El covid-19 los desnudó

En la cultura occidental, quizás por cuestiones religiosas, la desnudez motiva la vergüenza. A nadie en su buen juicio se le ocurriría pararse desnudo en una esquina en una concurrida metrópolis. Sin embargo, aquellas actrices o modelos que no se sonrojan frente a las cámaras en su sensual exhibición, no lo harían después de una operación quirúrgica, en caso que de esta hubiese resultado una cicatriz. En dicha situación el desabrigo no es venturoso, dado que expondría aquello que debe ser ocultado.

Algo muy parecido sucedió con el covid 19. Todo marchaba de lo mejor, como en un paraíso en las grandes potencias occidentales, la globalización económica era el final de la crisis y los grandes consorcios seguían disfrutando de las facilidades que les dan los gobiernos neoliberales para hacerse más ricos. Ya no importa producir bienes, eso se lo dejamos a los chinos, basta comercializar papeles en la bolsa, acciones, bonos de deuda, bonos del tesoro, títulos de créditos, letras de cambio, pagaré, entre tata basura financiera carente de respaldo económico. A esto se le agrega un dólar que no se sustenta en lingotes de oro sino en el soporte de la economía decadente de EEUU, cuya deuda es del orden de 23 mil millones de dólares. Es decir que esta antigua potencia debe el 7 % de lo que produce en todo el año. Por lo tanto, ese dólar que circula por el mundo, la moneda con la cual se realizan la mayoría de las transacciones económicas en el ámbito mundial no es más que papel cuyo valor real es cero. A pesar de todo, para los profanos, esta crisis de alguna manera se mantiene oculta, se conserva escondida o simplemente se perfuma para que no apeste. Llegó el covid 19 y la pandemia jodió la vaina.

La pandemia llegó tanto al mundo occidental como al oriental, pero los primeros no estaban preparados para el desastre. Es notorio y evidente que los países de los gobiernos neoliberales, es decir capitalistas, no están prevenidos para este tipo de contingencia dado que los problemas de salud se resuelven a través de los seguros médicos privados. Siempre y cuando el enfermo o los familiares tengan dinero para pagar la factura, que son muy pocos. Pero un país como EEUU donde existen cuarenta millones de pobres, en caso de una afección de esta gravedad no podrán ser atendidos en un sistema público de salud que no existe. Penosamente el covid 19 le desgarró la vestidura al gobierno del rubicundo gordinflón y mostró lo horrible que luce este presidente sin ropas. El monigote de las grandes corporaciones expuso su carne grasosa y mofletuda al escarnio público y hoy todos los habitantes del planeta conocen lo horripilante del sistema de salud del modelo capitalista. Hoy el mundo se asombra que la mal llamada potencia económica tiene más de dos millones de contaminados de covid 19 y más de cien mil muertos por la arremetida del coronavirus contra un pueblo y un gobierno que no posee un sistema de salud para atender a millones de personas, quienes comprobaron en carne propia una de las tantas fallas de los gobiernos neoliberales. Un modelo cuya atención centra en el dinero y no en la solución de las dificultades de la población.

Lamentablemente EEUU es un ejemplo del fracaso del modelo neoliberal, el fiasco de una economía improductiva que se repite en aquellos países latinoamericanos y europeos de gobiernos similares, los cuales dan señales de la bancarrota en la que se encuentra sus sistemas de salud. Países como el Reino Unido, Francia, España, Italia, Suecia, Holanda, Colombia, Chile, Bolivia, Ecuador, Brasil entre otros, que se vanaglorian de sus gobiernos capitalistas, dan muestra de su ineptitud para atender los miles de contaminados con el covid 19. Así mismo, no tienen una explicación acertada sobre su incapacidad para resolver el problema de la pandemia. Como se ve, no es el socialismo el que no puede remediar los problemas fundamentales del hombre, el capitalismo es obsoleto, es incapaz de solucionar los problemas de salud de una población, así como también incompetente para evitar la destrucción del medio ambiente, solucionar el problema de desempleo y frenar el decrecimiento económico, no de la humanidad, si no de sus propios países. Definitivamente, a los habitantes de las naciones neoliberales les llegó el fin de su bienestar. Es hora de colocarse a favor de los intereses del pueblo, luchando contra el capitalismo depredador que ve a la Tierra solo como un depósito de riquezas para acrecentar sus caudales.

