Anzoátegui un combatiente a la altura de las circunstancias

Nota: Mañana 14, de este mes de noviembre de 2019, se cumplen 230 años del nacimiento del General José Antonio Anzoátegui y pasado, es el bicentenario de su muerte. Como dijo más abajo, hablando de curiosidades, muere como un día despues de haber nacido. Este trabajo intenta destacar las curiosidades alrededor de su existencia, pero también de su valor como combatiente y pensador que supo entender lo complicado que era para entonces, tanto que todavía siegue siéndolo, el proyecto de la unidad de lo que el genio de Bolívar llamó "las antes colonias españolas". Un proyecto que sólo sigue vigente, sino que es la única alternativa para que nuestras naciones y economías puedan evadir el cerco y la avalancha que significa el crecimiento económico y desarrollo capiotalista en otras áreas.

Este trabajo funde dos escritos anteriormente y destinado a aparecer previamente en otro espacio, pero no habiendo sucedido así, no quiero callar ante tan significativas fechas.

Hagamos honor el héroe epónimo de la ciudad de Barcelona.

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Hay unas cuantas curiosidades en la vida Anzoátegui. El mes de noviembre fue clave en su vida y en su aún no bien explicada muerte. Ese mes 11 del año, nació en la cálida Barcelona, en la Venezuela colonizada por España. En la montañosa Pamplona, en Colombia, murió o fue asesinado por misteriosa mano, también en noviembre. Al evocar la muerte lejana del mártir, cabe recordar al poeta cumanés Andrés Eloy Blanco, quien una vez dijo, la tragedia de la patria envuelve "que el hijo bueno se le muere fuera y el malo se le eterniza adentro". Hay mucho de verdad en eso. Bolívar, Sucre, Anzoátegui y hasta el propio bardo del Manzanares, se murieron afuera. Y esto, no deja de envolver también un misterio y un motivo de reflexión.

Nació el general Anzoátegui un día 14 y falleció un día 15, como respetando escrupulosamente el orden cronológico. El mismo mes y un día tras de otro. Como decir, murió veinticuatro horas después de haber nacido, descontando los intensos treinta años de su vida transcurrida y sobre todo, los últimos diez metido en el vendaval de la guerra, conviviendo con la muerte.

Y hay algo más, nació de parto natural que, aunque alguien ha dicho que el nacimiento, el asomarse a la vida, no por hermoso, deja de ser un hecho violento, el año de 1789. Y murió no en la tranquilidad, en la resignación de la vejez, por una disposición divina o por lo menos, como hubiese sido natural en ellos, en medio del combate, sino por la intermediación de la traición, según la opinión más generalizada. Y cuando eso sucedió, allá en Pamplona, era el año de 1819.

Quiero destacar, en medio de esos enigmas, que el número nueve aparece asociado en el nacer y morir del héroe barcelonés.

Anzoátegui, un hombre muy vinculado al Libertador y poco a los guerreros orientales, aparece en 1817, como miembro del Estado Mayor de Piar y Jefe de sus Carabineros. Como tal estuvo en la toma de San Félix. Poco tiempo después formará parte del Consejo de Guerra para juzgarle. Con jefes como Carlos Soublette y Brión, se constituyó el tribunal que condenó al héroe de Guayana al fusilamiento. Anzoátegui, ante aquel tribunal solicitó se sumase la degradación. Por fortuna, Bolívar no accedió a aquella petición.

El general José Antonio Anzoátegui comprendió en su exacta dimensión la complejidad de los planteamientos iniciales de Bolívar y estuvo presto a acompañarlo cuando la mayoría de nuestros guerreros heroicos, también meritorios y luego llenos de gloria, apenas manejaban criterios limitados sobre las ideas centrales que impulsarían las luchas por venir.

Fue un ejemplo para las revolucionarias y los revolucionarios de hoy, pues además de emprender una ardua lucha sin buscar nada a cambio y de haberse esforzado en dar lo mejor de sí en las acciones militares, también alcanzó una sólida formación cultural gracias a su dedicación al estudio. En eso es comparable con hombres como Sucre y el mismo Libertador quienes en su combate por los grandes ideales no obviaron la necesidad de formarse para responder con pertinencia en el campo del pensamiento a los retos que les planteó la vida.

Como Anzoátegui, hay que tener disciplina, coherencia y estudiar mucho, porque el revolucionario es vanguardia y, como tal, tiene grandes responsabilidades. Hoy las exigencias de la lucha demandan combatientes despiertos, agudos y capaces para entender el mundo y sus avatares".

