Binóculo Nº 205

Madurobook

En verdad me negaba a aceptar que mi país estuviera en crisis, hasta descubrir que importábamos suero. ¿Suero? Me pregunté, ¿glucosa con azúcar y sal? Pero si aquí lo hacíamos, me dije. Peor aún, se importa de El Salvador. ¿El Salvador? Volví a preguntarme. ¿La tierra de los Mara Salvatrucha? ¿Y es posible que bandas de delincuentes que controlan ese país, tengan fábricas de suero y nosotros no?

Pero mi decepción empeoró cuando me enteré que nuestra flamante Casa de la Moneda, no fabrica nuestras monedas, por lo que debemos mandarlas a hacer a otro país, quién sabe si a Haití u otro paisito de El Caribe. ¿Tanto involucionamos? Pensé.

Y tenía sospechas de la crisis cuando supe que se importaban caraotas negras. Un grano que es una cultura en el país y que nadie la esté cultivando, deja un enorme vacío, más que en el estómago, en el corazón de la gente, al menos del mío que extraño sobremanera un desayuno de esas negritas, refritas en cebolla con un puntico de azúcar y una par de arepas calientes. Y por ese camino, no hay duda que quien las importó cometió un crimen de lesa humanidad, y además, no debería estar vivo.

Pero mi confirmación real de la crisis es cuando supe que los 13 centrales azucareros que tiene el Estado, ninguno funciona, es decir, no producen azúcar. Hay que importarla para completar la producción de la empresa privada para abastecer al país. Con el agravante de que todos esos trabajadores cobran un salario.

Y ya no me quedó la menor duda de la crisis cuando me explicaron que Sidor, con más de 20 mil trabajadores, no produce ni pa´comprá el pan que se comen en el comedor, por lo que la cabilla también hay que importarla.

Por alguna razón, en estos días me llega con insistencia el recuerdo de Darío Fo, ese genial dramaturgo italiano Premio Nobel de Literatura que para bien de la humanidad aún vive. Sobre todo por dos obras puestas sobre las tablas de las grandes ciudades del mundo: La Muerte de un anarquista, sobre un hecho de la vida real y Aquí no paga nadie, donde ya se hablaba de la carestía de la vida y de la insurrección popular. ¿Por qué "La muerte de un anarquista" me recordará tanto a las incongruencias que comete el gobierno?

Pero es que sigo en la onda del teatro, y es cuando la Asamblea Nacional se me parece al Teatro Negro de Praga, sin ofender al teatro, pero ese dechado de ignorancia mezclado con desorientación, hace al coso legislativo un montón de siluetas sobre fondos negros, iluminación a media, pero sin decir nada porque no tienen nada qué decir. Bueno si, trajeron un monigote por el día de la juventud para decir cómo perrea a las mujeres, a sus cachorritas. Virgen santa, cuanta mediocridad.

Porque pareciera que a la dirigencia política venezolana se los tragó la inoperancia y la incompetencia; además de la incapacidad. Todos por igual porque no son diferentes, cayeron en un enorme hueco sin fin, sin aspiraciones de salir, porque además, no aspiran.

Como si no fuera poco, entraron todos en el barullo de las redes sociales y eso es lo que se ve en las sesiones, como perfectos idiotas pegados al teléfono a ver quién le pide un selfie, o si la-el amante le envió algo por el Facebook o si el twiter está desconectado porque no pagó la renta a tiempo.

Nadie salta esa tecnología y hasta la consideraron la salida para comunicarse con el pueblo. Por ejemplo, mi presidente que acaba de abrir su cuenta cara de libro y probablemente espera tener más conectados en poco tiempo que el propio Hugo. ¿Será que Nicolás entendió finalmente que el aparato comunicacional del Estado está perdido y por eso abrió su Facebook? ¿O es que está convencido que por allí puede conectarse al poder popular, si es que realmente tiene esa intención?

Pero si el país se está cayendo a pedazos, si las empresas del Estado están paralizadas, no es el momento de ver las vainas por una Tablet.

En esta última semana me he preguntado de manera reiterada ¿qué haría el gobierno si la gente termina haciéndole casos a los provocadores y comienza un saqueo, y que todos sabemos genera un inmediato efecto dominó? ¿Optará mi pana Nico por la fuerza para detener esa violencia? ¿Habrá vivido el 27 de febrero Nicolás? ¿Llamará el presidente a través de su cara de libro a la paz y la cordura?

Porque es que hasta ahora no he visto el paso más importante para salir de la crisis –que sí es posible- que es la convocatoria urgente a las comunas, al poder popular y a un sector de la pequeña y mediana empresa, primera fase para poder decir cuándo se verá la luz al final del túnel. Es una condición sine que non. O piensan hacerme creer que esa vaina del Congreso de la Patria no es otro saludo a la bandera del aparato del partido armado por Jorge Rodríguez, experto en derrotas y decir mentiras.

Estamos hablando de la profunda crisis del país, cuyas salidas no están a la vuelta de la esquina porque todo indica que el petróleo no subirá en mucho tiempo. Y suena más increíble que 32.000 millones de dólares de las reservas internacionales, más todos los fondos creados por Chávez, se los hayan tragado. Eso para no nombrar la piedrita en el zapato: 25.000 millones de los verdes que nadie sabe dónde están.

"La comuna debe ser el espacio sobre el cual vamos a parir el Socialismo. Este tiene que surgir de las bases, no se decreta esto, hay que crearlo. Es una creación popular de las masas". Eso dijo el pana Hugo, y mi pana presidente, debería poner esto en el Facebook. Ya que lo abrió, que sirva para algo, aunque sea para poner las orientaciones del Arañero… Si es que quiere salvar el proceso.

Caminito de hormigas…

Hay un gravísimo negocio de algunos médicos con las medicinas de alto costo que importa el Estado. Supongo que el Sebin está tras eso… La participación de Nacho en la Asamblea Nacional, solo evidencia el nivel de imbecilidad de nuestros dirigentes. ¡Pobre país!... Quién me puede explicar que en medio de esta crisis, los alcaldes estén lanzados candidatos a gobernadores. Si es así propongo una mujer camarada para Carabobo… El robo de 21 fusiles en Maracay y la detención de un mayor y unos soldados con un montón de cocaína, solo evidencia que la putrefacción también está en los cuarteles… Vean el video Detroit, la decadencia del capitalismo. Que impresionante.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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