La universidad y la anquilosada educación agrícola (III Parte)

Se inicia el siglo XX en una nueva etapa, y aún las tierras para la producción agrícola estaban bajo una tecnología muy precaria para la agricultura; aunado a esto los bajos precios internacionales del café; aceleró el cambio del modelo económico agroexportador de producción agrícola (materia prima) a un modelo económico de extracción de "oro negro", creándose una economía rentista. Me permito reproducir el siguiente párrafo, del polímata e insigne Augusto Mijares, en su obra La "Interpretación Pesimista de la Sociología Hispanoamericana", cito: "En otro trabajo donde quise relacionar este problema con los de nuestra reorganización educativa, hice una exposición de la cual me parece imprescindible reproducir algunos fragmentos […] Lo más sustancial sin duda escribí entonces en el fondo de la tragedia que son para nosotros los cien años de nuestra vida republicana, es que toda la nación se esquematiza durante ese tiempo en estos dos términos: un pueblo casi totalmente analfabeto y económicamente improductivo, y un gobierno que no encuentra en la nación así depauperada, ni fiscalización ni ayuda." La vigencia de sus contribuciones educativas e históricas como valores referenciales en el proceso de transformación que protagoniza el sistema educativo venezolano y, como tal, debe ser divulgada y discutida ampliamente. […] El interés de la enseñanza e instrucción agrícola, obedece a dos conditio sine qua non, el primero al contexto geográfico rural y el segundo la importancia de la agricultura en la economía venezolana. Entre cambios, improvisaciones y reformas educativas a los hechos, se pasó el tiempo y no se logró las expectativas de modernizar la agricultura del país; quedando en su mayoría en el camino de las intenciones. La educación del período gomecista, produjo la paupérrima instrucción pública. Durante este período la clase dominante que prevalecía entonces, en su imaginario social, lo relativo a ruralidad era estigmatizada, haciéndose contraproducente para la autoridad del Ministerio de Instrucción Pública, en establecer tipología discriminatoria. La creación de las Escuelas de Agricultura fue postergada, pero se mantuvo a los ideólogos progresistas del gobierno, la preocupación por la educación vocacional. […] En los albores de la "modernización de la agricultura" se pone de manifiesto la valorización del binomio docente/experimentación científica como instrumento de capacitación en las escuelas, y su importancia para el progreso económico y social. […] Un hecho, la cual quiero resaltar para este trabajo es la visión de Henry Pittier sobre la enseñanza agropecuaria, cito: "Con respecto a la enseñanza es muy preferible preparar in globo, las generaciones venideras para las faenas agrícolas, mejorando y multiplicando los centros de enseñanza primaria (....) Creo que en todos los países hispanoamericanos los Gobiernos pueden de varios modos contribuir al ensanchamiento de los conocimientos agrícolas, pero eso no por ahora por medio de escuelas profesionales especiales, cuyo resultado será simplemente formar algunos medio sabios que creerán degradarse poniendo ellos mismos las manos a la tierra". El carácter burocrático instaurado en las instituciones públicas, así como el pensamiento ideológico imperante como expresión de dominación para el momento; indujo a la precariedad de la educación agrícola, así como la investigación y la extensión rural. […] El historiador Oscar Battaglini, nos deleita en su obra: "El betancourismo 1945-1948: rentismo petrolero, populismo y golpe de Estado"; y afirma que, cuando el presidente Medina Angarita es derrocado se había construido ya, en la ciudad de Maracay, el Instituto Politécnico de Agricultura, en donde funcionarían las facultades de Agronomía y Veterinaria. Y, finalmente, el inicio de una intensa y progresiva formación de un personal docente (de primaria y nivel medio) que por lo general era escaso y, por término medio, carecía de título y de una preparación técnico-pedagógica. Es importante señalar que una iniciativa similar se lleva a cabo en la educación secundaria, la cual egresan profesores que conjuntamente con los alumnos de los últimos años de sus respectivas carreras docentes, fueron absorbidos por los planteles oficiales y privados de educación media en toda Venezuela. […]Esta situación, que todavía en 1948 se mantenía inmodificada, la registra el nuevo ministro de educación para el momento, doctor Luís Beltrán Prieto Figueroa. Se refiere, del mismo modo, al fracaso de los planes que se habían trazado para tratar de corregir esa situación:

"[…] en 1946 se dictó el decreto número 138, en el cual se establecen los requerimientos para que los maestros no titulados lleguen a graduarse en un tiempo que se consideró prudencial. Pero este decreto, que persiguió una finalidad de beneficio colectivo, no ha dado los resultados que eran de esperarse y los cursos creados no tienen el número de alumnos requerido".P181.