En su largo e intenso compartir con Bolívar, Anzoátegui se granjeó un lugar especial en el afecto de aquél pues, estuvo junto a él en momentos de importantes discusiones. Como ejemplo de ello, señaló que el héroe nacido en Barcelona el 14 de noviembre de 1879, acompañó al Libertador en las confrontaciones con los jefes orientales, como Santiago Mariño y Manuel Piar.

En esas discrepancias, Anzoátegui no tuvo dudas en apoyar siempre al Libertador, pero también le acompañó en la maduración de las ideas y del proyecto político que tenía como norte el americanismo hispano, la creación de la Gran Colombia y la unidad de entonces colonias españolas con la formación de la gran patria Americana.

De hecho, llegado el momento de la partida forzada de Bolívar hacia a Cartagena de Indias, Anzoátegui lo acompañó. Estuvo a su lado cuando cayó la Primera República y también a la hora invadir Venezuela. Después, volvió con él al Sur, en la ruta hacia la formación de la Gran Colombia.

Por eso no es extraño que en el crucial instante de decidir la suerte de Manuel Piar, formase parte del jurado y que aun cuando lo acompañó en la hazaña de Guayana, votase por el fusilamiento del general nacido en Curazao y hecho guerrero y patriota en Venezuela y sobre todo en oriente.

Ese estar juntos, compartir dificultades desde los primeros momentos, asumir la responsabilidad con humildad, mucha disciplina, excelente formación militar y capacidad para la toma de decisiones, cualidades que Bolívar descubrió y supo valorar en él, llevaron al Libertador a tener al general Anzoátegui como uno de sus hombres de mayor confianza, y llamo la atención sobre el hecho de que una vez muerto, solo lo sustituiría Antonio José de Sucre, el glorioso cumanés, a quien el Libertador sometería previamente a las más rígidas pruebas.

Entre las acciones militares de Anzoátegui se destacan aquella audaz maniobra, ordenada por Bolívar, durante la batalla de Boyacá, de atacar por el centro al ejército del general español Barreiro, partirlo en dos y dejar una parte incomunicada de la otra, para derrotarle rápidamente.

Pero el acto más heroico del general Anzoátegui, fue haber interpretado adecuadamente el momento histórico que le tocó vivir y haber asumido con valentía y honradez sus obligaciones y responsabilidades ciudadanas y de patriota y no haber vacilado al tener que escoger entre un camarada y los intereses supremos de la guerra de independencia. Me refiero a la posición que asumió en el asunto que condujo al fusilamiento de Piar.

La lucha de José Antonio Anzoátegui comenzó en 1810, cuando apenas veinte años de edad. En ese entonces se incorporó activamente al grupo de revolucionarios que en Barcelona se sumaron a la búsqueda de la Independencia.

Después de Caracas, Cumaná y Barcelona declararon la independencia y se sumaron a las iniciativas del 19 de abril. Anzoátegui fue el primer integrante de la Junta Patriótica que se adhirió al propósito independentista. En 1812, bajo el mando del general Francisco González Moreno, formó parte del ejército que intentó por primera vez la toma de Guayana, ilusión temprana de los patriotas, que se alcanzaría en 1817. Para ese momento, él estaba en primera línea.

Entre 1812 y 1814, participó en la Campaña Admirable y después, junto con el general Rafael Urdaneta, tomó camino a la Nueva Granada, para aparecer junto a Bolívar en la toma de Santa Fe de Bogotá y participa durante un tiempo largo e intenso, en acciones guerreras y discusiones políticas para acompañar luego al Libertador a Haití y al peregrinar por el Caribe.

En los años que anduvo con Bolívar, desde la Nueva Granada y luego en las islas del Caribe, participó en las conversaciones que dieron origen primero al Manifiesto de Cartagena y la Carta de Jamaica, dos documentos claves para conocer el desarrollo del pensamiento bolivariano. Pudo además, conocer del contenido y propósito estratégico del Manifiesto de Carúpano, en el que Bolívar declaró la guerra a muerte a la esclavitud".

Después de aquella rica y aleccionadora experiencia vivida y compartida con el Libertador, pasó a formar parte del Estado Mayor del ejército de Piar y estuvo con él en la batalla de San Félix y la toma de Angostura. Es decir, contribuyó como integrante de la vanguardia, que conquistó el espacio que brindará seguridad anhelada al nacimiento de la Tercera República".



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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