Los trillados i manipulados argumentos de la oposición golpista

Primera Parte

No puedo generalizar diciendo que Venezuela es un país, donde la verdad ofende i la mentira complace, como a veces he dicho impropiamente; empero, para una gran parte o la totalidad de la minoría opositora, si es cierto. Por ello, cuando he discutido racionalmente con algún amigo que tradicionalmente fue partidario sectario o dogmático de los viejos partidos –a mi juicio carente de verdaderas ideologías políticas- ya que muchos no saben ni distinguir entre ideología i doctrina, les repetía las coplas del poeta filósofo Antonio Machado: “¿Tu verdad? / ¿Mi verdad? / No, la Verdad / Y ven conmigo a buscarla /. Los políticos que desgobernaron al país durante más de cuatro décadas, no solamente quieren desaparecer la historia sembrada en la mente de los venezolanos, sino que, al pretender negar los desastres del ayer, demuestran carecer de lo que se llama “autoridad moral” para hablar con la desfachatez, con el cinismo, con la mentira que se les desborda voluntaria e involuntariamente, cuando hablan de querer rescatar al país, a la democracia, a la libertad i la convivencia pacífica; i el impudor o sarcasmo más ofensivo, cuando hablan de “la Venezuela que queremos”. Esa Venezuela que quieren estuvo en sus manos corruptas, ineficientes i saqueadoras, no solamente del erario público, sino de todos los valores morales i éticos que deberían ser el fundamento del progreso, la paz, la igualdad i la justicia. Es acaso que no recuerdan o tienen en sus bibliotecas, tantos libros que se escribieron, hasta por ellos mismos, sobre las atrocidades i negocios turbios i putrefactos que hacía (i siguen haciendo desde sus atalayas de poder económico i mediático), donde solamente tenía supremo valor, no solamente el “carnet” de un partido (porque muchos excluidos en las clases pobres lo tenían, pero no eran seres humanos sino simplemente “votos” a los cuales, en períodos electorales, se les regalaban latas de cinc para hacer ranchos, algún pote de leche de tercera calidad i una banderita, franelilla o gorrita blanca o verde, según el partido), mientras las “élites” hacían los descomunales negocios, obtenían créditos multimillonarios que, luego, nunca cancelaron (como los que otorgaban para “reforma agraria”). Por eso quebraron tantos bancos.

Tenían los bancos para solamente los ricos, etc., hechos que no solamente he observado o vivido durante más de cuarenta años, sino que he sido víctima de diversos atropellos. Prueba de esto está en mis escritos de toda la vida i desde que cayó Pérez Jiménez, comencé a criticar que los mismos dinosaurios de la economía i de la oligarquía, que seguían igualmente privilegiados. Por eso tengo autoridad moral; nunca milité en un partido i siempre me presenté como “independiente de los independientes” porque siempre habían los acomodaticios aprovechadores que, eran “independientes pro”; pro AD, pro COPEI o los izquierdozos esporulados de AD o del partido Comunista, especialmente los “busca cargos” del MAS (con la honorable i maravillosa excepción de Luis Hómez Martínez). He Conocido Comunistas de clase, de recia personalidad i honor como Gabriel Bracho Oliva (pintor i fraternal amigo) o Radamés Larrazábal ejemplo de rectitud i fidelidad a sus ideas; adecos honestos como Párraga Villamarín que siempre quiso conquistarme para el partido i siempre me negué, conservando la amistad; igualmente Borjas Romero, Arteaga Pérez, Alberto Medina Acosta i otros, que eran hombres íntegros, o en COPEI, personajes como Adolfo Pons, Wintila Pérez i otros, de igual categoría humana. Pero los partidos degeneraron pronto; si al partido Acción Democrática no le desaparecen hombres como Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Alberto Carnevalli, Ruiz Pineda, Pinto Salinas, o fueron apartados hombres íntegros como Luis Beltrán Prieto, Ramos Jiménez, Paz Galárraga, Juan José Delpino i otros, un crápula como el bachiller Carlos Andrés Pérez, no hubiese llegado ni a portero de Miraflores. En cambio, tuvo oportunidad de ser el Ministro del Interior más feroz, asesino i perverso de toda nuestra historia i conseguir las alianzas de secuaces de su misma ralea, para llegar al poder i ser el más grande depredador de la historia, el más oprobioso, maligno, ladrón, asesino, embaucador, embustero, inmoral o todo cuanto adjetivo negativo exista en el diccionario de la lengua, (escribí por PANORAMA, cinco artículos pidiendo su renuncia) para fingir unas supuestas nacionalizaciones que, solamente a él sirvieron para ser quizá, el más grande ladrón que haya existido, al lado del cual, Pérez Jiménez fue un simple ratero. Su perversa entrada en escena, se debió al primer gran traidor de la democracia i primer dictador de nuevo cuño: el otrora comunista Rómulo Betancourt, que tal vez por sus debilidades hormonales, dio un giro de 180 grados, i puso su trasero al Norte. Este es el Padre de la “Desmocracia” si se permite el barbarismo, o de lo que siempre llamé, “la democracia falsificada” que no fue otra cosa que dictadura de partidos. Llegó hasta desconocer i violar la democracia interna de su partido, robándole un triunfo a Luis Beltrán Prieto. Allí, en sus gobiernos, comenzó precisamente, a extenderse la POBREZA en Venezuela. Recuerden que Pérez Jiménez demostró que, al llegar al poder encontró 64 mil ranchos en Caracas i cuando cayó, los había reducido a 8.000. Llegó, entonces, el soberbio i pedantesco hombre de la pipa. La voz chillona i las palabras rebuscadas para sus malos discursos i el primer gran engaño fue su “bandera” de la Reforma Agraria, mamotreto que solamente sirvió para establecer más latifundios i empobrecer al campesino que emigró a las ciudades, constituyendo los grandes cinturones de MISERIA de las principales ciudades, especialmente Caracas i Maracaibo. Una vez dijo que si robada, se le quemaran las manos i, en un atentado en Los Próceres, lo único que se le quemaron i tuvo vendadas... ¡fueron las manos!

