Mas disparates de la oposición

Filosofía i Política


He escrito en dos o tres ocasiones, preguntándome si existe gente inteligente entre los dirigentes –que no líderes– de la atrolondada oposición venezolana, fracturada i con hombres que parecen empeñarse en demostrar su poca cultura inmaterial.

Ahora, quiero referirme a dos cosas sencillas, aparentemente triviales para ellos, pero que son muestra del analfabetismo cultural que padecen. Para ellos el razonamiento, la lógica del lenguaje, la sintaxis i menos el pensar reflexivo de la ciencia, no tiene importancia. Usan solamente el lenguaje objeto i olvidan o ignoran que existe un metalenguaje, que pone de manifiesto los rasgos lógicos de lo que dicen, por lo cual muchas veces son contradictorios sin saberlo. Sin embargo, el primer ejemplo es de ignorancia gramatical; i desconocimiento de los verbos que usan. Estamos llenos de grandes avisos de prensa i otros medios, llamando al “reafirmazo” referida a la acción de volver a firmar o recoger firmas de nuevo.

Pues resulta que confunden dos verbos distintos, aunque parientes. Afirmar,(del latín affirmire) según el DRAE, es poner firme, dar firmeza, asegurar o dar por cierto algo, dicho de una persona, afirmarse en los estribo, ratificar lo dicho o declarado o irse firme al contrario en la esgrima. En consecuencia, reafirmar, es sencillamente, afirmar de nuevo. En cambio, es otro verbo, el firmar; firmar es, poner nombre i apellido, con mi rúbrica, dar “firmeza” a un documento, etc. I si bien con mi firma puedo afirmar o reafirmar, el volver a poner mi firma, es mejor decirlo de manera más explícita que, recurriendo a un prefijo, como el “re”. Aunque admitiéndolo, firmar otra vez sería el refirmazo, i no el reafirmazo. Empero, dirán, esas son insignificancias o trivialidades. Por Internet, alguien propone que si escribimos las palabras disparatadamente, intercalándole letras sin sentido, si la palabra se “entiende”, pues es lenguaje. Es una aberración, el querer destruir la pureza, belleza i significado i sentido exacto de las palabras, tarea de siglos por eminentes gramáticos i hombres de letras. Para la oposición atolondrada en el decir, escribir o hacer, eso no tiene importancia; pero si son hombres que no saben ni cuidan el idioma, instrumento formal del conocimiento i el aprendizaje, como las matemáticas lo son de la ciencia, ¿Qué podemos esperar de ellos conduciendo un país? ¿Qué podemos esperar de un salvaje, al cual le entreguemos los controles de un gran avión de pasajeros? ¿Qué podemos esperar de hombres que no aportan ideas sino insultos, aunque ofrecen “la Venezuela que queremos”? ¿Por qué si la tuvieron por más de cuatro décadas, no quisieron hacerla, sino destruirla? ¿De quienes son todos los males del país, sembrados i cultivados con inmoralidad i corrupción, durante falsos gobiernos democráticos? Las respuestas las tiene un pueblo que conoce su Constitución Bolivariana.

El segundo disparate al cual voi a referirme, escuché parte de respuesta, en un programa de opinión, donde la periodista insistía en que, si se habían realizado por lo menos siete procesos electorales, usando papel bond corriente, por qué el CNE, recurría al papel moneda. Cuando se le respondió que las circunstancias de lo pasado, son diferentes a la situación actual, insistía en su malintencionada pregunta, porque creía atacar al gobierno. En sus estudios, posiblemente no vio Lógica Simbólica o Matemática, ni tampoco Filosofía del Lenguaje. La oposición, derrotada siete veces por tan amplio margen que ni pensó en la posibilidad de alegar fraude (como era rutinario en la IV República), debería estar complacida de esta acertada decisión del organismo electoral (porque, por lo menos al Dr. Carrasquero, lo conozco como un hombre íntegro, inteligente i capaz) que les garantice a ellos que no se les perderá el esfuerzo de recoger firmas; empero, no les gusta porque saben que el proceso será absolutamente transparente, sin posibilidad de fraude (que en tal caso lo intentarían ellos) i que, casi con seguridad fracasarán sin derecho a pataleo. Protestar sería, confirmar que, las primeras recolecciones de firmas, fueron llenas de trácalas o delitos. Se auto acusan, sin percatarse, de los rasgos lógicos de lo que expresan. ¿Se podrá hacer algo en el Plan Robinsón, para subsanar las deficiencias de instrucción, de los dirigentes de la oposición?

Los disparates los define el Diccionario Real de la Lengua Española, en su primera acepción, como falta de razonamiento. I razonar, parodiando a Ricardo Palma, en aquello de cómo hacer un soneto, se los explico así. Para RazonaR, coloquen en la mente una R en cada punta, i piensen horizontal o verticalmente. Preguntarán ¿I en el medio? ¿En el medio?...¡Ah! en el medio, hai que poner talento!




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Roberto Jiménez Maggiolo


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