Pruebas vs. Acusaciones

Los motivos que puedan tener una o varias personas para hacer una acusación son múltiples y variados. En Venezuela, las motivaciones políticas han estado entre las principales motivaciones, aunque esto se ha exacerbado en los últimos años, pues el clima político venezolano está muy polarizado y los enfrentamientos alcanzan grados de mucha beligerancia. Esto no elimina, por supuesto, otras motivaciones: Sociales, económicas y personales, entre estas últimas los odios llevados a extremos patológicos. La denuncia generalmente busca agredir moralmente a la persona denunciada y a sus familiares y amigos y, de paso, a desmerecer sus posiciones políticas e ideológicas.

Ante la denuncia, una parte de nuestra gente actúa de buena fe y cree lo que dice el denunciante, sobre todo cuando son madres que denuncian a sus esposos por no atender sus necesidades económicas o ejercer violencia contra ellas o cuando se refiere a partes policiales, sobre supuestos delincuentes abatidos o detenidos. Otras denuncias son menos creíbles: Las de la oposición contra el gobierno o las de éste contra la oposición, pues se las ve parcializadas e interesadas por parte de los denunciantes. En cualquier caso, la información veraz que se posea, el conocimiento del tema, las características y actitudes del denunciante y el tipo de la denuncia, influyen a lo largo del tiempo en la credibilidad sobre la veracidad de la misma y la culpabilidad del denunciado.

Pero lo importante sería que la gente, incluida la que se supone tiene más nivel educativo, conocimientos y formación, se atuvieran a los hechos objetivos o pruebas mostradas por los denunciantes. Un detenido en Colombia por narcotráfico denuncia al Gobierno venezolano de cómplice, lo que hace prestamente que la oposición acuse a Chávez y su gobierno de participar en el narcotráfico, mientras los partidarios del Gobierno enfrentan estas acusaciones y descalifican las declaraciones del denunciante. Ambos lo hacen como actos de fe: Unos en la culpabilidad del gobierno y otros en su inocencia. La posición correcta sería: ¿Cuáles son las pruebas, más allá de la simple denuncia? ¿Dónde están, qué demuestran y a quiénes realmente comprometen?

La denuncia no constituye ninguna prueba hágala quien la haga. Yo puedo denunciar que un fulano me está amenazando de muerte, pero mi simple palabra no puede ser el elemento ni para juzgar ni mucho menos detener a la persona denunciada. Hacen falta las pruebas obtenidas como resultado de las investigaciones efectuadas. Esta verdad, del tamaño de la pirámide de Keop, parece no ser tomada en cuenta por muchas personas, pero lo peor es cuando no es tomada en consideración por fiscales y jueces, pues ello puede conducir al castigo de un inocente.


lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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