Cuando la Educación no es prioridad

Pretender cambiar a la sociedad sin Educación es como pretender cosechar la tierra sin sembrarla, andar limpios sin bañarnos, estar saludables sin comer o ir a la luna caminando...

Tengo que ser un tantito exagerado en este llamado reflexivo porque se han encendido mis alarmas de ser pensante al presenciar, cada vez con mayor frecuencia, el desdén o la indiferencia ante la Educación que están mostrando algunas personas en sus redes sociales o conversaciones cotidianas sobre que ya no es necesario estudiar, que para qué ir a la universidad, que el mundo está ya a punto de acabarse y por tanto no debe perderse tiempo ni dinero en Educación, que la Educación no sirve, que los profesores están desfasados o resultan anacrónicos, aburridos e innecesarios ante la "universidad virtual" y el dinamismo versátil del Google, del TikTok y del YouTube.

¡Ojo! ¡Cuidado! ¡Alerta! Pudiéramos estar siendo "programados", como sociedad, para que demos la espalda a algo tan vital como la Educación (profesional, sistemática y disciplinada) dejando campo abierto a la más terrible ignorancia.

Hoy ya podemos constatar que, pese a toda la información y de los "paquetes formativos instantáneos" que sobreabundan en la nube, tenemos chicos, jóvenes y adultos cada vez menos aptos para analizar, comprender lo que leen, realizar operaciones matemáticas elementales, entender lo que está pasando con la economía y actuar coherentemente frente a ella, planificar metas y cumplirlas, elaborarse sus propios criterios de razonamiento, interpretar el lenguaje corporal de sus interlocutores, tener pensamiento crítico, desarrollar habilidades de interacción social, canalizar sus emociones o defenderse con un oficio que requiera de ciertas destrezas manuales e intelectuales combinadas como la carpintería, la electricidad, la herrería, la agricultura, la construcción civil o la simple mecánica para reparar lo básico en el motor de un vehículo.

Cada vez menos cantidad de jóvenes está interesado en estudiar profesionalmente Medicina, Economía, Biotecnología, Historia, Electrónica, Derecho. Las aéreas de Física, Química y Matemática quedaron para los escasos "súper genios" o "súper héroes" que se atreven a profesionalizarse justo en éstos pilares del conocimiento sobre los que se apoyan los países más avanzados tecnológica, económica y militarmente de la actualidad.

El punto crucial en todo ésto es la Educación. Hagamos lo que tengamos que hacer para actualizarla, redimensionarla o reinventarla, pero no la perdamos de vista.

Los cambios se dan cuando estudiamos, cuando le damos a la Educación su sitial de honor y la tomamos en serio invirtiendo en ella suficientes recursos, investigaciones y talentos. Si no estudiamos lo que corresponde es improvisar, ir a ciegas y seguir pretendiendo que otros hagan por nosotros lo que nosotros tenemos que hacer.

Cuando la Educación no es la prioridad de un país lo condenamos irremediablemente a ser un país pobre, mediocre, presa fácil de las enfermedades, incapacitado para producir, esclavo de otros países que si se toman en serio, precisamente, la Educación.

 



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Rafael Rodríguez Vergara


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