El problema de la representatividad

La derrota es de la burocracia... No hay pueblo Vencido!!!

Los errores cometidos por la dirigencia del proceso revolucionario el pasado domingo 2 de diciembre dejan al descubierto su falta de vinculación orgánica con el pueblo. Creemos que la derrota o el revés político sufrido por el chavismo en la pasada jornada electoral no es en sí una derrota de clase o del pueblo pobre, mucho menos una derrota del socialismo, sino que sobre todo se convierte en una derrota de algunos valores que vino sosteniendo, con el proceso de reforma constitucional, la dirigencia bolivariana.

A nuestro parecer el error fundamental de este proceso no fue de aparato (movilización, propaganda, gente) ya que en diversas jornadas gloriosas y victoriosas el pueblo venezolano supo vencer y pasar por sobre gigantes aparatos partidistas (diciembre del 98), y por sobre descomunales campañas propagandísticas de la derecha (paro petrolero diciembre 2002). Esto lo decimos sin descontar el papel que jugaron las traiciones de parte de varios dirigentes medios (alcaldes, gobernadores) que apoyaron el NO, teniendo como caso emblemático en estas tierras el del alcalde Henri Falcón quién votó y llamó a votar por la tendencia contrarrevolucionaria.

Entonces si no fue de aparato, es porque la derrota fue de fondo, no de forma. El error más grande a nuestro parecer fue resucitar el fantasma de la representatividad. A la dirigencia bolivariana, incluyendo al comandante Chávez y a nuestros ilustres diputados de la asamblea nacional, se les olvidó desatar los poderes constituyentes originarios del pueblo, del que tanto hablaron en el año 99. En otras palabras se olvidaron del sujeto, del pueblo, y creyeron o quisieron convertirse ellos mismos, cómo burócratas o representantes, en el sujeto de la revolución. De esta forma, hicieron una reforma “de su puño y letra” que si bien supo recoger algunos contenidos de la calle, en otras cuestiones fue hecha a imagen y semejanza de la burocracia y sobre todo, al no dar espacios a la participación protagónica, le dio razones a millones de personas del pueblo chavista y revolucionario, para no ir a votar, lo cual es gravísimo para un proceso revolucionario.

De esta forma creemos que con la abstención de millones de compañeros, una de las grandes derrotadas de este proceso pasa a ser la REPRESENTATIVIDAD (bolivariana o no) como valor. Esperamos que esta jornada sirva de aprendizaje y más nunca se le ocurra a nadie hablar o querer transformar un país en nombre del pueblo, sin desatar repetimos sus poderes constituyentes. Igualmente y aunque la crítica sea dura (es el momento de hacerla), creemos que con los resultados del 2 de diciembre fue derrotada la prepotencia, la premura y el criterio de infalibilidad del líder, de nuestro Comandante Chávez.

Quienes estamos convencidos de la necesidad de la conducción del presidente, y de lo positivo que esta ha sido para la historia del proceso revolucionario, creemos también que esta conducción debe estar en permanente sintonía con los avances y retrocesos del pueblo es decir debe bailar al son que le toque el pueblo. O como diría el sub comandante Marcos: se trata de mandar obedeciendo. El liderazgo que precisa la revolución bolivariana no es el de un gran patriarca que señala a sus hijos el destino de la patria, sino al revés, Chávez ha sido y debe ser un hijo de las luchas del pueblo que en todo momento aprende, sistematiza e internaliza la lucha popular y es de esta manera que conduce la revolución. Hemos tenido, y queremos tener, un presidente que hable desde el pueblo, desde nuestros valores de clase, y no desde otras lógicas o racionalidades.

Hoy por hoy creemos que existen dos sectores que empiezan a querer repartirse el país: el primero es la oposición de siempre ahora con un sujeto real que son los estudiantes burgueses, y el segundo es la burocracia misma que ya empieza a ser sus balances diciendo que la derrota se debió a la “falta de conciencia del pueblo”, por fallas en el aparato, por la propaganda de la derecha, y mira para todos lados, excepto para si mismos, buscando culpables.

De consolidarse estas tendencias la revolución bolivariana, esa que ha venido construyéndose con un poderoso protagonismo popular, tiene sus días contados. Creemos que por el camino que vamos en el 2013 o empieza a gobernar la oposición de siempre, fascista y pro yankee, o el chavismo más burócrata y sostenedor del status quo.

De esta forma lo imperante es la emergencia de nuevos actores sociales y políticas en una reconfiguración constituyente o una vuelta a los orígenes rebeldes y de lucha del chavismo. Los movimientos populares autónomos, críticos, constructores del poder popular, debemos configurarnos como una alternativa política desde el pueblo para la construcción del socialismo desde abajo, dirigiendo como clase oprimida, sin ningún tipo de representación.

La derrota es de la burocracia

No hay pueblo vencido!!!



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