Arrecia el ataque

Las ganas de acabar con el presidente Hugo Chávez siguen intactas y creo que no cesarán. Ya son once años en el poder y todavía lo agreden como el primer día que la oligarquía quiso ensalsarlo y se encontró con tremendo hueso.

Avanzamos hacia unas elecciones parlamentarias y el comandante recibe ataques desde todos los flancos, por parte de una oposición nacional sin propuesta, pero articulada con factores externos que la hacen fuerte y peligrosa.

No son gratuitas las agresiones de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CDIH), miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA), el cual denunció un supuesto debilitamiento de la democracia venezolana.

Tampoco podemos observar fuera de contexto las declaraciones de Hilary Clinton, secretaria de estado de los Estados Unidos, quien se ha caracterizado por su ojeriza al presidente Chávez, llegando al colmo de ver la paja en el ojo ajeno sin percatarse de la viga en el propio. Critica las libertades de Venezuela en tanto alaba las de otros países como Brasil y Chile en una actitud burda de causar resquemores, intrigas entre el comandante y los mandatarios de esos países suramericanos.

Todo el mundo sabe que si un presidente lucha por la integración de nuestros pueblos ese es el presidente Hugo Chávez, pero bueno… Con España se vivió una situación similar. Desde allí un juez vincula al Gobierno venezolano con la ETA y paremos de contar, porque no hay espacio para nombrar las veces que lo han hermanado en Colombia con la Farc y el terrorismo. Y así por el estilo, no dejan de verse en la palestra pública declaraciones y comentarios tendentes a defenestrarlo.

Los enemigos que atacan desde el exterior disparan con plomo grueso, pero tiene una debilidad muy grande: en el país no cuenta con un candidato que le de la talla a Chávez.

Los adversarios que buscan una curul en la Asamblea Nacional o han optado por algún otro cargo de elección popular en las numerosas consultas realizadas en el país, no han presentado una propuesta más que el banal discurso orientado a salir de Chávez, porque un grupito se ve afectado en sus intereses y no le conviene mantenerlo en el poder.

Mientras que tenemos a un Chávez que con los defectos y errores de cualquier mortal, no para de gobernar, de buscar soluciones, y no se detiene en ese gran proyecto nacional que radica en darle el poder a ese pueblo sometido y vejado durante la IV República.

Por eso, sus enemigos cuando lo enfrentan siempre han tenido que recoger su “gallo muerto”, como decimo aquí en criollo.

*Periodista


albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán *


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