Uribe el inhumano

La compasión por los males ajenos es humanitarismo. La Ley para ser justa busca ser humanitaria. El derecho internacional humaniza los nexos entre las naciones. La historia en gran parte es el relato de las inhumanidades cometidas por el hombre. En nuestros días (Irak, Afganistán, Palestina, Colombia), que corresponden a la misma barbarie del pasado (Las Cruzadas, la Inquisición, la Conquista de América).

Cuando el hombre inventa la propiedad sobre los medios de producción, da origen a todas las guerras, da origen a la división entre pobres y ricos, da origen al nacimiento de clases, da origen al inevitable enfrentamiento o lucha de clases, da origen al Estado instrumento de la dictadura de clase.

En Colombia, tal vez como en ningún otro país de nuestra América, la lucha política (de clases) no ha sido de participación cívica, sino, de enfrentamiento armado. La barbarie es el denominador común de la oligarquía colombiana para mantener el dominio. Las mayorías nacionales de obreros y campesinos han tenido que asumir la lucha armada como política de supervivencia con Guadalupe Salcedo y las guerrillas liberales, con Manuel Marulanda y las FARC, con Gabino y el ELN. Ha sido y es la única forma de lucha, por cuanto en el intento cívico, grandes caudillos del pueblo colombiano como Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; el cura Camilo Torres, o los candidatos presidenciales y activistas de la Unión Patriótica, han terminado asesinados.

Uribe, el inhumano, el adalid de la oligarquía que pretende eternizarse en el poder, además del insoluble conflicto interno, observa intimidado la llamarada que incendia las luchas sociales en todo el continente. Uribe no encuentra salida al conflicto. Ahora se halla sólo frente al mundo que le reclama un gesto de humanitarismo. La primera obligación del Estado es brindarle protección a sus ciudadanos. Conservar la vida de los retenidos por las FARC es obligación del gobierno y ello debe estar por encima de todo otro interés. Uribe no tiene salida frente al cambio humanitario que proponen las FARC y le reclama la comunidad internacional. Uribe, el inhumano, está en proceso de desmoronamiento: Le “chuzan” el teléfono. Los militares están cansados de la guerra en la selva para defender los intereses de la oligarquía. En Europa lo rechiflan. Al Gore no acepta estar en su compañía y los congresistas demócratas de EE:UU no lo mascan ni le aprueban el TLC. En Dinamarca legalizaron a las FARC. Rompió con Chávez, con Correa, con Ortega, con Lula, con Cristina, con Evo, con Tabaré, con Nicanor, con Sarkozy. Sus únicos amigos son Bush y Aznar. En las cumbres latinoamericanas anda “como cucaracha en baile de gallinas”. Mientras los pueblos de nuestra América luchan por la paz, por la soberanía, Uribe y la oligarquía colombiana venden la soberanía y pretenden imponer la guerra. A Uribe le llegó su cuarto de hora. En Colombia resuena por todas partes el avance de las mayorías nacionales de obreros y campesinos pobres.

leonmoraria@cantv.net



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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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