Binóculo Nº 191

Transcarabobo y el Saime

Me preguntaba una amiga y camarada, cuál era la razón por la que empresas e instituciones del Estado comienzan bien y al poco tiempo ya son un antro de la ineficiencia. Casi fue inmediata mi respuesta. “A mi juicio hay tres razones: O son muy incompetentes y no tienen idea de para qué los pusieron allí; o no tienen conciencia ni idea del valor político que se juega el proceso; o son unos choros y en consecuencia, solo les importa ellos y lo que puedan robar”.

Dentro del choreo hay algunas categorías importantes que considerar. Están los rateros que se roban hasta el coleto. Están los que planifican cuánto se roban sin que haya mucho escándalo. Están los que planifican y organizan bandas enteras para robar al Estado; y están los que, conscientes de su poder, juegan con el enemigo haciendo todo mal para que nada sirva y se presione a la privatización. Y en todos está metido todo el mundo: militares, guardias nacionales, policías, dirigentes políticos, profesionales, técnicos, obreros, limpiadores, choferes y lumpen como categoría social, porque en esencia todos son crápulas. Lo curioso de ello es que son más las personas decentes que las indecentes, pero eso no es lo que percibe el país.

Transcarabobo no tiene un año de servicio, y comenzó como la panacea al problema del transporte. Se les conoció como rojo-rojitos y los carabobeños apostaron a ellos por su eficiente servicio, el respeto de los conductores, la deferencia y el comportamiento con la gente, los horarios, la comodidad, era la primera vez que un autobús tenía aire acondicionado.

Los choferes recibían varios meses de entrenamiento, se les pagaba salario decente, con beneficios contractuales, oferta de coberturas y una larga serie de beneficios que a vuelta de seis meses desaparecieron porque ni siquiera el sueldo reciben en el tiempo correspondiente. Entonces los choferes para rebuscarse comenzaron a montar gente y quedarse con el dinero porque los tickets que les entregaban, o eran pocos o no habían.

Un autobús de esos hace a diario 10 mil bolívares y ellos solo entregan 1.500. Ya pueden imaginar el negocio de los choferes con gente de adentro. Pero tampoco existe el mantenimiento o existe a medias, y los técnicos y mecánicos a quienes tampoco les pagan o les pagan cuando a los administradores les da la gana, también hacen negocio con el aceite, los filtros y algún que otro repuesto, nuevos o se los quitan a una de las decenas de unidades que ya se encuentran arrumadas en el patio cogiendo agua, sol y sereno porque debieron pararse por alguna pendejada que nadie resuelve.

Una nueva modalidad del delito es que, como el autobús produce tanta plata, ya se las ingeniaron para venderle puesto de chofer a personas sin entrenamiento. El cupo cuesta cinco mil y le garantiza que le llenarán todas las planillas como si hubiese hecho los cursos y presentado todos los exámenes. Es la razón por la que uno ahora encuentra choferes que ya no se detienen para montar a personas en silla de ruedas, y se paran en las paradas cuando ven a personas de la tercera edad, porque saben que no pagarán, derecho legitimo que les dio Hugo Chávez.

Al parecer, en un intento por controlar el problema del cobro, los directivos pusieron unas chicas a cobrar, pero como tampoco les pagaban, ya saben lo que ocurrió. Ya no se ven a las chicas. La rotación de choferes es impresionante y los usuarios deben esperar hasta más de una hora para tomar un autobús de esos porque no solo tiene aire acondicionado en una estado donde hace 37 grados de temperatura, sino que es más seguro en una entidad donde probablemente haya unos 100 atracos a transportes de pasajeros por día. Y creo que me estoy quedando corto.

¿Y por qué nombro al Saime? Porque Transcarabobo es una empresa del Estado y el Saime es una institución. Pero del muy buen servicio que prestaba éste, queda poco, para no decir nada. Y cuando creíamos que los problemas de tecnología acabarían con los errores humanos, pues es peor. Tengo un amigo de 16 años al que acaban de atracar y le quitaron sus papeles incluida su cédula. Cuando fue a que se la renovaran, resulta que su número se lo dieron a otra persona. Pero resulta que el chamo ha estudiado toda su primaria con ese número de cédula y el Saime le da como respuesta que debe sacar una cédula nueva, o lo que es lo mismo, no estudio primaria ni bachillerato. La madre se está volviendo loca porque ya no sabe a dónde acudir para le resuelvan un problema que debe resolver el Saime. Imaginen un problema de ese calibre. También conozco un señor que fue a renovar su cédula y resulta que lleva 13 años muerto. Y nadie le sabe explicar por qué está muerto. También conozco a una chama de 19 a quien en un atraco le quitaron la cédula y resulta que aparece divorciada. “Si yo ni siquiera he tenido relaciones sexuales, cómo puedo estar divorciada” le pregunto a la funcionaria. “Ay mami pero tienes que hacer un documento notariado donde conste que no está divorciada”.

Esa es una tragedia del Estado. Una empresa que produce servicio que en menos de un año no sirve o sirve poco y una institución que comenzó a enderezar los entuertos y ahora a la gente le provoca pegarle fuego.

Estoy nombrando dos entes del Estado por nombrar hechos recientes, es decir, casi de ayer. El viernes los choferes de Transcarabobo hicieron un paro por la violación a sus derechos contractuales. Y nombro al Saime porque no es un juego tener un problema con una cédula, pues sus implicaciones jurídicas son terribles, engorrosas, que por cierto cuestan fortunas.

Pero igual puedo nombrar cualquier empresa, al menos de las que conozco, en donde los desbarajustes son de pronósticos reservados.

Insisto, soy un convencido de que son menos los que lo hacen mal, que los que lo hacen bien. Pero la gente no lo siente así y el argumento para el enemigo aumenta. En una coyuntura como esta es más peligroso, y preocupante, y angustioso. El 6D no es una mamadera de gallo. Es el destino del país; pero cómo hacemos para que esa chama de 19 años vaya a votar por nosotros con esa arrechera que carga encima, si ni siquiera tiene cédula.

Caminito de hormigas…
Una nueva propuesta de encuentro nacional de la oposición surgió de la dirigencia media. Las vacas sagradas de la MUD, ni se dieron por enteradas… Quién puede entender que mientras el petróleo baja a 40 dólares, los trabajadores petroleros pidan un aumento salarial de 200%... Hasta 500 palos por debajo de cuerda están pagando por una casa de la GMVV. Cómo no vamos a decir que estamos arrechos. Y no me creo eso de que los servicios de inteligencia no lo sepan… Se robaron los cauchos y las baterías de los camiones mezcladores que estaban guardados en la Planta de Asfalto Carabobo. Y nadie se enteró… Los alumnos de la Unidad Educativa Integral Lomas de Funval, pasan todas las penurias juntas, incluyendo la asfixia por calor pues los aires acondicionados no sirven. Cocciola aún no se entera porque acaba de llegar de EEUU.


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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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