Quien tenga siquiera un mínimo conocimiento de una disciplina tan importante como la Sociología (incursioné en ella por años cuando fui profesor de Sociología Médica), creo que conozca que existe una disciplina que se llama Geografía Humana; tenga conocimientos de Estadística i de Investigaciones Sociales; quienes sepan aproximarse a los hechos sociales (que para algunos son abstractos por definición) igualmente tengan conocimientos de esta ciencia que apenas tiene algo más de siglo i medio, pero ya desde mediados del siglo XIX encontró en Emil Durkeheim las reglas del método. En consecuencia, no se puede decir que un fenómeno como el de la POBREZA, sea producto de unos pocos años, a no ser una gran depresión como la del año 29 en los Estados Unidos (que nunca fue total i por eso se recuperó con la rapidez que llegó) o una gran guerra mundial, como las europeas del 14 i el 39. Conocí de la segunda guerra, en testimonio vivo de personas que la padecieron. Sin embargo, debemos recordar que, de las provincias de América luego de la Conquista (mejor que Descubrimiento) la más pobre era la Capitanía General de Venezuela i testimonio de ello es la pobre Arquitectura Colonial. I luego de la Independencia, que costó no solamente sangre, sino, naturalmente sacrificios i pobreza, el siglo XIX, derrumbado el sueño integrador i creativo de Bolívar por las oligarquías criolla i mezcladas, fueron años i años de guerras civiles, montoneras, golpes de estado i descuido de lo esencial para la economía i el progreso; los intentos de superación como la Guerra Federal, fracasaron ante unas clases pudientes que tenían mui bajo concepto de patria i sí mucho fanatismo religioso i voracidad pecuniaria. Por eso Venezuela, realmente entra empobrecida en el siglo xx, unos 36 años después que otros países, con la muerte de Juan Vicente Gómez, dictador que al menos dejó sus riquezas en el suelo de la patria i que en un gran gesto, llegó a pagar la deuda externa del país, en homenaje al natalicio centenario del Libertador. Al menos admiraba a Bolívar i no escondió fortuna en el exterior. Por eso la transición de López Contreras i sobre todo, el verdadero nacer de una democracia incipiente pero con visos de progresar, es la de Isaías Medina Angarita, verdadero Padre de la Democracia hasta por reconocer los partidos políticos; i esa ya es una historia conocida de allí en adelante, por lo que no voi a repetir ni resumidamente. Lo cierto es que veníamos siendo pobres i hasta aparecida la esperanza de cambiar, cuando nos llega la riqueza petrolera.

