Carta abierta a los promotores de la tauromaquia en Venezuela

Antes que nada un cordial saludo a todas y todos los que, viviendo en Venezuela, de una u otra forma siguen manteniendo relación con la realización de las corridas de toros en nuestro país.

No les escribo para recordarles las razones para estar en contra de esa nefasta práctica conocida como “tauromaquia”. No voy a hacerlo porque es obvio que ustedes ya conocen la mayor parte de los argumentos de quienes, por defender la vida, nos oponemos a eso que algunos de ustedes llaman arte y otros deporte, aunque esté claro que las corridas no son ni lo uno ni lo otro, porque el arte no mata y el deporte tampoco.

Se que no les importará si les digo que el toro es un ser viviente, que siente dolor mientras lo van asesinando lentamente. Algunos de ustedes, los más exóticos apologistas taurinos, incluso llegan a afirmar que el toro se siente “feliz” de morir así porque él sabe que ese es su propósito de vida. Fácil llegar a esta conclusión cuando se trata de un ser vivo que no puede hablar, sería interesante realizar un estudio con seres humanos que supieran que iban a morir por alguna razón, a ver cuál de ellos se sintió “feliz” de que ese fuese su destino.

Seguramente tampoco les interesará leer que la tauromaquia forma parte del primitivo legado que el colonialismo español dejó en nuestra sociedad, y que, como militante Bolivariano poco me importa sostener una práctica que como tantas otras traídas desde España, fueron impuestas a nuestro pueblo mediante la ocupación violenta de nuestras tierras, mucho más aun cuando tal práctica es en sí misma la máxima expresión de la barbarie y la violencia contra un ser vivo y sintiente.

Obviamente tampoco debería recordarles el Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria que textualmente dice: “Preservar la Vida en el Planeta” porque algunos de ustedes pueden acusarme de politizar el debate contra la tauromaquia, cosa que en efecto si hago, como algunos de ustedes ya lo saben, porque la lucha histórica de la izquierda es la lucha contra la voracidad de un sistema depredador hegemónico a nivel mundial, para el cual, los seres vivos somos una mera estadística y para el cual la vida (y la muerte) son un simple negocio.

No estimados taurinos, no vengo a convencerlos con argumentos como esos, que ustedes ya han escuchado. Lo que hoy voy a decirles es algo que muchos de ustedes ya se han dado cuenta, pero que internamente luchan por evadir.

Por diversas razones el interés de la gente hacia las corridas de toros ha decaído estrepitosamente en las últimas décadas. El desarrollo de la sociedad contemporánea ha provocado una absoluta ruptura entre el pueblo y las corridas de toros.

En el ámbito del deporte y las atracciones hoy hay muchas cosas que interesan más que una corrida de toros. Atrás quedó esa sociedad colonial en la que lo único que había para hacer el fin de semana era ir a la misa, y en la que el gran espectáculo era una corrida de toros cuando había la oportunidad. Hoy en cualquier ciudad grande de Venezuela la juventud no solo es indiferente ante las corridas de toros, sino que incluso la aborrece.

Usted le pregunta a cualquier joven en Caracas y este joven sabe que existe un equipo llamado Caracas Futbol Club, le dirá que es fanático de ese equipo al igual que los Leones del Caracas, le hablarán también de los Cocodrilos de Caracas… pero si le pregunta sobre las corridas de toros le dirán que ni siquiera sabe que es eso, que cree haberlo visto por televisión una vez y le pareció desagradable: ninguno ni ninguna joven de Caracas le mostrará el más mínimo interés por ese acto necrofilico que ustedes llaman corridas de toros. Lo mismo ocurrirá en las demás grandes ciudades de Venezuela donde le nombrarán a equipos como las Águilas del Zulia, los Tigres de Aragua, los Navegantes del Magallanes o el Deportivo Táchira… pero pocos, muy pocos… por no decir ninguna persona joven le va a decir que añora las corridas de toros.