Por esta razón, sigue diciendo el ministro Prieto Figueroa: […] hemos continuado incorporando a la docencia maestros sin títulos". Dicho todo esto, merece el autor fijar posición ante los intríngulis y vericuetos de la lenta evolución de la educación en Venezuela para el período en que el aumento extraordinario de la producción petrolera y del ingreso rentístico correspondiente, reafirma la especialización petrolera de nuestra economía. En mi juicio, lo que se proponía en el sistema educativo, era avasallar un proceso de masificación de la educación en condiciones precarias (déficit de profesionales docentes en todos los niveles, infraestructuras acordes a la capacidad de carga y carencia de material didáctico para la enseñanza); sólo podía corresponderse a intereses partidista demagógico y populista con el propósito de la consolidación en el ejercicio excluyente de eses poder. Aunado a esto, la desarticulación de la estructura educativa en cuanto a planes y programas con visión a las necesidades de desarrollo de país, política educativa que venía ejerciendo el gobierno anterior. En otras palabras, se tomaron decisiones "a priori" sin basamento en estudios previos para así evaluar recursos disponibles, sin ninguna supervisión a su ejecución. Desde el sombrío del "maná" rentista petrolero, observamos una agroindustria de ensamblaje y una Reforma Agraria "desinflada". En este panorama, como podrá apreciar nuestro lector, analizaremos los puntos de vista del tema educativo, de quien no deja de abordar controversias como, decía Moisés Moleiro: "Una de las maneras de pertenecerse sin alienaciones en una sociedad que arrastra los mismos problemas, es haber tenido los mismos adversarios desde hace decenios y saber distinguirlos, aun cuando se enmascaren". Nadie negaba de la crisis educativa vivida en Venezuela. Por iniciativa de los Rectores de las Universidades venezolanas, se solicitó al Presidente, nombrar una Comisión para analizar la crisis en se hallaba inmersa y sus posibles soluciones. El Ministerio de Educación emitió la resolución (14/03/85) y procedieron a trabajar en relación al tema. […] En sí era crear un "corpus" interrelacionado que lograra vincular lo que se hace en el presente con las consecuencias que en el futuro pudieran acarrear las actitudes y resoluciones de hoy. […] El descuido y la falta de interés por la enseñanza de ciertos saberes fundamentales en todos los niveles se han acentuado. En el informe final, se presenta un juicio global, cito:

"El rendimiento de la Educación ha sido insatisfactorio. Las altas tasas de repitientes, la baja capacidad de retención y la deficiente preparación de los egresados, son clásicos indicadores del bajo rendimiento." P 263