Ahora bien, ¿I qué cosa logró esa riqueza petrolera? Sociológicamente, empezar a dividir en dos grandes clases a los habitantes del país: una clase minoritaria feudal i rica por un lado, i una clase proletaria, marginada i pobre, por otra. Este proceso de diferenciación social, lo expuse en un Manifiesto mui personal que saqué unos días después del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, se lo envié al presidente i a muchos miembros de la Asamblea Nacional i a cuanta Institución extranjera pudiese, gastando más de 200.000 bolívares en DHL, sin recibir ni la más mínima respuesta. El petróleo trajo entre nosotros, el mismo fenómeno del urbanismo de la Revolución Industrial. El éxodo hacia las ciudades, invirtió las cifras campo-medios urbanos. De 70% en el campo i el 30% en las ciudades, las cifras se invirtieron, trayendo los mismos problemas: hacinamiento, mala vivienda, malos sueldos, mala alimentación, mala salud, explotación, prostitución, delincuencia, etc.,etc. Las verdes montañas del hermoso i maravilloso Valle de Caracas, se llenaron de ranchos, ladrillos, planchas de cinc, atajos, cañadas sucias, que borraron los verdes hermosos i pusieron de frente a todos los habitantes de Caracas, el ejemplo de la pobreza abandonada a su suerte. En cuarenta años, los gobierno de la IV república, no hicieron absolutamente nada por esta pobreza, en límites de miseria i muerte. Ahora, con el más indignante cinismo, hablan de realizar “la Venezuela que quieren”. Cada vez que estaba en Caracas i veía aquel paisaje de miseria en los cerros, entre otras preguntas me decía: ¿Cómo será una cosa tan sencilla, dolorosa i desesperante como un dolor de muelas a media noche, allá donde brillan aquellas lucecitas lejanas? ¿Cómo serían otros problemas más graves, incluyendo el hambre i la muerte o el padecimiento de las mujeres pariendo o los niños sufriendo? Sin embargo, los privilegiados de las grandes i lujosas urbanizaciones ni miraban hacia allá, pero los desposeídos de arriba, si estaban en “palco” para contemplar la riqueza, las diversiones i los privilegios de los amos del valle. Esa situación no se intentó jamás revertir o solucionar por los canallas que gobernaron en la IV República durante más de cuatro décadas. Todos, sin excepción, fueron títeres del gobierno norteamericano i de las clases pudientes de la capital. Eran dos Caracas absolutamente distintas; era una pobreza que no estaba escondida, sino a la vista de todos, incluyendo los turistas que visitaban el país; i así sucedía en muchas ciudades con sus cinturones de miseria. Para 1958, cuando se fue Pérez Jiménez con sus “raterías” en comparación a la del otro Pérez, bachiller i paranoico, Venezuela tenía una población de 6.221.571 habitantes (1º de enero de 1958) i Caracas una población estimada en 862.019 habitantes, pero incluyendo otras parroquias vecinas (lo que se llama Área Metropolitana) era de 1.189,174. Ya entonces, la pobreza estaba presente i esta crece, no solamente por los dos factores que menciona Maltus, de disparidad entre crecimiento poblacional (en proporción geométrica) i crecimiento de recursos alimenticios (en proporción aritmética) pues ya esa simplista consideración estaba superada por la ciencia en muchos países, sino por lo menos cuatro o cinco factores fundamentales, descuidados todos, desde el inicio de las gestiones de gobiernos del Pacto de Punto Fijo, hasta la llegada apenas hace escasos seis años del gobierno revolucionario del presidente Chávez. La pobreza, o el desarrollo constante de la misma, era un enfermo grave sin tratamiento hasta el presente, pero ahora, los que abandonaron al pueblo por más de cuarenta años, tienen el cinismo de proponer los remedios i pretender ser los salvadores de la democracia i de la patria nueva. Los supuestos “líderes” de la oposición son tan “embuhsteros” como se le dice ahora que, ni ellos mismos creen sus infames ridiculeces. Al respecto decía Bernard Shaw: “Hay quien no cree nunca nada de lo que dice él mismo. Y naturalmente , no puede creer nada de lo que digan los demás”. Es el caso de tanto mediocre en la oposición conspiradora, golpista i antipatriótica. (Continuará)


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Roberto Jiménez Maggiolo


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