Pero eso no queda ahí: hoy en día existen otro tipo de atracciones, como conciertos, discotecas, fiestas de música electrónica y una variedad impresionante de géneros musicales que van desde la movida latina hasta los más vanguardistas. Nada de eso existía en la Venezuela de la época colonial cuando las corridas de toros eran una atracción para la gente.

Y por si fuera poco todo eso, cualquier joven prefiere quedarse en su casa recorriendo el mundo en segundos a través de internet o la televisión por cable, o abstraído jugando un videojuego. Y les aseguro -y ustedes saben muy bien que es así- que le toco la puerta a ese muchacho que está en su casa jugando un videojuego y le regalo la entrada para que vaya a una corrida de toros, y el muchacho dirá que prefiere quedarse en su casa jugando su videojuego: esa es la verdad… Y ustedes la saben.

Cada uno de esos muchachos y muchachas jóvenes a su vez tendrán hijos, a los que les transmitirán su desinterés y adversión hacia la tauromaquia, y lo mejor de todo: mientras más avance la tecnología más mecanismos de entretenimiento habrán, lo cual alejará aún más a las nuevas generaciones de tan obsoleto “espectáculo”.

La verdad es que la tauromaquia en Venezuela, está condenada a desaparecer en los próximos años porque como negocio ya no es sostenible.

Y si es que todavía medio se sostiene como puede es en gran medida por los aportes que realizan instituciones públicas como alcaldía y Gobernaciones. Pero estas solo podrán actuar en la medida que la gente apoye lo que hacen y el rechazo creciente contra las corridas de toros nos lleva inevitablemente a un escenario en el que ningún alcalde ni gobernador se expondrá al rechazo público que implica apoyar tales espectáculos. De hecho, ya hay alcaldes como Alex Sánchez (PSUV) que prohibió las corridas de toros en San Felipe, estado Yaracuy… y vendrán más, solo esperen y lo verán.

Señores promotores y apologistas de la tauromaquia, las sociedades avanzan y se transforman, y el que se queda en el pasado desaparece con el pasado. Un ejemplo de esos cambios que se dan con el avance de una sociedad está representado en Coliseo Romano, lugar en el que se escenificaron batallas de Gladiadores o aquel nefasto espectáculo de los leones comiéndose a los esclavos: un día cerraron el Coliseo y todo eso se acabó. Posiblemente en los primeros años del cierre hubo personas que deseaban ver otra pelea de Gladiadores, pero los tiempos cambian y las sociedades también. Hoy no hay nadie protestando frente al Coliseo para que se realice un espectáculo de Leones comiendo esclavos, y si se llegara a realizar tales eventos, las protestas multitudinarias en contra no se harían esperar, porque nadie quiere ver un espectáculo que se sostenga sobre la muerte de un ser vivo, y la diferencia entre los leones comiendo esclavos y un grupo de personas apuñaleando toros hasta matarlos realmente no es mucha, en esencia es lo mismo: sangre y asesinato de seres vivos.

En cuanto a ustedes, en lo personal yo no les deseo mal, aquí promovemos la vida y no le deseamos mal a nadie. Mi problema no es con ustedes ni contra ustedes, sino contra la práctica que pretenden sostener. Como les dije antes, las sociedades se transforman cuando avanzan y quienes se quedan en el pasado se van con el pasado. Los músicos más famosos de las últimas décadas fueron los que se adaptaron a los nuevos géneros musicales y a las nuevas formas de hacer música. Les invito a tomar su dinero ahora y diversificar sus inversiones. Dedíquense a otro negocio y salven su patrimonio de cara el futuro… porque si insisten en sostener la tauromaquia como negocio se irán a la quiebra, pero eso no será culpa de quienes nos oponemos a las corridas de toros y luchamos porque desaparezcan, sino de los cambios que se vienen dando en nuestra sociedad y de ustedes… por no haber cambiado de ramo a tiempo cuando todavía podían.



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Ronald Muñoz

Comunicador y escritor.

 el_iniciado@yahoo.com      @ronaldmcaracas

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