Opinión, ciencia i filosofía

Lo que puedo expresar sobre el Boson de Hiss

“En el seno de la física, y más

  generalmente en la ciencia,

  la realidad se resume en lo operatorio”

 Bernard D'Espagnat

                                                           A mi hijo Andrés Eloy

      Me referiré a este tema, que tiene para mí la satisfacción de llevarme a los tiempos de docencia en Filosofía de la Ciencia, porque es de esos puntos en los cuales el conocimiento científico es tentado de pasar del realismo mecanicista de Newton, a ser transformado en parte a un idealismo transcendental por Kant;  i admitiendo real sólo lo empírico, entendemos que es una objetividad débil, porque la ciencia muchas veces solamente nos proporciona probabilidad de observación o el fenómeno estudiado es una realidad independiente, o ¿ciertamente real? Me parece entonces que en el campo de las partículas elementales, en el mundo subatómico, por debajo del átomo, la propuesta del boson de Higgs, como el fin de esa cadena de hallazgos al infinito, llamándola partícula de Dios, o divina, etc., porque se especula que es lo más pequeño que proporciona masa a las otras partículas elementales, i es adelantarnos a buscar un tope o final, en ese maravilloso de la física cuántica; una opinión mui temerosa, puesto que no soi un físico de profesión, sino un teórico de estos conocimientos que por años impartí en una de mis cátedras en filosofía, pero complazco ahora a mi hijo arquitecto i pintor Andrés Eloy, quien al ver la noticia en Internet, me llamó para que lo ilustrara, porque también siente pasión por estas cosas. Comencé por decirle lo infinitamente pequeño del átomo, pero que en ese mundo, con otras leyes no deterministas, el átomo puede ser algo enorme, a tal punto que una partícula pequeña, como la partícula alfa, podía pasar un bloque de platino macizo, como un mosquito en una gran malla de pescadores (aunque mala comparación) i que el científico Ruthenford en una ocasión le pidieron describir una maqueta de átomo en ese mundo, i dijo: imaginen el núcleo de protones i neutrones como una canica (una metra, decimos nosotros) i la corona de electrones, como cabezas de alfileres,  rotando o circulando en órbitas de 500 metros. Eso es un átomo. Por cierto que, en todas las noticias que he leído, nadie clara por qué esa partícula tan especial se llama boson (sin acentuar la /o/ como se usa en inglés) i esa misma noche que me llamó le expliqué el por qué. El término boson o bosones como partícula sub atómica, viene desde 1924 cuando el físico indio Satyentra Nath Bose (1894-1974) elaboró un método estadístico para manejar determinadas partículas atómicas. Entonces Einstein se mostró entusiasmado i defendió al año siguiente el trabajo de Bose. La resultante de Bose-Einstein, puede usase con cualquier grupo  de partículas sub atómicas, llamadas bosones en honor al científico indio. El ejemplo mejor conocido del boson es el fotón. Estas cosas vienen desde el siglo pasado, i se encuentran hasta en los libros de divulgaciones científicas de Isaac Asimov, un autor maravilloso que enseña con deleite, i literatura abundante que la gente conoce más por sus novelas de ficción. El lector acucioso ya debe estar enterado por las informaciones que ha dado con profusión todos los medios de comunicación, especialmente prensa, revistas i televisión, por lo que no alargaré detalles conocidos. Por ejemplo, cuando leía hace tiempo una Historia de la Física Cuántica de José Manuel Sánchez Ron, no se encuentra en Higgs casi ninguna información, pero ya sabemos que, con el crecimiento tecnológico de los aceleradores de partículas, cada vez más grandes i perfeccionados, actualmente el Tevaltron, en Chicago en los Estados Unidos i últimamente en Gran Colisionador de Hadrones  (LHC) de la CERN, situando en Ginebra, cerca de la frontera franco-suiza, una construcción subterránea (mui profunda) i de una longitud que unos dicen es de 22 kilómetros i otros 27 kilómetros de “pista de carrera de la partículas elementales” que se construyó desde 1995 a un costo de 1.700 millones de euros, cuando estos caballitos sub atómicos chocan con una barrera que se le pone, producen esa imágenes instantánea, vista al principio en las ya rudimentaria Cámaras de Wills (creo se llama así) i que hoy es el Detector CMS-Cámara, donde el principio de Indeterminación de Heisenberg se hace patente, puesto que es una imposibilidad insuperable en esta física: de una partícula elemental no podemos precisar al mismo tiempo su situación, i su velocidad. O lo uno o lo otro, pero jamás al mismo tiempo. Vemos los trazos recorridos, pero las partículas en sí, son invisibles.  La primera noticia que vino por Internet, tenía una foto a color, de este fenómeno.

      Ahora bien, quien  sospechó o imaginó esta partícula que es el origen de masa en el universo, fue el científico inglés Peter Higgs, nacido el 29 de mayo de 1929, el mismo año que quien escribe, pero en abril. Lo concibió en 1964 mientras realizaba una travesía por los Cairngorms, de donde regresó diciendo que había tenido una gran noticia. Desde entonces se comenzó la búsqueda de esa partícula bautizada en verdad por Einstein, i que Stephen Hawking, el científico más admirable del mundo por su coraje para vivir, pronosticó i apostó que nunca la hallarían. Ahora, si este talento lo admite i confiesa que perdió su apuesta de 100 dólares, es porque tiene conocimientos para aceptar su descubrimiento i pide para Higgs el Premio Nobel de Física. Lo que no creo es que admita llamarla “partícula de Dios” porque en una o varias ocasiones ha declarado, que “somos tan pequeños en el cosmos, que dudo que dios se haya percatado de nuestra existencia”.

 Estamos en la única nave espacial que poseemos, el punto azul pálido que nos mostró Carl Sagan. Nuestro universo, con una estrella no mui grande situada en el brazo de Orión, en la galaxia Vía Láctea, es insignificante en ella. Después se descubrió su galaxia “gemela” Andrómeda, a 4.000 años luz, la cual antes los astrónomos decían ser una nubosidad espacial, i fue el filósofo Inmanuel Kant, quien dijo que era otra galaxia. Actualmente se conocen miles de millones de galaxias, en el inmenso cosmos sin límites, todas en movimiento de expansión, descubrimiento de Hubbles, a quien recordamos por el telescopio espacial que lleva su nombre. Los mitos de la creación, ya no son admitidos por la ciencia, i pensar que aquí, estos minúsculos virus humanos, hayan podido descubrir la materia prima con la cual Dios haya hecho el mundo, es una fantasía que ni imaginamos en los cuentos de las Mil y una noches. Entre tanto, sólo nos que imaginar i soñar. La ciencia, pues, también tiene sus sueños de gloria.

robertojjm@hotmail.com



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Roberto Jiménez Maggiolo


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