En cuanto a la educación universitaria referida en el informe, reporta según datos de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), el 64% de bachilleres preinscritos y optando a la Educación Superior [Universitaria] (1984-1985), tiene un promedio de nota entre 10 y 12. Así mismo continúa narrando el controversial Moleiro, y dice que el 61% de los proyectos de investigaciones de desarrollo los albergan las Universidades. "No se metió la Comisión en el berenjenal que significa explicar las razones por las cuales en un país que experimenta la más cruda dependencia tecnológica, Gobiernos y Empresarios evaden las maneras de utilizar tecnología producida por nuestras Universidades, […]". […] El proyecto fue discutido por la Comisión respectiva del Congreso de la República, y se elaboró ante la inocultable crisis de las Universidades Nacionales. Se sometió a discusión de las propias opiniones y sugerencias de distinto tipo. Repentinamente se engavetó y apareció en su lugar otro, que se limita a discutir la actual Ley de Universidades, hecha en el momento de su intervención por el Ejecutivo (1970) y totalmente inadecuada, a más de estar llena de suspicacias policíacas. En mi reflexión y en la idea que quiero plasmar en este trabajo, las universidades siempre han tenido la misión de impartir docencia, así como la producción de conocimiento científico – tecnológico y la extensión; sin embargo la producción de bienes, sobre todo en la educación agrícola y pecuaria ha sido totalmente nula. Este cuarto componente pudiera considerarse el envión que se requiere para mitigar los impactos negativos ante la resistencia de no hacer uso de la tecnología que se genera en las universidades y las ventajas competitivas que valiera de aporte a la nación. Apuntaba Mariátegui, José C., (1928): "No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política". Gana vigencia el pensamiento de Mariátegui, siendo ésta unas de las líneas de la investigación epistémica propuesta, para la transformación con identidad propia de la educación agrícola universitaria, a través de las modificaciones del sistema político, económico y social con y para una emergente sociedad de prosumidores. De acuerdo con los postulados de Mariátegui, el resultado final de la transformación de la educación agrícola universitaria, deberá ser, el de formar a un nuevo sujeto histórico pensante y eficiente, con colmada capacidad de dilucidar la realidad y transformarla con el esfuerzo de su propio trabajo productivo; planteado como corriente emancipadora, liberadora y como método. Como manifesté en el inicio de esta categoría, es interés del autor por las razones antes expuestas, de seguir un orden histórico cronológico. Ahora bien, nos encontramos en los albores de la tercera década del siglo XXI, con acontecimientos en pleno desarrollo de un nuevo orden social. Hasta ahora me he referido en varios momentos de este trabajo sobre las posibles causas que ocasionaron la decadencia, descontextualización de la educación agrícola universitaria relacionada con la producción de bienes como componente de la producción universitaria (científica, tecnología, servicios) que contribuya a la transformación del subsector universitario con resultados certeros vinculantes a la economía agroproductiva del país. En este contexto, el sub sistema educativo universitario experimenta un giro que avizoraría una progresiva crisis universitaria, siendo antagónica a su concepción filosófica de colocarla al servicio de la sociedad y el Estado. En el sistema educativo, el subsector universitario aún es regido por una Ley de Educación Universitaria, desfasada que impide a la transformación de la universidad, de acuerdo a la pertinencia y relevancia del Estado venezolano. Así mismo, Moncada Freddy (2012), en su obra Transformación o sustitución de la educación universitaria, expone de manera crítica y reflexiva sobre la educación y argumenta lo siguiente:

"Tenemos una educación que a la par de las industrias estructurales, los medios, la religión entre otras, fomentan la cultura circunscrita, organizacional, institucional, corporativa, por supuesto del modelo neoliberal o del capitalismo. Queremos una educación comunitaria, institucional, fundada en los valores, protagónica, humana, ecologista, no consumista. […] En el modelo de organización de la educación del siglo XXI, esa educación tiene que ser horizontal. […]". Pp. 173.

En cuanto a la educación agrícola universitaria, no ha habido avance sustancioso que nos permitiera exponer; sin embargo ha habido algunos efímeros ensayos como "Todas manos a la Siembra Universitaria" en donde se involucra todo el gabinete ministerial, sin arrojar resultados promisorios de transformaciones estructurales. […] El divorcio entre la educación agrícola universitaria y el escenario nacional, históricamente desde su origen ha obedecido a castas sociales, espaciados geográficamente en territorios diferentes (rural – urbano); creando la división productor-consumidor. Desde una visión crítica reflexiva, la transformación de la educación agrícola universitaria como fenómeno social, ha de concebir a la universidad productiva encuadrada en la producción de bienes con y para una sociedad emergente de prosumidores; vinculante al nivel de desarrollo económico local y regional del país. Sería una falta, transformarla sólo como problema exclusivo pedagógico; sino que debe transcender con conciencia nacional, a otras dimensiones contextualizadas para la vida. También es importante acuñar la noción de Figuera, E. (2012), la cual manifiesta lo siguiente:

"Cuando una clase social, sus ideólogos, políticos e intelectuales enfrentan históricamente la necesidad de establecer los fundamentos de la nación que mejor se avenga a sus intereses y al ejercicio de su hegemonía, la educación se convierte en uno de los factores más valiosos e indispensables en el diseño del país que se aspira y los hombres y mujeres que en su interior habrán de formarse. Entonces, hay una decisión no solamente política, sino también ética sobre los atributos que definirán a ese sujeto histórico que hoy llamamos pueblo" P. 151.

