconde y la bachaquea, contra un imperio -se cuida de hablar de eso él o, quien escribió lo publicado- grosero, ofensivo, arruinador, explotador, ladrón -imagino que esa es la gente de su iglesia que le gusta- que no respeta libertad alguna que, somete y depreda y él Moronta, risueño, encantador, comiendo bien, viviendo a sus anchas, complacido en hacer sus siestas y ¡orar, oh Dios, por Dios! No debe dormir bien, aunque su cara aparenta otra cosa. El malvado no puede dormir bien con sus silbantes plegarias que escribe, no hay madre que no se le arrodille -salve Dios y Dios nos libre! Jamás ese ser será parte de la adversidad como hijo de Job "Dominus dedit, Dominus abstulit, sit nomen Domini benedictum", es decir, El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, sea bendito el nombre del Señor. ¡Yo te aviso, cómo no!

Y él tras lo que pudiera ser un clamor de dignidad eclesiástica, lo convierte en un grito de guerra, él y su iglesia contra el régimen madurista, vete, vete, te lo pido por mi inocencia oculta, por mi iglesia, atascada por demás por indignidades de ofender a la dignidad humana de niños y niñas que han llorado , que han sufrido en carne propia que, han pasado por la perversidad más despreciable al servicio de obispos y curas que, en nombre de su Dios han contravenido y pervertido su esencia de lo más noble de la humanidad como es la honra de su niñez y, desde la oscuridad (nos dejaron sin luz, desde el imperio, y usted lo desconoce todavía a estas alturas o quien escribió no se fijó en sus mentiras, esa duda pagana), de salmos enredados de componendas a su entender (allí si funcionó bien su cerebro), vaya virtud, su iglesia a su manera contra lo sacrílico, se enreda con ilusiones caprichosas y como un obispo cruel, fuera de toda moralidad de filosofía humana, trabaja para un pequeño colectivo, pidiéndole misericordia a un Dios que no asoma a la necesidad de los necesitados, para que, enfrente su enfermedad política de hacerse un pecador más y, acaso esa cosa que ustedes llaman Dios existe, de la boca para fuera -seguro estoy- actúa con un desvarío insólito de tormentos y lamentaciones que secundan sus mentiras y empañan las consideraciones de un Estado que merece respeto con cortesía -gústele o no- nada le da derecho a infligir la convivencia del Estado y sus componentes contra la voluntad del pueblo, la iglesia no es pueblo, la iglesia es una pasantía de fanáticos que buscan su complacencia de tantos males y ofensas que cometen a diario de viles y sutiles maneras.

Qué hace el Vaticano por este pueblo y está compuesto por líderes políticos o líderes cristianos a cuesta de la gran limosna de los pueblos, porqué el Vaticano no manda ayuda humanitaria, medicina, no están al tanto de "nuestra desgracia" según tú, o acaso no auxilian al pueblo oprimido, ¿dónde está la resurrección de su grandeza o, acaso la iglesia católica se lava las manos como Poncio Pilato? O acaso, El Vaticano es pobre.

Da la impresión que el obispo Moronta está jugando a lo Camilo Torres a lo mártir, pero de obispo no pasará, no tiene fuelle de revolucionario que juega con la comodidad de la traición en puerta como uno más de esa especie, a favor de los ricos y del imperio y que Dios lo favorezca y, a nosotros que nos consiga confesados por la buena voluntad y la verdad.

Su mensaje es un documento fastidioso como repugnante de catorce párrafos que no vale la pena comentar uno tras uno, por lo poco inverosímil y tan mal sustentado en una sola dirección por un Fulano que debe estar más predicando la doctrina de su iglesia sin meterse en política, pero aún así, trato su contenido en general sin detenerme en ningún párrafo en particular.



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Esteban Rojas


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