A propósito de ser ciego

La "muerte" de Leopoldo López

El pensamiento era secundario al discurso, pero discurso y acción se consideraban coexistentes e iguales, del mismo rango y de la misma clase, lo que originalmente significó no sólo que la mayor parte de la acción política, hasta donde permanece al margen de la violencia, es realizada con palabras, sino algo más fundamental, o sea, que encontrar las palabras oportunas, en el momento oportuno es acción, dejando aparte la información o comunicación que lleven.

Hannah Arendt – La condición humana –

***

En los últimos días se originó una avalancha de rumores ante una eventual muerte de Leopoldo López. Todas las llamadas redes "sociales" que en algunos casos se convierten en antisociales desataron todo tipo de tesis sobre lo que podía ser un asesinato de características políticas muy graves para el país.

Quienes nos consultaron sobre este tipo de "información" (que no fueron pocas), atinamos a decir que el último en interesarle la muerte de López, era al propio gobierno por razones de orden implícito sobre las consecuencias que traería en Venezuela un hecho de esa naturaleza.

No obstante, si bien es cierto, que los generaron semejante "información" fueron unos irresponsables, en la misma medida el madurismo resulta igual de despreciable al "confirmar" con un video (del cual algunos ponen en duda) en boca del propio Leopoldo López su fe de vida.

Son irresponsables quienes basados en su "credibilidad", lanzan en el medio de una grave crisis política, infestada de confrontación, un rumor que pudo haber derivado en un cataclismo de enfrentamientos entre civiles, por la gravedad que significaba la "muerte" de Leopoldo López en términos de sindéresis.

Son irresponsables en el seno del gobierno, porque una información de este tipo en vez de ser desmentida por el ministerio de comunicación o el director de la cárcel militar de Ramo Verde, se realiza en el medio de un "show político" desde la pantalla de Venezolana de Televisión (canal estatal), a través de un programa cuyo verbo por parte del conductor es de máxima confrontación calificando a Leopoldo López de ser un "monstruo", lo cual deja en evidencia que tal reo no es un "político preso", sino un preso político, cuya praxis y lexis dependen de la "voluntad" de tal individuo. O sea, un diputado es quien al parecer decide la suerte de muchos imputados y condenados por razones que él considere son propias de un "monstruo".

De hecho, lo anterior se corrobora, cuando ese mismo diputado en los días en que Leopoldo López fuese privado de su libertad, también salieron en forma pomposa a través de los medios de comunicación, tanto el presidente de la República como el susodicho diputado, afirmando que la "oposición" buscaba "asesinar" (jamás mostraron pruebas) al político mencionado, y que ellos, es decir, la cúpula madurista le "había salvado" la vida a López.

A partir de allí, todo es historia. López ha sido sentenciado a casi 14 años de presidio, sin que entre los delitos se le haya imputado un solo asesinato de los 43 muertos (entre ellos, el de Geraldine Moreno, por el cual acaban de condenar a dos guardias nacionales) que hubo en los hechos conocidos como "guarimbas".

En tal sentido, es irónico, que si Leopoldo López es el responsable de asesinatos y muertes en 2014; verbigracia el "culpable" de hechos penales que son de estricto orden personalísimos conforme con las normas jurídicas, la misma justicia no aplica cuando militares o policías son responsables en asesinar a ciudadanos. En este caso, los líderes políticos del gobierno y jefes militares no tienen "nada que ver" cuando algún venezolano pierde la vida en las calles por levantar su protesta por la condiciones políticas, económicas y sociales que afronta el país, y más aún, protestar por la máxima represión que aplica Maduro contra quienes les critican y adversan sobre toda la geografía nacional.

Pregonar la "muerte" de Leopoldo López fue un acto de infame provocación, el cual a su vez generó mayor tensión sobre una parte de la población, pero tal rumor, también dejó en evidencia que el dirigente opositor no es un "político preso", sino un preso político, al cual se le niega desde la visita de sus propios familiares o de cualquier venezolano que desee verlo (condición que tiene cualquier "privado de libertad" en el país), hasta la posibilidad de estar en una cárcel para civiles.

Quien dice tener un "mazo" es el mismo quien pudiera tener en el futuro que vivir condiciones similares por haber ejecutado con su "autoridad", acciones que evidentemente no tiene contempladas en la constitución en su ejercicio como "diputado". A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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