Aunque no existe la transversalidad de la educación agrícola en los niveles del subsistema básico; hay que reconocer los programas en el área de formación agrícola que van incorporándose en las diferentes modalidades, más aún cuando el Estado requiere fomentar la cultura agroproductiva como política para satisfacer necesidades de ingesta alimentaria […] En este contexto, el proceso de formación en producción de bienes agrícola, como política educativa, vendría a significar una visión histórica contemporánea ante los retos que debemos asumir en la transformación del sector universitario. Esta transformación debe ser vinculante con la geopolítica nacional con el propósito de encontrar otros cimientos transformadores de los marcos teóricos y pedagógicos desde el Estado hasta la sociedad y sus componentes que sustituyan los efímeros niveles de interpretación de las contradicciones existentes de la realidad y su erradicación que yacen en las relaciones sociales. […]. En el contexto del rol de las universidades, la educación agrícola universitaria al encontrarse descontextualizada y estática en sus referentes y posicionamientos del saber y la pedagogía; ha de descomponer las estructuras teóricas vigentes que siguen teniendo un alto impacto deformador en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los educandos, desvinculante a la producción de bienes agrícolas. Mujica-Rivero H.(2009), señala que los desafíos que ha de enfrentar la educación agrícola universitaria en el contexto actual y durante los próximos años, se engloban en los siguientes aspectos: 1) la misión que debe cumplir la educación agrícola en la universidad, 2) la enseñanza interdisciplinaria, 3) la educación no formal, 4) la vocación para la carrera agrícola, 5) la evaluación del aprendizaje, 6) el desarrollo de una educación agrícola científica y 7) la interrelación educación agrícola-ciencia-tecnología-sociedad. […] En este sentido, la educación agrícola universitaria transversalizada en el campo del conocimiento, debe aportar la formación de un sujeto social emergente (prosumidor) con las capacidades elementales e incitar su desempeño en contextos previos que posibiliten su afianzamiento y el adiestramiento holístico e independencia para la definición de cualquier situación de producción; además de un plan que garantice posibles soluciones; es decir tiene que facilitar al educando las condiciones para la toma de decisiones en el lugar de los hechos, para que al término de su carrera profesional atenúe una visión general del contexto de producción de bienes agrícola universitaria, que por antonomasia ha de estar relacionada con la economía agrícola nacional del país. Transversalizar la educación agrícola universitaria, es necesario contar con una pedagogía de sustentabilidad alimentaria supeditada con una educación para prosumir, creando sus límites, contenidos y medios para emprender su objeto, encontrando en cada parte su propia metodología, con método y estructura determinada que la perfeccionan como estética para el ser humano. Transformar y transversalizar la educación agrícola universitaria, es innovar para evolucionar y transcender en la generación de conocimiento, investigación científica, extensión y producción de bienes para la universidad, el desarrollo regional y el progreso de la nación. Desde la investigación científica agrícola, se inquiere generar acciones individuales y colectivas entre el educando y docente que propendan a los espacios de un ambiente favorecedor del aprendizaje, consustanciado con una práctica solidaria que centre sus acciones en las necesidades contemporáneas del querer hacer, del querer volver al conocimiento en vinculación con su tiempo, con su espacio, con las necesidades auténticas de vida. […] Bajo este concierto de ideas, es reflexión del autor, que si la educación agrícola universitaria ha de transversalizarse en el campo del conocimiento, el educando que opta a otra disciplina; bien sea en la ciencia biológica, humanista u otra, a de relacionar sus conocimientos, innovación tecnológica y la extensión en lo que concierne a la educación y producción agrícola. […]Por tal motivo, el subsistema educativo venezolano y la educación agrícola universitaria no deben desdibujarse del contexto histórico actual cumpliendo su papel protagónico; debe transcender más allá del trípode en que se sostiene en la academia, investigación científica y extensión con y para la sociodiversidad pluricultural. (III/IV)

*Ollantay Sánchez C. Productor Agrícola. Delegado-Vocero principal de la Red de Productores Libres y Asociados del Asentamiento Campesino antiguo Safari de Margarita. Ingeniero Agrónomo, Magister en Ciencia Ambiental, Docente universitario. Militante del PSUV. ollantays@gmail.com



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Ollantay Sánchez C.

Productor Agrícola. Delegado-Vocero principal de la Red de Productores Libres y Asociados del Asentamiento Campesino antiguo Safari de Margarita. Ingeniero Agrónomo, Magister en Ciencia Ambiental, Docente universitario. Militante del PSUV.

 ollantays@gmail.com

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