(si no se sigue arando la paz, entonces sobrevivirá el abrojo y…)

Julián Conrado: Arando la paz

“Así serán las cosas, pero este es un gobierno socialista mierda, y no entregamos a ningún compañero” (...).
 
 (Salvador Allende)


Para nadie es un secreto que la inteligencia de la policía colombiana está  en Venezuela desde hace mucho tiempo, y con ella la sombra del mosad israelí y la misma inteligentzia yanqui. El secuestro de Rodrigo Granda así lo demostró, como para que se asimilara la lección, que sigue sin asimilarse. 

      Las fronteras las hay, geográficas, bien definidas por mojones establecidos para tal fin. También hay fronteras políticas e ideológicas que demarcan espacios entre Santander y Bolívar o  entre Marx y Bernstein, también  entre los hombres y mujeres que aman y construyen y los(as) que odian y destruyen – para parafrasear a Martí-. 

      Las fronteras geográficas, Bolívar “nos las prohibió” y nos puso como lección mil “planas” para hacer siempre que sea necesario el “cruce de los andes” o nuestras nuevas campañas admirables mas allá de lo electoral. Esa lección la aprendió, sin caletre alguno, un tal Salvador Allende de nuestramerica, cuando se expreso con el epígrafe que encabeza este artículo para rechazar la entrega de Santucho y  otros revolucionarios argentinos a ese gobierno que hasta créditos para trigo le había otorgado al gobierno chileno. Queda pendiente, ahora sí, el caletre necesario o las mil planas que hay que hacernos diariamente para vencer oscuranas aquella sentencia histórica “… y no entregamos a ningún compañero…”, “… y no entregamos a ningún compañero…”, “… y no entregamos a ningún compañero…”, “… y no entregamos a ningún compañero…”. 

      Sobre las fronteras ideológicas – políticas  muchas las cruzan a diario  porque no han logrado la conexión intima con el pueblo, jugando un poco con palabras de Facundo Cabral y modificando un poco la letra tendríamos que decir ni son de aquí, ni son de allá, y esto quedó perfectamente demostrado en el golpe de estado contra Chávez. 

      Lo cierto es que el grito bolivariano y martiano de una sola nación quedó como una vieja deuda nuestra con los libertadores. ¿Cómo saldarla? con solidaridad, (es la respuesta que viene alma adentro, le vino a Allende en buena hora) que la patria sea tu pecho y acoja y abrase para conjurar la maldición de la malinche, que lamentablemente no dejamos de padecer y lo más grave aún, que hoy tiene grandes facilidades para convertirse en epidemia, gracias a la promoción en serie de más adulantes que militantes. Trabajan algunos a la sombra para imponer el reino de los hombres tubulares. (dudo de la autoría entre Mariategui y Arguedas) 

      Pero, ¿a que viene todo esto? Se trata de Julián Conrado, un cantautor de la selva, un verso en cuerpo presente del caguan. Un flaco guerrillero que dejó su vida  como individuo  para convertirla en  el colectivo sueño de los que aman y construyen, de los que  han hecho del canto una voz para desatar la más hermosa de las epidemias: la de la biofilia, la del  amor por la vida. Un hombre que se llenó de pájaros y puso a volar el canto dentro de una selva contestataria. 

      Julián cruzó fronteras geográficas, aunque entendiendo que Colombia la grande no tiene fronteras. Los límites que no ha cruzado  son la de los mojones ideológicos y políticos, porque es un carajo  que siempre ha estado claro, que ha sido fiel, que no solo  ha cantado la lealtad, sino que la ha ejercido. 

      Lo siguió la inteligencia colombiana, la sombra de la oligarquía colombiana, (la misma que mató a Gaitán, la misma de Uribe, la misma de Santos) lo siguieron  en territorio nuestro, lo detectaron (y esto es bien delicado si se toma en cuenta las palabras de Rodrigo Navarro, Ministro de defensa colombiano  cuando asume  el compartir de  un paquete de Inteligencia creíble) y  hoy ya se perfila su entrega a un gobierno que no cree en la vida, un gobierno paraco hasta los tuétanos como el gobierno colombiano, como para que retumbe en la conciencia aquellas palabras de Allende: este es un gobierno socialista mierda, y no entregamos a ningún compañero” (...). 

      Nos estamos  equivocando ya con mucha regularidad, como para  sospechar que Santander ha vuelto  y que viene un plan en marcha jugando con el velo de la diplomacia burguesa del buen vecino. Está ante nuestros ojos, es la remozada formula del dividet et impera inoculada para que una metástasis  de odio multiplique los demonios en la patria de Bolívar y terminemos, para gozo de nuestros sepultureros,  asumiendo que este es un gobierno socialista mierda. 

      Julián Conrado luchó y optó preferencialmente por el vivir viviendo, pero lo más importante de su lucha que no termina es que lo hizo desde el SER SIENDO. Mañana será entregado (en una trampa por cuotas que pone frente al imperio una revolución a consignación), será entregado y el gallo no habrá cantado ni siquiera un a vez. Será entregado, dijera Juvenal Herrera Torres, a la “misma oligarquía que conspiró contra el Libertador. La misma que asesinó a Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho. La misma que asesinó a Rafael Uribe Uribe y le multó la lengua a Maria Cano. La misma que asesinó a Gaitán y exterminó a bala a una organización política entera: la Unión Patriótica.(…) Esa oligarquía es la que ha cubierto a Colombia con la sangre de centenares de miles de hombres y mujeres, niños y ancianos, indígenas y negros arrancados a su tierra y provocando la formación incesante de las tétricas caravanas funerarias de los masacrados y las dolientes aglomeraciones de los desplazados”. Sera entregado y le seguiremos restando a la constitución un poco de justicia y a su aplicación le empezara a caer la herrumbre de tanto no utilizarla. 

      Que nos toca hacer sino  izar el pensamiento y la acción revolucionaria en un solo estandarte como para exorcizar los demonios de la malinche que azotan y hacen árida el alma. Que esta, nuestra cicatriz histórica no supure más, que no se levanten las llagas, sino que se promueva el levantamiento de un pueblo digno para gritar a la eternidad que el Orinoco y el magdalena armen su amor en secreto para un Julián en verso de unidad bolivariana.

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Nelson España

Miembro del Frente Antiimperialista de la Zona Sur - Anzoátegui

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