Lamentablemente, a la ineficacia de los gobiernos neoliberales, como el de EEUU y los de Europa, para atender la pandemia del covid 19, se le agrega el problema del racismo estructural de sus administraciones. El asesinato de George Floyd puso en evidencia, una vez más, del estado de putrefacción en el que se encuentra la policía y el aparato de seguridad de EEUU. Este se desnudó sin vergüenza alguna ante miles de millones de personas del mundo. Todos vieron la forma de proceder de un agente del orden contra un indefenso afro descendiente desarmado, quien al igual que los blancos merecía un trato de un ser humano. Las cámaras mostraron en toda su ruindad el trato cruel que la policía estadounidense da a los manifestantes negros que abogan por el fin del racismo como práctica normal de las administraciones, tanto republicanas como demócratas.

Sin embargo, todavía me quedan algunos trapos que arrancar para mostrar completamente en su desnudez el capitalismo. Es notorio que Venezuela es víctima de las mentiras del gobierno del gordinflón Donald y por eso la embestida mediante sanciones económicas y financieras. Si lo anterior se agrega las pandemias del covid 19, el presidente MM requirió de una ayuda humanitaria para solventar la crisis de la gasolina, que también afecta al sistema de sanitario. Gracias al gobierno de Irán Venezuela pudo zanjar parte de este problema con la llegada de cinco tanqueros llenos del combustible. Sin embargo el gobierno imperial intentó impedir la llegada de este auxilio que actuaría como un lenitivo para remediar la crisis. Por fortuna, el amargado Trump no se salió con la suya y los tanqueros felizmente llegaron a la tierra de Bolívar. Como se nota, se hizo presente la actitud genocida del imperialismo yanqui, que ante una situación de crisis humanitaria por el problema de la pandemia, su intención fue asediar más a nuestra patria con las nefastas consecuencias que esto hubiese ocasionado. Es la actitud un troglodita en funciones de gobierno que solo desea apoderarse de las riquezas de Venezuela con el respaldo de una cantidad de políticos venezolanos y estadounidenses que se organizaron para delinquir.

Todo lo que le sucede a Venezuela es producto de viles mentiras para justificar las sanciones y el bloqueo económico que ayuda a acentuar la crisis económica y humanitaria de nuestra patria. Es la acción de la oligarquía financiera, la cual actúa contra la necesidad social y en contra de los intereses del pueblo, simplemente para conseguir un usufrutuo delictuoso a costa de la actitud genocida de unos pocos. Recuerdo las palabras de Donald Rumsfel, secretario de defensa de Gerald Ford, cuando ante una acusación ante la CPI de Kofi Annan, secretario general de la ONU, contra Henry Kissinger, exclamó: "Es fácil hacer falsas acusaciones, motivadas por razones políticas, pero costoso en el tiempo y dinero para defenderse contra ellas, aunque los hechos nunca se han producidos". Tales frases podrían recogerse para explicar el andamiaje de mentiras sobre el cual se ha construido la perfidia contra Venezuela. La única diferencia es que las acusaciones contra el malvado Henry eran ciertas.

Como se ve el covid 19 desnudó el neoliberalismo y cuando los medios de comunicación reseñan las acciones del gánster rubicundo Donald contra la OMS y contra la CPI, se pude conocer en su plena desnudez el verdadero cuerpo roñoso de un modelo político-social-económico. El mismo que exhibe el racismo, la segregación, la mentira para asediar a los pueblos, la violencia desmedida para enfrentar los problemas sociales, el asesinato como la forma de resolver los problemas, la actitud genocida como la forma de sojuzgar a otros y la mentira para justificar acciones criminales. Todo esto gracias a un pequeño virus que apenas se ve en un microscopio, el bichito que está acabando con las pretensiones imperiales de EEUU.

Se lanzan con frecuencia naves hacia el espacio a distancia inimaginable, se acoplan dos naves espaciales a miles de kilómetros de Tierra, se conoce hasta la profundidad del átomo descubriendo cada vez nuevas nanopartículas, un video de nuestro globo desde cierta altura ya no asombra y la tecnología cada vez nos sorprende con sus descubrimientos, sin embargo no hemos podido erradicar de nuestro accionar, ni la guerra ni el racismo. Es bueno recordar las palabras del Martin Luther King: "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir entre hermanos". Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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